Pero la compra de NAS Ustor-2 por parte de Telefónica de España no es fruto de un repentino descubrimiento de HDS, de hecho, la relación entre ambas empresas se remonta varios años atrás cuando la operadora decidió proveerse de soluciones SAN y almacenamiento en mainframe de HDS. Concretamente por requerimientos dentro del mundo host para facturación.
Telefónica de España se decanta así por el equipo de almacenamiento más puntero de HDS hasta la fecha, su Lightning 9900 Series y adquiere dos modelos hace poco más de un año, en junio de 2000, que aloja en el edificio que tiene el Grupo en la calle Julián Camarillo, en Madrid, el llamado Módulo 4. A estas compras hay que sumar la de un 7700E a través de Comparex, antiguo distribuidor de HDS en nuestro país.
Para entender esta adquisición debemos hacer historia y remontarnos a un año antes, puesto que la gestación de la idea de renovar parte de la flota de almacenamiento de la empresa se plantea el verano de 1999 cuando Telefónica de España contaba con maquinaria de distintos fabricantes como EMC, IBM y Fujitsu, entre otros, y decide elaborar un estudio de mercado para valorar las distintas ofertas de almacenamiento que cumpliesen los requisitos de rendimiento y disponibilidad. Pedro Romera, gerente de Tecnología y Técnica de Sistemas de Telefónica de España, recuerda esta etapa como un período de pruebas que se centró en la valoración de un bestmark donde escogimos dos productos, a saber un Symmetrix 570 de EMC y un 7700E de Comparex.
Las exigencias que se marcó la compañía se limitaban a cuatro, que el producto pudiera realizar copias en caliente o réplica de información, un alto rendimiento, una gran disponibilidad y, por último, que fuese multiplaforma, explica Romera, ya que la firma cuenta con sistemas de Unix (entre Sun Microsystems y HP), NT y MVS todo ello pensado para soportar la enorme base de datos de la operadora donde se almacenan datos de más de 16 millones de clientes y el desglose de cientos de millones de facturas.
En aquel momento no tenían en mente realizar una adquisición sino simplemente apuntar los resultados en nuestro Libro blanco, una agenda donde se seleccionan estándares del mercado y en la que se reflejó que el producto había sido probado, con los consiguientes resultados.
En el duelo de titanes, ganó HDS frente a EMC porque el rendimiento era entre un 20 y un 30 por ciento superior, por su facilidad de uso, ya que la maquinaria de EMC era muy compleja y por la disponibilidad puesto que sacar un disco caliente con HDS era más rápido y sencillo, comenta Romera.
Aunque ya le habían dado el visto bueno, antes de decidirse a comprarlo sometieron al producto a pruebas de stress, aún sabiendo que era el candidato ideal, aplicándole un Operation Data Store (ODS) consistente en cargarle con 7.000 millones de archivos y con joins de tablas, y castigado así el almacenamiento volvió a mostrar su bondad, sentencia Romera.
Corría entonces la primavera de 2000, un época de cambios para la compañía de origen japonés ya que coincidía con su desencuentro con Comparex y su desembarco definitivo en tierras españolas. De este modo, Telefónica pasó a pactar la compra con HDS y la operación se alargó hasta junio de 2000 cuando adquiere un modelo Lightning 9900 que le proporciona cinco Teras de capacidad de almacenamiento, para tres meses más tarde hacerse con otra solución más.
Los equipos se han destinado principalmente a dos áreas, uno de ellos para montarse en la SAN central y el otro para bases de datos punto a punto.
Aunque la renovación toma cuerpo con estas compras, todavía queda por resolver qué hacer con las antiguas soluciones, de momento, la decisión ha sido deshacerse del equipo de IBM, que ya se está desmontando y trasladar las cinco Teras de información que contiene la tecnología del Gigante Azul a los nuevos productos y, por otra parte, reutilizar las soluciones de EMC y de Fujitsu empleándolos en otros cometidos.
Ahora el objetivo de Telefónica de España es consolidar las bases de datos donde se guarda información de temas tan diversos como recursos humanos, entorno web con contenidos o atención al cliente. Además de afianzar la renovación tecnológica del host, que ha supuesto una inyección de siete Teras para mantener al día secciones como la facturación, un departamento nada baladí para una operadora de la envergadura de Telefónica.
Piense el lector que las facturas que confecciona la compañía de teléfonos constan de 18 escalones en los que se extractan distintos datos con otras tantas categorías, como tipo de usuario, zona donde habita, etc. y que se guardan en discos durante dos meses, por imperativo legal, fecha a partir de la cual se trasladan y los históricos de los clientes son almacenados en cartuchos por un período de cinco años, tras el cual pueden pasar a destruirse. Y todo este maremagnum de facturas que se acumulan en el fondo de múltiples discos, sólo se refiere a algo menos de 17 millones de clientes en España, de los cuales 14 millones son usuarios residenciales y 2,6 millones se corresponden con empresas. Si ahora nos ponemos a calcular lo que puede demandar en almacenamiento el prestar servicio a casi 70 millones de clientes entre telefonía fija, móvil y televisión de pago, las cifras son de vértigo.
El GrupoTelefónica está presente en 46 países, cuenta con más de 68 millones de clientes, una facturación de 4,7 billones de pesetas (unos 28.247 millones de euros) y un beneficio neto de 416 mil millones de pesetas (2.500 millones de euros), según reza la memoria del año 2000 de la compañía. Aunque las cifras son conocidas por todos, no está de más traerlas a colación para recordar porqué Telefónica se ha convertido en el buque insignia de las empresas de tecnología españolas.
Los otros dos aspectos que se suelen destacar cuando se menciona a esta firma son, en primer lugar, su fuerte expansión en el mercado de habla hispana y portuguesa centrada en España, Latinoamérica y el norte de África y, por otra parte, su diversificación como operador global de telecomunicaciones.
Pensemos que Telefónica concentra su actividad tanto en la telefonía fija como en móvil, los servicios para empresas, la creación y distribución de contenidos y servicios a través de Internet y de medios audiovisuales, la comercialización de directorios y guías, los servicios de CRM y el comercio electrónico. De este modo puede responder a prácticamente cualquier necesidad relacionada con el ámbito de la comunicación, tanto de empresas como de particulares.
Como era de esperar detrás de todo este despliegue de medios tiene que haber un soporte técnico y de equipos de primera magnitud que está en continua renovación.
Precisamente en pos de esa innovación tecnológica constante, poco antes del verano saltaba la noticia de que Telefónica de España se convertía en el primer cliente europeo de Hitachi Data Systems (HDS) que implantaba las soluciones de NAS (Network Attached Storage), el último producto que ha sacado HDS al mercado. La operadora española saltaba de nuevo a la palestra por adoptar una solución pionera en Europa, NAS Ustor-2, diseñada para almacenar el área NFS o de ficheros temporales compartidos y permitir que los distintos usuarios puedan acceder de forma simultánea sin que se caiga la máquina.
La solución contaba con tan sólo dos semanas en producción cuando Telefónica la adquirió para instalarla en un entorno Solaris, pensando en complementarla posteriormente con la extensión a otras áreas como el CPD (Centro de Proceso de Datos) y la red, si bien esta segunda etapa aún está por definir.




