La experiencia de uso del 5G en España presenta una brecha entre expectativas y rendimiento real. Según un informe de Ericsson ConsumerLab, el 50% de los usuarios de 5G ha sufrido problemas de conectividad en momentos de alta demanda, una situación que coincide con un aumento del consumo de servicios digitales intensivos en red. El dato resulta relevante porque casi la mitad de esos usuarios estaría dispuesta a pagar por mejoras temporales de rendimiento, lo que abre un nuevo escenario para la oferta de servicios de telecomunicaciones.
El estudio se realizó entre junio y agosto de 2025 con más de 43.000 personas en 27 mercados, incluido el español. Los resultados apuntan a un cambio en la relación entre consumidores y operadores, en un contexto marcado por mayores exigencias de calidad, estabilidad y latencia, especialmente en usos como el streaming, los videojuegos y las aplicaciones basadas en inteligencia artificial.
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Problemas de conexión en horas punta
El informe detecta que los fallos de conexión se concentran en picos de tráfico, cuando más usuarios demandan recursos de red al mismo tiempo. Este comportamiento afecta a la percepción del servicio y a la continuidad de actividades digitales que requieren estabilidad.
Frente a esta situación, el 50% de los usuarios de 5G en España pagaría por mejoras puntuales de conectividad, mientras que el 31% estaría dispuesto a contratar servicios mejorados de forma habitual. El dato sugiere un cambio en el modelo tradicional de tarifa plana, hacia esquemas más flexibles que permitan ajustar el rendimiento según el tipo de uso y el momento.
El estudio también señala que el 60% de los consumidores no conoce o no comprende las ofertas de conectividad diferenciada, lo que indica que parte del problema no es solo técnico, sino también informativo. La falta de claridad sobre qué se está contratando y qué beneficios concretos aporta sigue siendo un obstáculo para la adopción de nuevos servicios.
La inteligencia artificial impulsa la demanda fuera del hogar
Uno de los factores que explica este cambio en el uso de la red es la expansión de la inteligencia artificial en aplicaciones cotidianas. El informe prevé que para 2030, el 37% del uso de aplicaciones de IA en España se realizará fuera del hogar, lo que incrementará la presión sobre las redes móviles.
Este desplazamiento del consumo digital hacia espacios públicos y entornos móviles implica mayores exigencias de fiabilidad, baja latencia y capacidad de respuesta. En ese contexto, la conectividad estándar resulta insuficiente para ciertos servicios, especialmente los que requieren transmisión continua de datos o procesamiento en tiempo real.
El documento plantea que la conectividad diferenciada permitiría asignar recursos de red según el tipo de actividad, priorizando ciertos usos cuando la demanda es alta. Este enfoque no solo afecta al usuario final, sino también a aplicaciones y desarrolladores que dependen de condiciones de red estables para ofrecer servicios funcionales.
Cambios en el modelo de servicio
Más allá de la tecnología, el informe apunta a una transformación en el modelo de negocio de los operadores. La posibilidad de ofrecer mejoras de red asociadas a actividades concretas, y no solo a planes generales de datos, introduce una lógica más cercana al consumo bajo demanda.
Además, se contempla la opción de acuerdos con aplicaciones y plataformas digitales, que podrían integrar mejoras de conectividad como parte de su propia oferta. Este enfoque desplaza parte del valor desde la infraestructura hacia la experiencia de uso, con impacto directo en la fidelidad del cliente.
El estudio subraya que la clave no está solo en desplegar más capacidad, sino en gestionar la red de forma programable y adaptativa, en función del contexto y del tipo de tráfico. En un escenario de crecimiento del consumo digital móvil, la diferenciación del servicio se presenta como una respuesta a problemas ya visibles en el uso cotidiano del 5G.









