Santa Cruz de Tenerife conmemora el 15 de febrero, Día Mundial de las Ballenas, con un avance que conecta telecomunicaciones y conservación marina. El proyecto europeo ATLAS ha activado su página web para explicar cómo la red de fibra óptica submarina puede utilizarse para detectar ruido oceánico y seguir la actividad de cetáceos en el Atlántico Norte. En la iniciativa participa Canalink, empresa pública dependiente del Cabildo de Tenerife a través del ITER.
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Cables que escuchan el océano
ATLAS, siglas de Atlantic Tracking with Lightwave Acoustic Sensing, aplica tecnología de detección acústica distribuida (DAS). El sistema envía pulsos de luz láser por los cables submarinos y analiza las alteraciones que se producen cuando vibraciones externas los afectan.
Las vocalizaciones de ballenas, el paso de barcos, tormentas o terremotos generan pequeñas variaciones en la luz que circula por la fibra. Tras su procesamiento, esos cambios permiten identificar el origen del sonido. El coordinador del proyecto, Eric Delory, explica que esta técnica permite escuchar y rastrear actividad marina durante decenas de kilómetros, sin desplegar nuevos dispositivos en el fondo marino.
El uso de infraestructuras ya instaladas reduce costes y evita intervenciones adicionales en el entorno marino. Esto abre la puerta a una vigilancia continua del paisaje sonoro oceánico.
De telecomunicaciones a herramienta científica
La iniciativa transforma una red diseñada para datos en una plataforma de monitorización ambiental. Según el consejero delegado de Canalink, Rubén Molowny, el proyecto muestra que las infraestructuras digitales pueden servir a la investigación científica y a la protección de los ecosistemas.
Uno de los objetivos es rastrear el ruido de los barcos para contribuir a prevenir colisiones con ballenas. También se prevé utilizar la red para detectar actividad sísmica y analizar patrones acústicos en el Atlántico.
ATLAS está coordinado por la Plataforma Oceánica de Canarias (PLOCAN) y cuenta con financiación del programa Interreg Espacio Atlántico, con apoyo de la Comisión Europea. El proyecto se extenderá hasta 2028 y dispone de 3,5 millones de euros de presupuesto. Participan entidades de España, Irlanda, Portugal, Francia y Noruega.
Con esta iniciativa, Canarias se sitúa en el centro de un sistema que combina infraestructura digital y seguimiento ambiental. El valor informativo reside en el uso de una red existente para generar datos sobre el estado del océano y el impacto del tráfico marítimo en las ballenas.








