En el mundo de las TI ya se habla de Nuevo Gigante Informático y razones para acuñar el término no les falta porque una de las motivaciones que han llevado a la cúpula de Hewlett-Packard a adquirir Compaq Computer es plantear una dura competencia a IBM, la veterana del sector.
La operación alcanza la cifra de los 4,6 billones de pesetas (27.646 millones de euros) y supone la creación de una empresa con un volumen de negocio anual que ronda los 16 billones de pesetas (95.500 millones de euros), la suma de 150.000 empleados y estar presentes en 160 países.
La compañía resultante, que mantendrá el nombre de Hewlett-Packard, arrebata el liderazgo mundial en la fabricación de ordenadores personales a Dell Computer, que tiene el 13 por ciento de cuota, ya que la suma de las porciones de mercado de HP y Compaq en este sector rondan el 19 por ciento. Y se sitúa en la segunda posición, justo detrás de IBM, el mayor grupo informático dada su combinación en la venta de ordenadores con su gran negocio de servicios y programas informáticos.
La hasta ahora presidenta de HP, Carly Fiorina, seguirá siendo la cabeza visible de la nueva empresa y, por su parte, Michael Capellas, presidente de Compaq, asumirá el puesto de consejero delegado. Los mencionados cargos estiman que la compra generará, a partir de 2004, un ahorro de 457.500 millones de pesetas (2.749 millones de euros).
Aún así no todo es un camino de rosas, por lo pronto la Bolsa neoyorquina ha reaccionado negativamente, tan sólo 24 horas después del anuncio, con una bajada de las acciones de HP en un 18 por ciento a la que se suma un recorte del 10 por ciento en las de Compaq. También se baraja la reducción de 15.000 puestos de trabajo y los analistas ya prevén que los ajustes para agrupar ambas empresas provocará una caída de precios con el consiguiente descenso de beneficios, dificultades burocráticas para fusionar departamentos y un complicado organigrama de altos cargos procedentes de las dos compañías.

