coche autónomo
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Juan Cabrera (Shanghai)

Wuxi es una ciudad de más de 6 millones de habitantes que está a una hora y media escasa en coche de Shanghai, la megaurbe financiera de China. En el pasado Wuxi fue una de las despensas de China por sus plantaciones de arroz. Hoy, en línea con la transformación del país en los últimos 20 o 30 años, ha dado un giro y ha apostado por la ingeniería y la innovación. Entre otras cosas, Wuxi se ha convertido en un laboratorio de IoT, y más concretamente de la movilidad del futuro.

Uno de los proyectos que convierten a Wuxi en una referencia en este campo es uno liderado por Huawei y con el que la multinacional china quiere demostrar al mundo que el estándar de conexión inalámbrica entre vehículos C-V2X es la mejor opción para hacer realidad el coche conectado. En Wuxi, una ciudad por la que circulan cada día 1,5 millones de automóviles, la firma china, junto a más de 20 partners tecnológicos, ha montado un sistema de IoT que aporta al conductor mucha información para facilitar sus desplazamientos y evitar atascos y accidentes.

Huawei muestra así claramente su apuesta por el estándar C-V2X, una tecnología basada en 4G LTE y que es compatible con 5G

El despliegue de Huawei, que ha contado con la colaboración de marcas como Intel, China Mobile, PSA o Audi, permite a los conductores que circulan conectados al sistema anticipar los semáforos en la pantalla del coche, saber la velocidad óptima a la que avanzar para salvar estas señales cuando todavía están en verde, tener información de accidentes porque cada coche reporta sus incidencias a los demás, o tener advertencias sobre límites de velocidad dependiendo de la zona por la que se circula. El sistema ideado por Huawei con tecnología C-V2X también permite anticipar al usuario los adelantamientos de otros coches o detectar personas o bicicletas en una intersección.

Huawei muestra así claramente su apuesta por el estándar C-V2X, una tecnología basada en 4G LTE y que es compatible con 5G. El fabricante chino está embarcado en más de 20 proyectos en China con esta tecnología de protagonista. Además, la compañía asegura que 13 fabricantes de coche chinos, más marcas como Ford, ya han incluido C-V2X en su roadmap de novedades.

Europa no se decide

Aunque en Estados Unidos y China ya se están llevando a cabo pilotos como el de Wuxi para afinar el estándar C-V2X, Europa por el momento no mueve ficha. La Unión Europea se debate entre optar por una tecnología Wi-Fi para hacer realidad el coche conectado, u optar por el estándar basado en C-V2X que, según Huawei, es la mejor manera de preparar al sector automovilístico y a las ciudades para la llegada del 5G. Además, esta indecisión de la UE se ha visto reforzada en los últimos meses por la celebración de elecciones al Parlamento de Estrasburgo.  Xu Changqin, experto en tecnologías para el transporte de Huawei, insistió en la presentación del proyecto a la prensa europea que C-V2X es la propuesta más innovadora y la única capaz de aprovechar las posibilidades del 5G, y dijo que otras alternativas están basadas en tecnologías que han quedado “muy antiguas”. La palabra la tiene ahora el ejecutivo comunitario.

Mientras tanto, Wuxi es un piloto en expansión. Aunque el proyecto de coche conectado empezó allí en 2017 con 3,7 kilómetros de calles y carreteras monitorizadas, el objetivo de Huawei y sus socios es llegar a más de 170 kilómetros y 240 intersecciones en toda la ciudad. Y también que el sistema sirva a más de 10.000 usuarios, entre ellos conductores de vehículos de transporte público o industrial.

El coche hiperconectado no será para hoy o mañana

El coche conectado, o el siguiente paso en el ámbito de la movilidad, el coche autónomo, están levantando expectativas desorbitadas. Sin embargo, la realidad va por detrás del deseo o la fantasía. Si bien es cierto que hoy muchos coches, sobre todo los de gama alta, vienen equipados de serie con sistemas de conducción inteligente (como ayuda en el aparcamiento, por ejemplo), todavía está lejos un escenario de vehículos de diseño audaz y futurista que casi funcionan solos y que nos llevan de Madrid a Málaga sin poner las manos en el volante.

Es probable que falten décadas para que podamos ver un escenario así. Antes tendrán que ponerse de acuerdo telecos, fabricantes de coches y proveedores de tecnología de red sobre estándares de comunicación. Y estos con las autoridades de todo el mundo, que tendrán mucho que decir en materia de seguridad y protección de datos. Por no hablar de otros agentes de la industria automovilística, como compañías de seguros u operadores de autopistas. En fin, que el camino hacia la movilidad del futuro ha empezado, pero queda mucho trecho por recorrer, sobre todo en materia de consensos. 

Este periodista montó durante 15 minutos en un autobús hiperconectado de Huawei que recorrió las calles semidesiertas (pero muy reales) de Wuxi. La experiencia fue una buena oportunidad para comprobar cómo la tecnología hará más fácil y segura la conducción en el futuro, y cómo ayudará a poner coto a las odiosas colas mañaneras o a los accidentes de tráfico o los atropellos en calles por las que circulamos todos los días. Eso sí, el autobús de Huawei en Wuxi no tenía hechuras de nave espacial, ni siquiera las líneas estilizadas de un Tesla. Al revés, en la ciudad china, Huawei muestra la movilidad del futuro en un vehículo de aire retro y con vocación de servicio público. Quizá para recordarnos que el coche hiperconectado que está por llegar no será solo un capricho de bolsillos pudientes o freekis de la tecnología, sino un avance para todos. Aunque todavía falte mucho para verlo en nuestras ciudades un día cualquiera.