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¿Mi CPD necesita un lavado de cara o un cambio profundo?

Llega un momento en el que el centro de datos debe actualizarse pues su infraestructura se ha quedado obsoleta y no responde a los requerimientos y rendimientos que se exigen a una instalación de este calado; un entorno de elevada criticidad y disponibilidad. No hay vuelta de hoja y las organizaciones deben sopesar si les compensa renovar su data center u optar por la externalización.
escrito por: Cristina Albarrán09 de mayo 2016
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CPD lavado de cara

Según estudios realizados por IDC, los centros de datos existentes tienen una edad media de siete años. Y es que, la infraestructura de un data center envejece con el tiempo -y cada vez antes, teniendo en cuenta la temprana caducidad tecnológica de los equipos-, por lo que llegará un momento en que habrá que sustituirla. Pero dada la coyuntura marcada por las restricciones presupuestarias y la falta de liquidez, estos procesos se están dilatando y, por lo general, no se cumple ese ciclo de renovación tradicional que se realizaba cada 3 o 4 años.

Este hecho, sin embargo, no debe pasarse por alto ya que las infraestructuras anticuadas pueden convertirse en un serio problema en fases de crecimiento vertiginoso de los volúmenes de datos, de un aumento de costes y de unos requerimientos de seguridad cada vez más estrictos. Además, las nuevas aplicaciones exigen un rendimiento y unas prestaciones que suelen encontrarse en los sistemas de última generación. El gestor del CPD tendrá que encontrar una salida viable en una encrucijada a tres vías: el incremento de la actividad y los requisitos de negocio; las presiones para reducir el gasto en TI; y la exigencia de una mayor rapidez y eficiencia en el servicio. En estos planteamientos, no obstante, hay que considerar que los nuevos sistemas pueden costar más (económicamente hablando) a corto plazo, pero a largo –incluso a medio- plazo pueden proporcionar un ahorro en el ciclo de vida de la tecnología y también en gasto energético, por ejemplo.

Llegados a este punto de no retorno en el que hay que actualizar, remozar o modernizar el centro de datos para que funcione correctamente se plantea la siguiente cuestión: me compensa renovar mi CPD o es preferible apostar por el outsourcing.

Lo primero de todo es que cada compañía debe analizar los pros y los contras de una u otra opción en función de su tamaño y su capacidad. Así lo reconoce Eloy Unda, director Proyecto de PQC Ingeniería, al afirmar que la decisión de disponer de un data center propio o externalizar este servicio depende de las circunstancias de cada caso. Por ello, es importante evaluar algunos parámetros como el nivel de fiabilidad necesario o el estado de las infraestructuras existentes, entre otros. En definitiva, se trata de sopesar los costes de una y otra opción, garantizando que los niveles de fiabilidad en ambos casos son iguales. Para ello, se debe valorar técnicamente tanto el CPD en el que se van a externalizar los servicios como el propio.

Robert Assink, director general de Interxion España, apunta, por su parte, que tanto construir, como renovar un CPD implica no sólo un aspecto económico, sino también otros factores, como la flexibilidad o la especialización. Y ejemplifica su exposición: “Imaginemos tres situaciones que suelen ocurrir en las empresas: evolución tecnológica, cambios estratégicos, mudanzas. Ya no es una cuestión de costes, es que van a requerir una respuesta rápida que con los centros de datos in-house no siempre es posible. En algunos casos, los costes de remodelación pueden ser inasumibles”. En este sentido, el directivo detalla que externalizar el CPD puede suponer a las empresas ahorros de entre un 11% y un 46% en el coste total de propiedad. En estas cifras se incluyen tanto la inversión necesaria para la construcción, como el coste de operación y mantenimiento a cinco años. Mientras que en el otro lado de la balanza, explica que, “de por sí, los costes de construir un centro de datos propio son en muchas ocasiones difíciles de amortizar. No sólo hay que levantar la instalación, sino también dotar al centro de datos de potencia eléctrica, cableado, sistemas de refrigeración y de seguridad. A esto se suma el mantenimiento, la gestión y monitorización del data center”.

Ingeniero en un CPD

Tampoco hay que olvidar que renovar un data center interno sin contar con el expertise de un socio tecnológico, entraña sus riesgos. De acuerdo con el Santiago Hernández Onís, Data Centers & Wholesales VP de Itconic, si se coloca en la balanza la rapidez con la que evolucionan las tecnologías de hardware y software o las normativas y regulaciones sobre la gestión y almacenamiento de datos, parece razonable apostar por una estrategia flexible a los cambios antes que hipotecarnos con inversiones demasiado costosas y que quedarán muy pronto desfasadas o serán insuficientes. “La economía y los mercados están demandando flexibilidad y escalabilidad, servicios modulares que permitan adaptar las estrategias empresariales a cualquier contexto.  Parece razonable evolucionar hacia economías de escala junto con socios tecnológicos dedicados a la gestión de las TIC, muy especializados y capaces de garantizar altos niveles de seguridad y fiabilidad”. Y prosigue en su declaración: “Con la externalización, las empresas obtienen servicios de alta calidad cada vez que los necesitan, mientras que los costes fijos se reducen sensiblemente. Estos recursos se pueden invertir mejor en el negocio concreto de cada compañía”.

Igualmente, Markel Gruber, managing director de Globak Switch, concibe que renovar un centro de datos conlleva costosas inversiones y riesgos añadidos toda vez que implicará hacer intervenciones en producción. “Tener un data center propio es del pasado cuando no existían los proveedores de servicios de alojamiento y comunicaciones. Parece mucho más acorde a los tiempos y a la economía el convertir el CapEx  en OpeEx y poner en manos de profesionales el CPD”. Y prosigue: “cuando se llega al momento en el que una compañía se plantea la renovación de su centro de datos es el momento ideal para tomar la decisión de externalizar el alojamiento como un servicio”, sentencia.

Visto  lo visto, la externalización presenta unas ventajas claras respecto a la renovación por varias razones. Según David Fernández, Senior Sales Manager en Anadat Consulting, en primer lugar, por el factor de la obsolescencia tecnológica. “Cuando una organización adquiere una plataforma hardware va a tener que actualizarla por otra más potente en un plazo estimado de tres años. Con un servicio externalizado se ahorraría asumir esa obsolescencia, siempre podría contar con la última tecnología disponible y acceder a elementos de mayor capacidad o desplegar nuevos servicios de acuerdo a sus necesidades sin tener que abordar nuevas adquisiciones de hardware”. A este argumento, el directivo añade “otra razón de peso”: la gestión. Y explica: “una organización que gestione internamente su CPD va a tener que asegurar un soporte 24/7/365, algo que resulta complicado si no cuenta con suficiente personal con una adecuada capacitación”. Y en tercer lugar habla de los denominados costes “ocultos”, que se podrían ahorrar externalizando. Costes como los consumos eléctricos, la refrigeración o el no tener que hacerse cargo de un espacio físico.  

¿Falta de criticidad y seguridad?

Sin embargo, no todo es tan bonito. Algunos de los mensajes que se utilizan en contra del outsourcing son la falta de criticidad y seguridad, debido a que en estas instalaciones converge la infraestructura de varios clientes. Pero, ¿realmente son estos data centers menos seguros? El portavoz de Anadat está en total desacuerdo con estas ideas: “lo que precisamente garantizamos es que los sistemas en producción de nuestros clientes estén totalmente disponibles. Si existimos como compañía es precisamente porque aseguramos esa criticidad al monitorizar, administrar y operar los sistemas en un formato 24/7/365. Para ello contamos con una infraestructura totalmente redundada, capaz de asegurar de una manera muy fiable toda la disponibilidad de los sistemas que pueden ser críticos para el negocio de nuestros clientes”. Además, en cuanto a seguridad, “es indispensable cumplir unas premisas y unos requisitos muy estrictos, pues hay que estar homologados como proveedor de servicios y garantizar el cumplimiento de normativas como la LOPD. Todo ello implica estar respaldado por infraestructuras de última generación en seguridad perimetral, control de acceso a la red o aplicaciones, etc… de forma que todo lo ofrecido a nuestros clientes en su área privada y gestionada quede completamente securizado”.

Aspectos a valorar para renovar un CPD

Igualmente, desde Itconic, razona que es más bien al contrario. “La altísima competitividad obliga a una especialización creciente. Si los proveedores de servicios gestionados TIC no damos prioridad absoluta a la securización de los sistemas y los datos, estamos condenados a desaparecer. Ese es nuestro negocio. Dedicamos infraestructuras completas y equipos humanos certificados en las tecnologías más innovadoras, con experiencia contrastada en la supervisión diaria de aplicaciones y entornos críticos”. Pese a ello, reconoce que la sensación de falta de seguridad es una reacción lógica y comprensible cuando dejas a cargo de terceras personas tus sistemas de negocio más críticos. “Los proveedores tenemos que dar respuesta a estas inquietudes con cercanía y modelos de servicio muy transparentes. El cliente tiene que acceder en cualquier momento a todos sus sistemas desde portales o herramientas que reporten información simplificada y completa”.

Tampoco comparte estos argumentos el directivo de Global Switch: “Realmente no estoy de acuerdo. Existen experimentados integradores de sistemas con probada experiencia que garantizan con SLA los procesos de negocio y la continuidad del mimo. Son estos mismos Integradores de sistemas los que toman la decisión de prestar sus servicios desde CPD profesionales para garantizar precisamente la seguridad y la continuidad de los negocios y servicios”, dictamina.

Por su parte, el representante de PQC alude a que, basándose en la experiencia de su compañía, “no hay ningún indicio que indique que los CPD destinados a outsourcing tengan un nivel de criticidad o seguridad menor que los corporativos. Es más, como norma general, los externalizados disponen de niveles de seguridad y fiabilidad muy elevados”. Completa su exposición: “Es cierto que en un data center dedicado a outsourcing coinciden usuarios diferentes y puede existir mayor tránsito de personas que en un CPD propio, pero también se debe tener en cuenta que el control de acceso en estos casos es muy rígido”.

Por otro lado, el director general de Interxion corrobora que la falta de criticidad y la seguridad, junto con el de la pérdida de control, son los principales argumentos en contra de la externalización. No obstante, “la profesionalización de un centro de datos externo, su neutralidad, su conectividad o su potencia eléctrica son factores que cada vez pesan más a la hora del outsourcing”, menciona. Amplía su declaración diciendo que en el caso de la infraestructura TI, contratar un proveedor va a permitir externalizar la tecnología en instalaciones preparadas para ofrecer mejores opciones de conectividad, seguridad, etc. Sea como fuere, “lo más importante es que para la empresa la externalización de su centro de datos suponga una ventaja competitiva que le haga crecer en el negocio y que no le dé dolores de cabeza”, puntualiza. 

Componentes que necesitan mayor renovación

Dentro de un centro de datos hay partes que exigen más renovación que otras. En la parte de TI, el avance de la tecnología es muy rápido por lo que la rotación de los equipos es muy elevada, mucho más que en la de infraestructuras. Es el caso, por ejemplo, de los equipos de cómputo o servidores y de los sistemas de almacenamiento. “El mundo de la virtualización está prácticamente presente en el cien por cien de las compañías, lo que implica que cada vez más servicios se consolidan en menos máquinas y, por consiguiente, las tecnologías hardware que los sustentan tienen que ser cada vez más potentes”, observa David Fernández. Por otro lado, el storage se antoja como una parte fundamental en la sustentación de la plataforma virtual, ya que en ellos residen las máquinas virtuales y servicios desplegados. “Estamos viendo que hay una evolución clara desde los discos SATA o desde discos NL-SAS hacia tecnologías Flash o SSD, que presentan capacidades muchísimo más potentes”, expone.

Elegir un CPD propio o externalizado

Eloy Unda menciona que los componentes principales que necesitan mayor frecuencia en su renovación son, entre otros, las baterías de los SAI o los filtros de las máquinas de clima. Y precisamente hablando de energía, Santiago Hernández sentencia que uno de los máximos retos de la industria y de los servicios en España es reducir la carga de la factura energética y minimizar el impacto ambiental. De ahí que “optimizar los espacios, la potencia o la refrigeración en los CPD es un reto muy serio que afecta desde el diseño inicial del centro de datos al desarrollo diario de estas infraestructuras en función de la evolución de la demanda”. Y confiesa que existen presiones a nivel económico, técnico y regulador para potenciar la renovación de las infraestructuras y ganar eficiencia. “Esto exige una alta especialización”.

La eficiencia energética también está el mensaje de Global Switch: “desde nuestro punto de vista se renueva y se reinventa la estrategia en los diseños de ingeniería y en la operación para estar acorde a la evolución tecnológica y los constantes nuevos retos como por ejemplo la eficiencia energética”. Pero también detalla que en relación a las infraestructuras eléctrico mecánicas son todo activos de larga duración, siendo, probablemente, “las baterías, filtros, aditivos y gases los que tengan renovaciones más frecuentes en relación a las infraestructuras principales”, ultima.

La opción de más peso

A tenor de las opiniones de las fuentes consultadas para la elaboración de este reportaje parece que “sacar fuera” el centro de datos va ganando adeptos o, al menos, su mantenimiento y su gestión. En este sentido, aunque el portavoz de PQC asegura que es complicado estimar qué tiene más peso en nuestro país, si el data center propio o externalizado, ya que existen infinidad de pequeños CPD corporativos, “podríamos aproximar el porcentaje en un 70% CPD propio y 30% externalización”.

Renovar el CPD

Coincide en esta percepción a el directivo de Itconic al indicar que probablemente la opción de mantener un CPD propio donde se alojan todos los sistemas siga siendo la opción de mayor calado entre las empresas españolas –“y esto está lastrando su crecimiento y su adaptación al nivel de competitividad”, apostilla. En su radiografía del mercado local, admite que el sector asegurador y bancario es uno de los que está apostando con mayor firmeza por las posibilidades del Big Data, lo que implica un crecimiento exponencial de volúmenes de datos no críticos pero que exigen alta capacidad de almacenamiento, por lo que las grandes empresas de este ámbito tienden a modelos de externalización en mayor medida que otras. “Hay una correspondencia clara y cada vez mayor entre innovación de las empresas y modelos que van hacia la externalización de las TIC. En este sentido el sector bancario y asegurador está siendo puntero”, incide. Y lanza el siguiente mensaje: la legislación europea va marcando el ritmo en la importancia conferida a la seguridad de los centros de datos y esto exige especialización. Las compañías deberán evaluar si el gasto de recursos dedicado a estas cuestiones les va a permitir crecer.

Desde el punto de vista de Anadat, el panorama empieza a cambiar. Hace cinco años, alrededor de un 25% de sus clientes optaban por externalizar servicios. Desde entonces, el volumen ha crecido de forma continua, ya que cada vez hay menos clientes que quieran un proyecto llave en mano para tener que gestionarlo internamente, sino que piden un servicio que pueda estar operado, administrado y gestionado por una compañía preparada para ello. Tal es así que, “actualmente, el 55% de nuestros clientes solicitan servicios de externalización y estimamos que en menos de 5 años ese porcentaje superará el 80%”.

Así las cosas, podría decirse que pese a que, a día de hoy, hay más centros de datos propios que externalizados, el outsourcing de determinados servicios y capacidades es una realidad que prácticamente se impone. La “caducidad” de los equipo junto con una normativa más exigente tanto en materia de seguridad como de eficiencia energética, están inclinando la balanza hacia la externalización.

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