Pilar Ramírez, Partner Alliances & Branch Manager en Encamina | Digital Illustrator in @PotbyPilarra.
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No podemos evitar empezar casi ninguna conversación, si no hablamos de “cambio” o del cambio en general. A lo largo del tiempo, siempre ha sido una constante. Es difícil que todo permanezca igual durante un largo periodo. Muchos de nosotros, además, hemos vivido ya varias crisis que suelen ser cíclicas. En este momento, el cambio está siendo especialmente rápido e impredecible en todo lo que nos afecta, trabajo y vida personal en general. Ya antes de la Covid-19 se hablaba de que estábamos inmersos en lo que se denomina, VUCA – (de las siglas en inglés de Volatility, Uncertainty, Complexity and Ambiguity) refiriéndose a estos últimos tiempos, a pesar de ello hay quienes predicen cómo será el mundo dentro de 10 años.

Efectivamente, tiempos donde hacer planes a medio o largo plazo se complica mucho, ya que hay que tener multitud de circunstancias en cuenta. Por si no fuera suficiente, aparece lo que se denomina “Cisne Negro”. Según el creador del término metafórico, Nassim Nicholas Taleb, se refiere al impacto de lo altamente improbable…Esos sucesos que vienen ocurriendo a lo largo de la historia, pero para los que nunca estamos realmente preparados, por ejemplo, el ataque de las torres gemelas o la gripe del XVIII. Son eventos que nadie incluye en sus planes estratégicos. El último ejemplo es muy cercano, la convivencia con la Covid-19.

Ante esta nueva realidad (o como queramos llamarle), de incertidumbre y cambio rápido, necesitamos desarrollar en la cultura empresarial y de los empleados, lo que se llama una “Mentalidad de Crecimiento”, (Growth Mindset). Se trata de desarrollar una actitud que nos permita adaptarnos a los cambios tan rápido como sea necesario, con el menor sufrimiento posible. Cambio y aprendizaje van de la mano y por eso, cualquier técnica o metodología que acelere o facilite este aprendizaje será el mejor de nuestros aliados en estos procesos de cambio constante.

Sin irnos muy atrás en el tiempo, hace unas pocas semanas asistí a un webinar con esta temática, en que se mostraban los resultados exitosos de una gamificación que se llevó a cabo durante 8 semanas en la Editorial Santillana. Desde la editorial utilizaron un juego basado en la aplicación TEAMSCHAMP, para mejorar las habilidades de los empleados en el uso de las herramientas de Microsoft 365 (y en especial de Teams), y los resultados fueron muy positivos. Pasaron de tener el 5% de sus equipos usando Teams, a que lo usen a diario el 70% de sus empleados.

Este es un claro ejemplo de que no podemos seguir trabajando como hace 20 años. Hoy la tecnología y las herramientas cloud nos permiten colaborar y comunicar de forma ágil e inmediata con seguridad desde cualquier lugar, aumentando la productividad en la empresa en dos dígitos.

La gamificación en las aulas es una técnica empleada con éxito probado en los últimos años.
La gamificación en las aulas es una técnica empleada con éxito probado en los últimos años.

La gamificación en las aulas ya es una técnica empleada por los profesores totalmente normalizada, con éxito probado en los últimos años. Nadie pone en duda que mejora la motivación de los alumnos, sea cual sea su perfil de “jugador”.

Y si esto es así, me pregunto: ¿por qué no trasladamos a nuestras empresas los beneficios de estos métodos para acelerar el cambio? Si es tan eficaz como se está demostrando y podemos gobernar, administrar, monitorizar y medir los resultados ¿por qué algunas empresas son reticentes al uso de la gamificación?

Lejos de lo anecdótico, hay empresas que piensan que poner a jugar a personas puede ser poco serio, o poco profesional... ¡Nada más lejano de la realidad! La gamificación puede tener un papel relevante en esta constante de cambio y aprendizaje, ser una palanca más a la hora de adoptar los cambios, acelerando las nuevas formas de trabajar, empleando nuevas herramientas digitales que nos proporcionan mayor productividad y, por tanto, una sensación muy gratificante de logro.

El mundo cambia y nosotros debemos cambiar también. Ante esta única certidumbre que es el cambio constante, facilitemos el aprendizaje, utilicemos métodos, dinámicas y mecánicas de gamificación. Hoy tenemos decenas de herramientas digitales que nos permiten seguir adelante con nuestros propósitos, disfrutando (a través del juego) de nuestro trabajo y nuestras vidas.