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La banca inalámbrica se afianza

La comercialización de servicios financieros a través del teléfono móvil está a punto de despegar gracias a que cuenta con un amplio número de herramientas tecnológicas ya maduras en las que apoyarse.
escrito por: Redacción RedesTelecom21 de febrero 2011
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El concepto de m-banking o, más correctamente, de servicios financieros prestados sobre redes móviles, engloba muchas soluciones diferentes: por su tecnología, por la relación con los canales de distribución bancaria existentes y por las entidades que las impulsan. Claramente, no es lo mismo acceder desde un móvil de última generación (smartphone) a la operativa sobre nuestras cuentas bancarias, que enviar fondos a un familiar o amigo que posee un móvil sencillo y que, además, no mantiene ninguna relación con una institución bancaria.

La tecnología de m-banking no solamente es de interés en países dónde los sistemas financieros tienen sólidas bases establecidas, sino que además encuentra especial aplicación en aquellos otros que carecen de ellas, pero que disponen de redes móviles con amplia cobertura. De los más de 6.800 millones de habitantes del mundo, apenas 1.000 disponen de cuentas bancarias, pero bastante más de 5.000 tienen teléfonos móviles, por lo que las nuevas tecnologías aplicadas a la banca pueden facilitar el acceso a los servicios financieros a muchos millones de personas que hoy carecen de ellos.

Para los operadores móviles el negocio de la voz se puede decir que está estancado y, aunque en muchos casos, los minutos de uso (MoU) crecen, no sucede lo mismo con los ingresos medios por usuario (ARPU), ya que el precio por minuto tiende a la baja, y es por ello que se están enfocando hacia los datos, un negocio que aún tienen margen de crecimiento y que se está viendo impulsado por los smartphones. Las aplicaciones de datos son muchas y muy diversas, estando su límite solo en la imaginación de los desarrolladores. Las posibilidades de negocio para los operadores móviles no se encuentran sólo en las áreas más avanzadas de las llamadas economías emergentes, sino que también están en los países en vías de desarrollo, y en otros países evidentemente pobres, como Kenya, Tanzania, Bangladesh o Afganistán, por mencionar solo algunos.

Como se ha comentado, este potencial no se encuentra sólo en los modelos tradicionales de telefonía móvil, es decir, en los servicios de voz; sino que incluye también un área que representará una verdadera revolución: los servicios financieros a través de los teléfonos móviles, gracias a aplicaciones verdaderamente novedosas, que basan su éxito en la simplicidad y la seguridad. La tarjeta SIM de un móvil puede ser utilizada como una tarjeta de débito o crédito; de hecho, es equivalente a una tarjeta inteligente, con lo cual aporta más seguridad que la típica tarjeta con banda magnética. Por otra parte, tecnologías recientes, como NFC, facilitarán su implantación, aunque hay también otras iniciativas a considerar para el pago por móvil, y si en Japón y Corea del Sur triunfan los sistemas sin contacto para acceder al transporte público o comprar en máquinas de vending, los pagos por SMS triunfan en las zonas rurales de África y Asia.

Eso significa que será solo una cuestión de poco tiempo antes de que los teléfonos móviles se utilicen masivamente para realizar pagos, hacer depósitos, transferencias y sacar dinero, lo mismo que hacemos hoy con las tarjetas de crédito. Hasta ahora, la barrera del dinero móvil en el mundo desarrollado ha sido la costosa infraestructura de los bancos y de las compañías de tarjetas de crédito. En España, dada la gran cantidad de cajeros automáticos y sucursales, hay poco interés en este sistema alternativo y, la prueba es que aunque se han puesto en marcha varias iniciativas, como fue el caso de “Mobipay”, su éxito es más bien escaso, pero esto no es así en otros lugares, dónde el móvil se utiliza ampliamente para transacciones.

Algunas experiencias

En algunos países, como es el caso de Japón, desde hace años es posible usar el teléfono móvil para acceder al transporte público o comprar en las tiendas. Un chip NFC en el interior de la carcasa hace posible la transacción y para ello solo es necesario pasar el móvil cerca del lector (tap and pay). El sistema funciona como una tarjeta de débito, que puede recargarse desde una aplicación en el propio teléfono, y no está asociada a una cuenta corriente o del operador de forma directa.

En Estados Unidos ya hay muchos comercios que han optado por las nuevas modalidades de pago a través del teléfono móvil. Las más innovadoras pasan por enviar dinero a través de mensajes de texto (Venmo) o bien por deslizar la tarjeta de crédito en un dispositivo añadido al móvil (Square), pero hay otras: Verifon, Mophie, Isis (alianza entre AT&T, T-Mobile y Verizon Wireless), etc.

En Europa se han realizado experiencias con diversos sistemas de pago por móvil, la mayoría mediante el uso de mensajes cortos de texto (SMS). Pero la realidad es que muy pocos han pasado de la fase de prueba. Ha faltado infraestructura y el apoyo decidido de los fabricantes y comerciantes, además de la falta de apoyo de las entidades de medios de pago (Visa, MarsterCard, etc.), que lo han podido ver como una amenaza a su negocio de tarjetas de crédito y las sustanciosas comisiones que cobran por su utilización, por lo que dificultan su aplicación.

Aunque el empleo de medios de pago a través del móvil es marginal, apenas un 2% de los usuarios de móviles (cifras de Europa, Medio Oriente y África), la situación, sin embargo, podría cambiar el próximo año, gracias a la aparición de nuevos sistemas de pago basados en plataformas móviles como, por ejemplo, Square (creada por el fundador de Twitter, para el iPhone, iPad y dispositivos Android, por ahora solo disponible y de forma limitada en EEUU), no hace más que transformar el teléfono en un lector de tarjetas de crédito; Visa ha mostrado interés en entrar en este terreno de forma decidida y, también, PayPal (la principal pasarela de pagos en Internet propiedad de eBay), se está posicionando en el pago y envío de dinero a otras personas a través del móvil. Por su parte, Venmo es un método para poder pagar a los amigos, familiares o tiendas favoritas con sólo enviar un mensaje de texto a cualquier número de teléfono de EEUU. Los comerciantes sólo tienen que tener un móvil y registrarse para empezar a cobrar.

La mayoría de estas soluciones son o aplicaciones software o una actualización de los sistemas tradicionales, como las tarjetas de crédito de banda magnética, pero hay también bastantes pistas que apuntan a que en 2011 los fabricantes harán una apuesta seria por integrar chips NFC en sus teléfonos e impulsar el pago con el móvil. En consecuencia, podríamos acabar en poco tiempo con un sistema parecido al de Japón que, además de ser monedero, podría utilizarse para otras aplicaciones, aunque también hay opiniones contrarias, como la de algunas consultoras que aseguran que el crecimiento de los pagos a través del móvil se va a estancar porque no se ha logrado construir aún un modelo favorable para los usuarios finales.

Con respecto a la seguridad, la mayoría de los usuarios de teléfonos móviles de todo el mundo se sienten seguros mientras utilizan sus dispositivos móviles para, por ejemplo, adquirir tarjetas de embarque, realizar pagos pequeños o acceder a banca online. La realidad es que el sistema es especialmente seguro si se emplea bien y con las adecuadas contraseñas, incluso más que utilizando los sistemas clásicos.

Por otra parte, el llamado “dinero móvil” está progresando rápidamente en África. Por ejemplo, en Kenya, donde los bancos tienen pocas sucursales, M-PESA, un sistema de pagos móviles implementado por Vodafone junto a Safaricom, una operadora móvil, constituye una alternativa a los bancos. La mayoría de los clientes de M-PESA no tienen cuenta bancaria, pero pueden hacer pagos y enviar dinero usando sus teléfonos móviles. Otras iniciativas similares se dan en Filipinas o en Sudáfrica, que, junto con la de Kenia, son algunas de las experiencias pioneras más exitosas a nivel mundial.

La tecnología de contacto NFC

Desde el año 2004 se viene incorporando la tecnología NFC en algunos teléfonos móviles. Se trata de un tipo de conexión inalámbrica que opera en la banda de 13,56 MHz, a la que no se le aplica ninguna restricción y no requiere ninguna licencia para su uso, y que permite el intercambio de información entre dos dispositivos, siendo una de sus aplicaciones prácticas el pago a través del móvil, como veremos.

Pero ¿qué es la tecnología NFC? NFC, de Near Field Communication (comunicación de campo cercano), se emplea para establecer conexiones inalámbricas muy rápidamente en ambos sentidos, de muy corto alcance, y se basa en una tecnología de radiofrecuencia que permite a un dispositivo leer pequeñas cantidades de datos de otros dispositivos o etiquetas cuando se aproximan el uno al otro. La tecnología NFC surge pues a partir de una combinación de identificación sin contacto físico o RFID (Radio Frequency IDentification) y tecnologías de interconexión.

Su funcionamiento es muy sencillo. Parte de una solución “wireless” con RFID, que está compuesta por un lector y una etiqueta. Cuando se enciende el lector, éste emite una señal de radio de corto alcance que activa un microchip en la etiqueta, lo que permite la lectura de una pequeña cantidad de datos que pueden ser almacenados. Se diferencia de otros tipos de conexión sin cables o tecnologías RFID en que tiene un radio de acción muy pequeño; esto, que puede parecer una desventaja, no lo es a la hora de atender servicios que implican una necesaria privacidad, como pueda ser el caso de pago de recibos, pues la necesidad de proximidad evita errores, cruces de información con terceros, etc.

Con un móvil equipado con la tecnología NFC los usuarios pueden acceder fácilmente a servicios o realizar operaciones en las distintas funciones de su dispositivo sin necesidad de mantener un contacto físico, sólo acercándolo. El usuario puede tener “contacto” con una etiqueta o compartir información con un objeto acercando los dos dispositivos que incorporan esta tecnología a menos de 20 centímetros. Cuando el usuario aproxima una etiqueta su dispositivo lee el contenido y lo convierte en una acción, y lo único que hace es aceptarla o no; por ejemplo, abrir una página web, enviar un mensaje, etc. En el caso de querer realizar un pago, el procedimiento será tan sencillo como pasar el teléfono móvil por delante de un dispositivo preparado como terminal bancaria (TPV/POS). Con un móvil equipado con NFC el usuario puede acceder a determinados lugares tan sólo acercando su terminal a una máquina, como si fuese una llave o una entrada: entrar en el metro, al cine o a la habitación del hotel. Ya en algunos países, como en Japón y Corea del Sur los terminales móviles se utilizan desde hace algún tiempo para el pago del transporte público, o como una tarjeta de embarque en los aeropuertos.

Son varios los fabricantes que están desarrollando planes para incorporar la tecnología de proximidad NFC a los nuevos teléfonos inteligentes, que permita el intercambio de datos, que no será masivo, como facilitan las tecnología Wi-Fi o Bluetooth, sino que se destinará a la comunicación entre dispositivos con capacidad de proceso. Nokia, el mayor fabricante mundial de teléfonos, ha anunciado que prácticamente todos sus teléfonos inteligentes podrán disfrutar de las capacidades de NFC en 2011. Igualmente, Samsung ha estado probando teléfonos durante algún tiempo, y Apple y Google preparan sendos teléfonos (iPhone y Nexus S) con esta misma tecnología. Por otra parte, ya hay diversas entidades que están empezando a utilizarla, como La Caixa, BBVA, el Banco de América y Visa, que desarrollan una serie de pruebas con el sistema NFC que permitirá hacer pagos en comercios a través de los smartphones sin necesidad de utilizar dinero en efectivo o tarjetas de crédito, y el importe de la transacción se añade a la factura mensual del usuario.

En España, Telefónica, junto con La Caixa Visa han culminado con éxito una prueba piloto en Cataluña; en el Reino Unido, el operador británico Everything Everywhere, joint venture entre Orange y T-Mobile, ha anunciado que lanzará próximamente su servicio de pagos con el móvil bajo la tecnología NFC en colaboración con Barclaycard, y Mastercard actuará como gestor de los pagos, mientras que en Francia, Orange se ha comprometido a impulsar fuertemente esta tecnología.

El hecho que el banco más grande de EEUU y la compañía de procesamiento de pagos más grande del mundo estén llevando a cabo estas pruebas, nos da una idea del enorme impulso que el pago con teléfonos móviles está tomando. Sin embargo, ese país ha sido más lento que otros en la adopción de la NFC, como es el caso de Japón, donde los sistemas de pago con móvil se han utilizado desde hace años.

Ahora bien, a pesar de todas estas experiencias reales, todavía queda mucho camino por recorrer, porque la tecnología NFC es aún poco conocida entre los usuarios. No obstante, según un estudio de Juniper Research en el año 2015 más del 20% de terminales móviles incluirán un chip NFC. Habrá que esperar, por tanto, para que esta tecnología acabe por extenderse, como ya ha sucedido con Bluetooth.


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