Nuevo episodio en la recesión del sector de las Telecomunicaciones y, cómo no, nueva ola de despidos.
Esta vez el protagonista de la historia es el consorcio alemán Siemens que anunciaba ayer un plan de reestructuración que dejará sin empleo a 3.500 trabajadores de su filial de redes de telecomunicaciones. Estos 3.500 puestos de trabajo, que se perderán en los próximos dieciocho meses, representan el 15 por cierto de la plantilla de Siemens.
El plan de reajuste también contempla concentrar la fabricación de los terminales de la compañía en Europa en la planta alemana de Kamp-Lintford y, en Asia, en su fábrica de Shanghai.
Estos nuevos despidos se suman a los 2.600 contratos temporales del negocio de fabricación de móviles que Siemens ya había anunciado que no renovaría.
La decisión la hizo pública Heinrich von Pierer, presidente de Siemens, durante la presentación de los resultados del segundo trimestre, periodo en el que su filial de fabricación de móviles ha obtenido un beneficio operativo bruto de 6 millones de euros (998,3 millones de pesetas), cantidad sensiblemente inferior a los 287 millones de euros (47.752 millones de pesetas) conseguidos por el mismo concepto en 2000.
El presidente de Siemens explicó que estas medidas favorecerán el ahorro del grupo en el sector de las telecomunicaciones, donde espera conseguir una reducción de costes de casi 100.000 millones de pesetas (601 millones de euros).




