Las dos caras de la moneda
Un tercio de la población sigue desconectada. Según el informe Plan de Acción para Conectar a la Humanidad publicado por la ITU y la Comisión de Comunicaciones, Espacio y Tecnología (CST) del Reino de Arabia Saudita, se necesitan entre 2,6 y 2,8 billones de dólares para cerrar la brecha digital mundial, es decir, para lograr conectar a todo el mundo de manera efectiva para 2030. Esta cifra es casi cinco veces superior a la de la última evaluación realizada en 2020. Además, del montante estimado este año, el componente de inversión más importante -de 1,5 a 1,7 billones-, sería para la infraestructura física. Es decir, la expansión de las redes de banda ancha a las poblaciones insuficientemente atendidas representa el mayor coste.
Y mientras 2.600 millones de personas siguen sin acceso, los países desarrollados avanzan hacia la Internet cuántica. De hecho, REDIMadrid, la red de investigación de la Comunidad de Madrid, ha confiado en Ciena para el transporte cuánticamente seguro de datos. El hito de este proyecto ha sido demostrar la capacidad de utilizar la tecnología de distribución de claves cuánticas (QKD) en las redes de fibra óptica existentes.
La fractura digital persiste y cada vez se hace mayor.
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