Frente a la caída, por primera vez en la historia, de la venta de smartphones en el último trimestre de 2017, la venta de móviles reacondicionados se mantiene estable en España, creciendo al 10%. Son datos de Certideal, plataforma dedicada a la venta de dispositivos tecnológicos reacondicionados y de segunda mano, que recoge, además, que “las ventas de teléfonos inteligentes reacondicionados se duplican cada cuatro meses”.

Móviles reacondicionados: un mercado al alza.
Móviles reacondicionados: un mercado al alza.

Laure Cohen, co-fundadora de Certideal, recuerda que “aunque hay españoles que cada vez aguantan más con sus teléfonos, la mayoría suele cambiarlos antes de los 24 meses. Las principales causas de estos cambios suelen ser por mejoras de prestaciones, adquirir el último modelo del dispositivo que nos gusta o problemas técnicos, es decir, que el móvil ya nos está fallando”.

Ante esto, cada vez más usuarios se decantan por comprar teléfonos inteligentes de segunda mano. Una de las razones que explican ese interés por este tipo de dispositivos es que su usabilidad se mantiene en perfectas condiciones. Desde Certideal aseguran que lo más valorado por los clientes a la hora de comprar móviles reacondicionados es “la seguridad de que el producto que adquieren está en perfectas condiciones pues todos los terminales son revisados por técnicos que confirman que el móvil es completamente operativo y dispone de todas las características que se especifican”.

Pero, también se valora el precio, pues estos dispositivos son mucho más económicos, llegando a costar hasta un 80% más barato que los de primera mano.

Según la compañía, de media, los españoles gastan 284 euros en comprar móviles reacondicionados. “Un precio por el que es casi imposible encontrar móviles de alta gama en el mercado, ya que en ese rango lo que se encuentra de primera mano son móviles de gama media”, explican Cohen.

A todo ello se suma que la compra de dispositivos de segunda mano permite, además, ayudar al medio ambiente, ya que se reduce el gasto de recursos naturales necesarios para su producción y se evita la emisión de dióxido de carbono a la atmósfera.