“Actuemos como una sola Europa, ahora”, este es el mensaje que han transmitido los principales líderes tecnológicos en un comunicado conjunto recientemente emitido. Un llamamiento a la acción para ganar en competitividad digital que han firmado el presidente y CEO de Ericsson, Börje Ekholm; el CEO de Airbus, Guillaume Faury; el presidente y CEO de ASML, Christophe Fouquet; el cofundador y CEO de Mistral AI, Arthur Mensch; el presidente y CEO de Nokia, Justin Hotard; el CEO y presidente del Consejo de Administración de SAP, Christian Klein; y el presidente y CEO de Siemens, Roland Busch.
En el artículo -que se ha hecho público tras la reunión mantenida por los siete consejeros delegados y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, en Bruselas la semana pasada-, destacan que todos comparten la misma cadena de valor y los mismos desafíos de escala, por eso apelan a todos los actores europeos para sacar el máximo partido al tamaño y el potencial de Europa en materia tecnológica, industrial y de IA.
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Ante la pérdida de competitividad…
“Europa pierde competitividad global cada día. Nos enfrentamos a una crisis en gran medida provocada por nosotros mismos y, por lo tanto, una que somos capaces de superar. Esto no es sólo una preocupación económica; amenaza nuestra cohesión social y pone a prueba los cimientos mismos de nuestra prosperidad futura y soberanía tecnológica”, indican.
Y es que, nos encontramos en un período de cambios geopolíticos y tecnológicos sin precedentes, de ahí que “las decisiones que se tomen en los próximos meses y años determinarán si Europa podrá competir y prosperar en las décadas venideras”.
Las decisiones que se tomen en los próximos meses y años determinarán si Europa podrá competir y prosperar en las décadas venideras
Por esta razón, argumentan que “como directores ejecutivos de empresas tecnológicas que operan en el epicentro de la transformación actual, vemos de primera mano cómo la próxima ola de cambios tecnológicos está tomando forma a una velocidad nunca vista: desde los semiconductores hasta la conectividad avanzada, pasando por el sector aeroespacial, la defensa y la inteligencia artificial. Estas industrias no sólo son fundamentales para la fortaleza económica de Europa, sino también para su capacidad de dar forma al futuro”.
Los firmantes dicen que ven una apertura al cambio —señalando los informes de Draghi y Letta y la competitividad de la Comisión Europea— como un reconocimiento de que Europa debe actuar de manera diferente.
En este sentido, como creadores europeos de tecnología, y en representación de algunos de los principales innovadores del continente en todo el espectro tecnológico, “reconocemos nuestra responsabilidad de ayudar a construir este futuro”.
… estamos preparados para actuar
Pero yendo más allá, reconocen que están listos para “apoyar a los líderes europeos a medida que responden a la urgencia del momento”. No en vano, sostienen que la próxima fase de la innovación se definirá por cómo se aplican las capacidades digitales en el mundo real: en todas las industrias, infraestructuras y economías. “Alcanzar los objetivos estratégicos de Europa requiere un apoyo político sectorial sólido e impulsado por el mercado”.
Entre las acciones identificadas para alcanzar estos objetivos se incluye la necesidad de priorizar la innovación por encima de la regulación y de dar forma a los futuros estándares y al liderazgo tecnológico mediante la creación y el despliegue de la última tecnología. Los consejeros delegados firmantes aluden a mercados fragmentados y rivales subsidiados con una fuerte penetración en la UE, lo que se une a normas asfixiantes, innecesariamente complejas y a menudo superpuestas hacen que sea increíblemente difícil seguir el ritmo del progreso tecnológico.
“En ningún lugar esto es más visible que en el ámbito digital. Más de tres años después del «momento ChatGPT«, Europa todavía debate sobre su regulación, mientras que otros hace tiempo que cambiaron su enfoque hacia el despliegue de la IA a gran escala en sistemas físicos y robótica. Debemos asegurarnos de no legislar por delante de la innovación, sino de dar forma a los estándares del mañana mediante la construcción y el despliegue de tecnologías”.
Debemos asegurarnos de no legislar por delante de la innovación, sino de dar forma a los estándares del mañana mediante la construcción y el despliegue de tecnologías
La creación de resiliencia estratégica es otra de las prioridades identificadas en el artículo. Así, los consejeros delegados afirman que la verdadera riqueza y resiliencia se basan en la creación y el control de la propiedad intelectual, en lugar de en su mero consumo.
También se destaca que los gobiernos europeos y nacionales deben catalizar el capital privado haciendo realidad plenamente la Unión del Ahorro y la Inversión, y reformar los regímenes de competencia y de fusiones y adquisiciones, para permitir la consolidación estratégica y la escala necesarias para competir a nivel mundial.
Además, los europeos tienen un gran aliado la creatividad y el potencial de innovación. “Sin embargo, para sacar verdadero partido a ese potencial y alcanzar a nuestros competidores globales, debemos centrarnos menos en la ambición y más en la ejecución, creando las condiciones que nos permitan convertir las fortalezas tecnológicas de Europa en un progreso real”.
Pero todo esto debe estar respaldado por una estrategia geoeconómica coherente, que fomente un enfoque industrial y comercial unificado que proteja los intereses europeos y, al mismo tiempo, capacite a nuestras empresas para prosperar a nivel internacional. Para ejecutarlo es necesario un foro dedicado donde líderes empresariales y políticos puedan alinearse continuamente para garantizar que las políticas se basen en la realidad industrial y en las dinámicas del mercado global.
“Ahora, más que nunca, necesitamos unirnos urgentemente como creadores de tecnología y responsables políticos para convertir esta ambición en acción”. A lo que concluyen: “Estamos listos para hacer nuestra parte y para apoyar a aquellos líderes europeos que deseen tomar medidas audaces. El momento es ahora. Afrontemos colectivamente el desafío”.
En conjunto, las siete empresas tecnológicas firmantes generan unos ingresos de 417.000 millones de euros y representan una capitalización de mercado de casi 1,1 billones de euros.
Proporcionan casi un millón de empleos de alta tecnología en todo el mundo, invierten más de 40.000 millones de euros en I+D anualmente y controlan más de 210.000 patentes en todo el mundo.





