Francisco García, director de Systems Engineering de Extreme Networks.
Francisco García, director de Systems Engineering de Extreme Networks.

La tecnología 5G supone una revolución en el diseño de las redes de transporte de proveedores de servicios y operadores de telecomunicaciones, algo necesario para poder adaptar la infraestructura a los múltiples casos de uso que esta tecnología impulsará, muchos de los cuales a día de hoy todavía no están ni siquiera en fase de experimentación (servicios ubicuos de Realidad Virtual/Aumentada, cirugía remota y vehículos autónomos, etc.). A éstos hay que añadir otros que suponen cambios fundamentales en los patrones de uso de la conectividad. Y esto será así porque 5G se convertirá en muchos entornos de uso en el modo primario de conexión para portátiles, tablets o impresoras.

Para algunos de estos servicios que se vislumbran en un futuro próximo será especialmente crítico el modo en que se proporcione la conectividad en el extremo o borde de la red. Estos servicios van a requerir lo que se denomina “Ultra-Reliable Low-Latency Communications” (URLLC), es decir, una conexión de red altamente fiable y de latencia extremadamente baja. Las exigencias de baja latencia y alta fiabilidad se extienden a toda la red: desde el enlace inalámbrico con el dispositivo móvil (Radio Access Network, RAN) a la red de “Backhaul, pasando por la conexión a la red pública" y finalmente las aplicaciones y servicios en el otro extremo.

Visibilidad de red en el extremo 5G

Efectivamente, este tipo de conectividad exige llevar la computación al extremo de la red móvil (Mobile Edge Computing (MEC) para que todo ese procesamiento esté lo más cerca posible al usuario. Hoy en día, la mayoría de las aplicaciones que residen en una cloud pública se entregan de forma remota a través de una conexión a Internet sin QoS. Para lograr esa baja latencia y fiabilidad sería necesario eliminar todos los servidores, redes, enlaces de intercambio y saltos intermedios innecesarios, moviendo la aplicación lo más cerca posible del dispositivo. Esto significa que las empresas que presten un determinado servicio o aplicación 5G tendrán que ejecutar esas aplicaciones de misión crítica en la red del operador, lo que tiene importantes implicaciones de seguridad, confianza, control, distribución geográfica… y visibilidad de red.

Para poder hacer esto es necesario conocer los patrones de tráfico que generarán. Las herramientas de visibilidad tradicionales no se pueden ajustar a los requisitos más amplios de la arquitectura 5G “cloud” nativa. Las soluciones existentes a menudo requieren cambio de infraestructura para adaptarse a nuevos casos de uso de clientes, lo que conduce a una solución de visibilidad fragmentada, complejidad y costo adicional.

Se requieren, por el contrario, plataformas de análisis que proporcionen agregación de tráfico altamente escalable, filtrado de paquetes, replicación y procesamiento avanzado de paquetes de red para ser utilizado por herramientas de análisis, en entornos de red distribuidos. Debe proporcionar además información detallada sobre los datos , así como la flexibilidad necesaria para adaptarse a evoluciones futuras de la infraestructura de red, lo que permite los proveedores de servicios puedan responder rápidamente a nuevas demandas de los usuarios y a nuevos escenarios de uso basados en tecnología 5G.