Hasta hace pocos años, los entornos de trabajo se caracterizaban por tener una estética tradicional, conservadora y, a veces, rígida. En ellos encontrábamos el mejor reflejo de la conocida “oficina profesional”, aquella en el que el espacio estaba dividido en espacios comunes, cubículos y despachos y la asignación de los puestos fijada por trabajador.

En los últimos años se ha venido produciendo una evolución importante hacia las nuevas formas de trabajo, basados en pilares básicos como la movilidad, flexibilidad horaria, trabajo por equipos y el uso de nuevas tecnologías.