Miguel Ángel Martos, director regional España, Italia y Portugal de Zscaler.
Miguel Ángel Martos, director regional España, Italia y Portugal de Zscaler.

Después de haberse tenido que enfrentar a los problemas y daños causados por el Covid-19 en los últimos 18 meses, las empresas tienen delante de sí una nueva batalla: la resistencia de sus empleados a volver a la situación anterior a la crisis sanitaria. Si bien el cambio forzado de los trabajadores al trabajo en remoto casi de la noche a la mañana trastocó los patrones de trabajo consolidados, la flexibilidad y las ventajas del trabajo a distancia actualmente tienen más peso que el deseo de los empleados de volver a la oficina.

Muchos empleados se han acostumbrado al trabajo desde casa y la mayoría simplemente quiere seguir con él, al menos durante una parte de la semana laboral (según un estudio de ELABE, el 60% de los empleados quiere que las empresas introduzcan la posibilidad de teletrabajar durante una parte de la jornada laboral).

Cuando los empleados prefieren incluso llegar a renunciar antes que volver a la oficina, las empresas se enfrentan a un gran problema. Obligar a todo el mundo a volver sin ninguna flexibilidad ni prestar atención a la seguridad, el cuidado de los niños o el bienestar, son la mejor receta para conseguir equipos desmoralizados e incluso animar la fuga de talentos.

Aunque no hay unanimidad sobre el impacto exacto del trabajo a distancia en la productividad, los directivos se están dando cuenta de que una combinación de trabajo remoto y en la oficina (un modelo híbrido) puede ser la mejor manera de avanzar.

Si bien los directores de recursos humanos están contentos, los equipos de TI y los directores de tecnología, responsables de que este modelo funcione sin problemas, no lo están.

El trabajo en remoto, antes esporádico y temporal, ha llegado para quedarse. Y como nueva normalidad, se requieren importantes cambios de infraestructura a lo largo del tiempo.

Infraestructura híbrida: una nueva mentalidad

¿En qué se diferencian las infraestructuras híbridas de las adecuaciones realizadas en los hogares que la mayoría de las empresas han adoptado por necesidad?

En muchos sentidos, es una actitud. Disponer de tiempo para planificar, que no se dio cuando la pandemia llegó en 2020, ofrece ventajas operativas, de seguridad y financieras. También disponemos de 18 meses de retrospectiva y experiencia para analizar lo que ha funcionado, lo que no y lo que puede mejorarse con el tiempo.

Trabajo importante usando PC: la mayoría de los empleados utilizan sus ordenadores personales para trabajar desde casa. Esto expone la red y los datos de la empresa, y corre el riesgo de que se produzcan fugas de datos e incumplimientos de la normativa. Por lo tanto, hay que tener en cuenta las amenazas relacionadas con el usuario del equipo.

Por ello, es importante identificar a los empleados que siguen utilizando sus propios ordenadores y evaluar las opciones disponibles. Por ejemplo, proporcionándoles un ordenador profesional o un portátil actualizado que puedan llevar consigo en sus viajes. Estos ordenadores pueden bloquearse a nivel de administrador para asegurar el acceso, las descargas y las instalaciones.

Segundo punto importante: ¿es realmente completo el inventario de servicios y soluciones en la nube? Los directores y los equipos, por ejemplo, pueden haber creado nuevas cuentas para gestionar sus flujos de trabajo a distancia. Es imprescindible que el departamento de TI comprenda qué usuarios acceden a qué soluciones para garantizar el cumplimiento y la seguridad. Esta “shadow IT” puede dar lugar a fugas de datos de las que los responsables de TI no se enteran hasta que es demasiado tarde.

"Es un excelente momento para comprobar si las soluciones existentes siguen utilizándose o siguen siendo necesarias"

También es un excelente momento para comprobar si las soluciones existentes siguen utilizándose o siguen siendo necesarias. ¿Las personas que las solicitaron o utilizaron siguen trabajando en la empresa? ¿Las estadísticas de uso justifican el gasto y el mantenimiento? Reducir las licencias o eliminar las plataformas obsoletas o irrelevantes puede disminuir el número de vulnerabilidades de seguridad y ahorrar gastos.

Todo el mundo está cansado de oír hablar de reuniones de videoconferencia. Pero con el trabajo híbrido, la necesidad de que los equipos se conecten desde cualquier lugar seguirá presente. Por lo tanto, es importante determinar si los sistemas (Slack, Teams, Zoom, etc.) instalados al inicio de la pandemia aún satisfacen las necesidades o si otra plataforma podría consolidarlos para reducir los costes de mantenimiento y los puntos de acceso.

Después del año que todos hemos vivido, las empresas están más bien en modo reactivo. En cambio, pasar a un modo proactivo proporcionaría muchos beneficios. La validación de las herramientas de colaboración emergentes puede impulsar nuevas formas de colaboración de los equipos. ¿Podría una intranet o un espacio de colaboración compartido facilitar a los equipos los procedimientos comerciales de la empresa? Quizás una única plataforma para funciones de video, chat y pizarra podría aportar productividad.

Una infraestructura híbrida presenta más vulnerabilidades de seguridad que la infraestructura de escritorio tradicional

Las pruebas de penetración son más necesarias que nunca para un plan sólido de gestión de la vulnerabilidad. Cuando el empleado trabaja desde casa, no puedes preocuparte sólo de su portátil... Probablemente esté trabajando desde una red Wi-Fi o móvil no segura, a la que se conectan un sinfín de dispositivos.

Es importante priorizar la gestión de las amenazas en función de las que tienen más probabilidades de ser maliciosas

Desde las impresoras hasta los termostatos inteligentes, las amenazas potenciales pueden infiltrarse en los sistemas y los datos. Por lo tanto, es importante priorizar la gestión de las amenazas en función de las que tienen más probabilidades de ser maliciosas, y tomar medidas de protección tanto dentro como fuera de la propia red. Asimismo, los terminales (servidores, ordenadores de sobremesa, móviles) son áreas de muy alto riesgo y muchas organizaciones no tienen visibilidad de todos los dispositivos existentes en su red. Por lo tanto, es imprescindible implementar test de vulnerabilidad para identificar aquellos endpoints que aún no han sido identificados o tal vez ni siquiera considerados.

A la hora de implementar cambios en su infraestructura de TI para apoyar el modelo de trabajo híbrido, es importante tener en cuenta la flexibilidad y la escalabilidad. La plantilla puede fluctuar a medida que la economía y la mano de obra se ajustan a la nueva normalidad.

La dirección de las empresa también pueden considerar reducir sus activos inmobiliarios

Según PWC, el 87% de los directivos tiene previsto adaptar su estrategia inmobiliaria en los próximos años. Esto debería tenerse en cuenta ahora a la hora de realizar futuras compras de equipos, redes y otros sistemas informáticos, optando quizás por soluciones más flexibles y modernas (VoIP sobre líneas fijas, 5G..) que faciliten estos ajustes.

Los equipos de TI pueden apreciar el cambio de un enfoque de crisis a uno de futuro con un poco más de tiempo para adaptarse. Los espacios de trabajo híbridos del mañana necesitan de la implicación de la dirección y de la aceptación por parte de los empleados, pero también necesitan una base tecnológica sólida y la seguridad adecuada para apoyarlos.