En noviembre del pasado año, el grupo tecnológico Verne presentó una declaración conjunta de concurso voluntario de acreedores de cinco sociedades. Paralelamente, anunció la oferta vinculante de compra por parte de Dominion con el objetivo de garantizar la actividad en el área de telecomunicaciones en España.
Esta propuesta, con vigencia hasta el 1 de enero de 2026, contemplaba la subrogación los contratos laborales -manteniendo antigüedad y condiciones-, así como la asunción de los activos materiales e inmateriales necesarios para la operativa —equipos, software, licencias, cartera de clientes y contratos estratégicos— y la subrogación en contratos de suministro y arrendamiento.
La venta fue autorizada a principios de año por auto judicial y ha sido en abril cuando la firma vasca ha formalizado la adquisición de la unidad productiva del grupo tecnológico Verne.
Fruto de esta operación, Dominion se ha comprometido a mantener la actividad durante, al menos, tres años, y la subrogación de 138 trabajadores en España vinculados a la unidad productiva de telecomunicaciones.
El administrador concursal explicó que la operación responde a la situación de falta de liquidez y restricción de crédito que impedía la viabilidad de Verne sin una transmisión urgente. La adjudicación a Dominion va a permitir la continuidad de las capacidades operativas y asegurar la prestación de servicios estratégicos.
El Grupo Dominion desarrolla su actividad en cuatro áreas: Industria, Energía, Telecomunicaciones e Infraestructuras. La compañía, que salió a bolsa en 2016, compró Phone House por 55 millones de euros en julio de 2017. En el último ejercicio alcanzó una cifra de negocio de 1.045 millones de euros, con un crecimiento orgánico del 4%. Un avance que, como recalcaron, se produce pese al impacto de las desinversiones ejecutadas (–11% en ventas) y del efecto divisa (–2%), así como a la “ralentización temporal del segmento de proyectos en un entorno macroeconómico exigente”.









