Retransmisiones de eventos deportivos como el Mundial de Fútbol 2026 que acaba de arrancar es uno de los momentos cumbre en el tráfico de Internet. No en vano, históricamente el principal pico de conexión en las plataformas del operador de IXP DE-CIX suele coincidir con estos encuentros. En estas citas -también en otras, pero en estas especialmente-, los usuarios demandan una experiencia excelente porque que se quede congelada la imagen cuando hay un tiro a portería… no suele gustar mucho. Por eso es importante contar con una buena infraestructura que soporte la alta demanda de conexiones. Sin embargo, la cuestión no radica en disponer de banda ancha y velocidad gigabit, hay otros factores que entran en el terreno de juego y que son decisivos, como la latencia y la estabilidad.
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¿Pagarías por una conexión de calidad?
Ante este panorama, el proveedor de puntos de interconexión ha realizado una encuesta nacional para conocer si los consumidores estarían dispuestos a pagar por una conexión de calidad. Y el resultado ha sido que el 61% de los españoles cambiará de proveedor de Internet si este le ofreciera una conexión estable garantizada.
La encuesta, realizada por Netquest a 1504 personas, pone de manifiesto que la fiabilidad se ha convertido en uno de los factores más importantes a la hora de evaluar el servicio de Internet. Además, uno de cada cinco (20%) consultados estaría dispuesto a pagar una cuota mensual adicional por una conexión que ofreciera una “garantía de ausencia de retrasos”.
Asimismo, para el 63% contar con una Internet sin interrupciones es igual de importante que tener agua o electricidad en casa. Además, un 88% considera que una Red de redes deficiente justifica cambiar de operador. Sobre este particular, los trabajadores híbridos son los más exigentes y los momentos críticos donde la conexión no puede fallar que lideran la lista son los relacionados con las transacciones online a bancos, actividades profesionales y videollamadas. En último lugar está el ocio.
Frustración y estrés digital
Otro de los objetivos del estudio era evaluar el impacto emocional que acarrean los problemas de conectividad. En este sentido, la mitad de los usuarios (50%) se sienten frustrados cuando una página web, aplicación o vídeo en línea tardan más de cuatro segundos en responder, mientras que el 14% espera una respuesta prácticamente instantánea, en menos de un segundo.
Así las cosas, el informe constata que somos más impacientes que hace cinco años. De hecho, cuando surgen problemas, el impacto emocional es inmediato. El 36% de los encuestados afirma sentirse frustrado e impotente cuando el contenido online se bloquea inesperadamente.
Y cuando ocurren microcortes continuos un 35% intenta solucionarlo reiniciando el router o la Wi-Fi, mientras que un 22% espera pacientemente.
Más velocidad no es sinónimo de mejor experiencia
Paralelamente, la encuesta resalta que el 82,2% de los encuestados desconocía que el lag se debe a enrutamiento ineficiente. Además, cuando la conexión falla, en un casi 45% se culpa al ISP, en un 24,8% al router, un 16,4% a las aplicaciones y un 13,9% a la infraestructura del país. Y es que, los españoles califican con buena nota la conexión del país y la infraestructura digital. Hay una satisfacción generalizada con la calidad de conexión.
Sea como fuere, el 32% de los españoles considera que los proveedores de banda ancha se centran demasiado en la velocidad de la conexión y descuidan la estabilidad de la misma. Y hoy en día este concepto está ganando protagonismo.
El estudio destaca tres conclusiones clave:
- Internet como servicio esencial en el que la estabilidad superar a la velocidad como expectativa
- Mercado de “garantía de estabilidad” emergente y segmentado
- Alta propensión al cambio.
Una nueva realidad que exige infraestructuras robustas
Durante la presentación de este informe y en referencia a los resultados del mismo, Ivo Ivanov, CEO de DE-CIX, recalcó que la discusión no está en la banda ancha ni en la velocidad -en ese Gigabit Myth-, sino en el rendimiento. Además, el impacto de la inferencia de la IA, los nuevos dispositivos como gafas virtuales, robots o servicios que han de dar una respuesta en tiempo real, están perfilando una nueva realidad en la que la baja latencia es la reina y el enrutamiento inteligente la solución. En este sentido, el directivo subrayó la importancia de tener la computación cerca de donde se produce el dato. El famoso edge computing y los edge data center.
En este contexto, España se está transformando para convertirse en un actor protagonista del Triángulo Ibérico compuesto por Madrid, Lisboa y Barcelona y que transforma a Iberia como una distributed digital capital, un ecosistema distribuido que supera los 100 centros de datos, 800 redes conectadas y 35 sistemas de cables submarinos y que está plantando cara a los FLAP (Fráncfort, Londres, Ámsterdam y París). Con los recientes anuncios de megas inversiones de los grandes hiperescalares, la región tiene ante si el reto energético.






