Como cada verano desde hace unos cuantos años, España está viviendo un catastrófico episodio de incendios forestales cada vez más virulentos. A raíz de este suceso, en Redes&Telecom hemos analizado cuáles son las principales tecnologías de detección de incendios que existen en diferentes ámbitos, no sólo en incendios de montes.
Índice de temas
Qué son los sistemas de detección de incendios
Lo primero de todo es conocer qué se entiende por un sistema de detección de incendios. Básicamente se trata de un conjunto de dispositivos electrónicos interconectados diseñados para identificar de forma temprana signos de fuego, como humo, calor o llamas; para activar alertas automáticas y proteger vidas y bienes. Sus componentes principales incluyen los detectores de humo o calor, el panel de control central y las alarmas sonoras o visuales. Una serie de instrumentos que trabajan juntos para monitorear constantemente el entorno en busca de signos de incendio.
Normativa española de detección de incendios
La normativa española de detección de incendios se rige principalmente por el Reglamento de Instalaciones de Protección contra Incendios (RIPCI), el Código Técnico de la Edificación (CTE DB-SI) y la serie de normas europeas UNE-EN 54. Veamos qué indica cada una de estas normativas.
El RIPCI (Real Decreto 513/2017) establece los requisitos de diseño, instalación, puesta en marcha y mantenimiento obligatorio de los sistemas y equipos de detección y alarma.
ElCódigo Técnico de la Edificación (CTE DB-SI) determina cuándo es obligatorio instalar sistemas de detección automática o manual en edificios según su uso, superficie, altura y ocupación.
La Normativa Industrial (Real Decreto 164/2025) regula la seguridad contra incendios específica para establecimientos e instalaciones industriales.
Y luego están las Normas UNE-EN 54 que determinan los estándares de calidad, homologación y compatibilidad que deben cumplir todos los componentes del sistema (detectores de humo, calor, centrales y sirenas).
Contexto actual de las tecnologías de detección contra el fuego
La tecnología se ha convertido en la primera línea de defensa contra el fuego. Las tareas de detección se antojan cruciales para evitar que se produzcan incendios o, en el caso de que se desarrollen, puedan sofocarse a tiempo. La emisión de alertas ha de ser rápida porque la velocidad en este terreno es un requisito vital. Tan sólo hay que ver la cantidad de incendios forestales que se están prendiendo en nuestras fronteras y el resto del mundo para conocer la magnitud de este fenómeno.
El caso de los incendios en España
En 2025, el 80% del territorio español presentaba riesgo extremo de incendio y hubo más de 110 incendios forestales durante el periodo estival. En lo que llevamos de verano este 2026 la situación ha empeorado. En lo va de año (y al cierre de estas líneas), se han registrado más de 170.000 hectáreas quemadas y 35 grandes incendios forestales, superando ampliamente los registros de años anteriores debido a las altas temperaturas y la sequía.
Sobre este particular se perfilan tendencias alarmantes, tal y como indica el documento Incendios fuera de control. 20 años promoviendo la prevención, en el que se observa que los grandes incendios forestales, es decir los que queman más de 500 hectáreas, se han disparado un 31% en la última década, con una media de 24 siniestros al año.
Es más, desde 2017 tenemos que lidiar con incendios de sexta generación. Son fuegos que se alimentan del combustible seco acumulado en los bosques, del cambio climático y del abandono rural para alterar incluso las condiciones atmosféricas y generar tormentas de fuego. Son impredecibles y difíciles de extinguir.
Además, ha quedado demostrado que el 95% de los incendios tienen su origen en acciones humanas. No son mayoritariamente provocadas -aunque también las hay-, sino accidentales como colillas mal apagadas, barbacoas en zonas no permitidas o quemas controladas que rebasan los límites.

El efecto más visible de los incendios y la pérdida de masa forestal es la transformación de los paisajes y del entorno natural, pero las consecuencias van más allá porque dañan la biodiversidad, amenazan la seguridad de la ciudadanía, deterioran las infraestructuras y merman la actividad económica en los municipios.
Los incendios en el resto del mundo
España concentra una parte muy elevada de la superficie total quemada en la Unión Europea durante este año, pero no es el único país asolado por esta catástrofe.
Entre 2006 y 2025, la superficie total quemada por incendios en Francia fue de unas 15.000 hectáreas al año, una cifra ligeramente inferior a la de Washington D. C. El 28 de julio de este 2026, el incendio al oeste de Burdeos, que había comenzado apenas seis días antes, había arrasado casi el triple de esa superficie. Sólo en Gironda, en el suroeste del país galas, las llamas han arrasado más de 42.000 hectáreas.
El frente de incendios continúa extendiéndose. Según la Comisión Económica de las Naciones Unidas para Europa (CEPE-ONU), más de 434.000 hectáreas ya han sido destruidas por los incendios en 2026 en el continente europeo. Junto a los sucesos de Francia y España, la Comisión Europea alerta de un desplazamiento del riesgo hacia Grecia e Italia.
Al otro lado del Atlántico, el balance es aún más grave: cerca de 1,85 millones de hectáreas han ardido en Estados Unidos y 3,8 millones en Canadá, donde decenas de incendios gigantes permanecen «fuera de control».
Ante esta situación las Naciones Unidas ha emitido un comunicado urgente en el que Simon Stiell, secretario ejecutivo de la ONU para el Cambio Climático ha sentenciado: “La alarma climática está sonando, en todas las direcciones”. El responsable de la ONU hace hincapié en la situación de Europa, donde los incendios forestales han alcanzado lo que ha calificado como «proporciones de pesadilla». En el sur de Francia y en amplias zonas de la Península Ibérica, las llamas han consumido miles de hectáreas de bosque y terreno agrícola.
¿Qué tecnologías de detección de incendios existen actualmente? Todos los tipos
Actualmente existen muchas tecnologías de detección de incendios, pero en este artículo vamos a hacer dos grandes clasificaciones: las que se emplean para edificios y viviendas y las que se utilizan en incendios forestales.
Tecnologías de detección de incendios en edificios y viviendas
Detectores de humo ópticos y fotoeléctricos
Un detector de humo óptico es un dispositivo que detecta el humo generado en un incendio y que se introduce en el detector. Mediante el uso de diodos emisores de luz (LED) ilumina el área circundante de la cámara de análisis del detector. Los LED se conectan a un fotodetector, normalmente una matriz de fotodiodos o un único fotodiodo. El fotodiodo convierte la luz reflejada en electricidad, y la tensión generada se utiliza para determinar si hay humo en la ubicación protegida.

Por su parte, los detectores de humo fotoeléctricos utilizan la luz para detectar el humo, pero responden más rápidamente que los detectores ópticos porque la tecnología de detección es más sencilla: no es necesario que un LED o un rayo láser escanee la cámara.
Detectores de humo iónicos (o de ionización)
Son similares a los fotoeléctricos en el sentido de que responden rápidamente sin depender de un complicado mecanismo de barrido, pero sus sensores funcionan midiendo los niveles de iones en el aire que los rodea, no la luz visible. Por esta peculiaridad, suelen ser más eficaces en incendios donde no se prevea una gran cantidad de humo. No obstante, aunque todavía hay algunos que siguen funcionando, deben retirarse porque contienen material radiactivo y ya no están permitidos como residuos comunes.
Detección de humo por aspiración (ASD)
Se trata de sistemas que se componen de un detector con distintas tecnologías de detección al que se conduce el humo a través de un sistema de tuberías y bombeo de aspiración hasta la zona de análisis. Consiguen abarcar grandes áreas y volúmenes, siendo su principio de funcionamiento el de aspirar el aire de la zona protegida a través de agujeros calibrados en un sistema de tuberías, para que llegue a la cámara del detector en sí. De esta manera, en caso de detectar humo, dependiendo de la tecnología de que disponga, activará o generará la correspondiente alarma.
Detectores de humo inteligentes
Los detectores de humo también han experimentado una evolución gracias a la inteligencia artificial. Gracias a esta incorporación aprenden del entorno y disminuyen las falsas alarmas, ofreciendo una respuesta más rápida, integrándose con otros sistemas del edificio y conectando directamente con móviles o centrales.
Detectores térmicos y termovelocimétricos
Las cámaras térmicas son otro de los sistemas para detectar incendios ya que permiten identificar puntos de calor invisibles a simple vista, los que pueden delatar un fallo eléctrico, un sobrecalentamiento o una fuga peligrosa. Destacan por su velocidad, seguridad y efectividad. Detectan altas temperaturas, activando señal de alarma una vez pasado el umbral predefinido de temperatura en su cámara.
Por otro lado, los detectores termovelocimétricos (TV) emplea un termistor para detectar el aumento de temperatura de un incendio. Un termistor es un semiconductor cuya resistencia eléctrica varía con la temperatura. El termistor se coloca en una corriente de aire y se conecta a un circuito electrónico, que mide los cambios de tensión cuando la temperatura del aire aumenta. Cuando el humo entra en la corriente de aire, absorbe el calor y reduce su temperatura. Esto provoca el cambio de voltaje medido por el circuito del detector termovelocimétrico, que activa una señal de alarma.
Detectores ópticos de llama (UV / IR)
Estos modelos de detectores de llama utilizan sensores de luz infrarroja o ultravioleta para detectar el espectro característico de una llama. A menudo se combinan con detectores de humo para crear un sistema de detección de incendios más eficaz.
En el caso de un detector de llamas por infrarrojos (IR), el dispositivo detecta la radiación infrarroja (calor) emitida por las llamas. Estos sistemas contienen un elemento detector emisivo que convierte la radiación infrarroja en señales eléctricas de salida.
Por su parte los ultravioleta utilizan una combinación de sensores de luz, filtros y fotodetectores para detectar la luz ultravioleta emitida por las llamas. Un haz de luz se dirige a través de la zona vigilada por el detector y si un objeto bloquea la luz de alguna manera, provocará una interrupción del haz y activará una alarma. El detector también puede utilizarse para detectar el humo utilizando un filtro de infrarrojos que elimina toda la luz visible del haz.
Ambos modelos se pueden usar combinados empleado tanto la luz ultravioleta como la infrarroja para descubrir la presencia de llamas.
Detectores lineales de infrarrojos
También se denominan barreras de humos o lineales. Utiliza haces de luz infrarroja para detectar objetos. El detector se compone de dos partes: un emisor y un receptor. El emisor es un dispositivo que emite rayos infrarrojos, mientras que el receptor detecta los rayos reflejados. Cuando un objeto obstruye el camino entre el emisor y el receptor, se produce una interrupción del haz de luz. Esta interrupción es detectada por el controlador y utilizada por éste para activar una alarma u otra acción.
Rociadores automáticos (sprinklers)
Básicamente no son detectores de humo, sino un sistema de extinción automática que reacciona específicamente ante un aumento de temperatura. Estos sistemas se activan cuando detectan un calor excesivo en una zona concreta, liberando agua justo donde hace falta. Sus puntos fuertes son que responde de forma instantánea, sin necesidad de intervención humana; actúan donde hay un riesgo real; requieren poco mantenimiento; y son duraderos.
Detección de zonas ATEX
La detección de zonas ATEX se refiere a la implementación de sistemas de detección de incendios y gases en áreas donde existe el riesgo de explosiones debido a la presencia de atmósferas explosivas. Resulta crítico en industrias como la farmacéutica, química, alimentaria o la de petróleo y gas.
ATEX es un término derivado de la directiva europea que regula los requisitos para equipos y sistemas de protección destinados a ser utilizados en atmósferas explosivas. El concepto proviene del francés ATmosphères EXplosibles.
Sistemas basados en aerosoles
Se plantean como un alternativa eficaz y sostenible frente a otras propuestas. Esta solución resulta idónea para entornos donde no se puede emplear agua para apagar el fuego como laboratorios, salas técnicas o centros de datos, por ejemplo. Funcionan liberando micropartículas que interrumpen el proceso de combustión sin dañar equipos, sin dejar residuos y sin necesidad de limpieza posterior. Rápidos y silenciosos, no contaminan ya que suelen estar libres de gases dañinos.
Control de ventilación
No es una tecnología propiamente dicha de detección de incendios, pero es un complemento muy útil ya que el humo puede ser tan peligroso como las llamas. Su particularidad es que controlan el movimiento del aire para evitar que el humo se propague, canalizándolo hacia salidas seguras y manteniendo despejadas las rutas de evacuación.
Sistemas conectados a la nube
Los modernos sistemas de detección de incendios en viviendas y edificios suelen estar conectados a la nube, como las alarmas. De esta manera, suelen emitir avisos a particulares o centrales receptoras. Permiten un control desde móviles, con notificaciones personalizadas e historial de incidencias.
Tecnologías de detección de incendios forestales
Lamentablemente los incendios forestales están a la orden del día. Son cada vez más intensos debido a las altas temperaturas. Para combatirlos y anticiparse a su aparición, existen muchas tecnologías a nuestro alcance aunque entre las más punteras están las soluciones que se centran en la inteligencia artificial (IA), la Internet de las Cosas (IoT) y los sensores satelitales para lograr alertas tempranas en minutos.
Drones especializados en incendios forestales
Los drones se usan en muchas industrias y también en incendios forestales. En este ámbito las aeronaves no tripuladas permiten llevar a cabo una observación preventiva desde el cielo. Con esta visión en altura pueden detectar posibles focos antes incluso de que un humano pueda percatarse o de que el suceso se manifieste con mayor claridad.

Pero además de esta labor preventiva, estas soluciones pueden llegar a zonas de difícil acceso e ir con disparadores de agua para actuar de forma rápida en el epicentro.
Redes de vigilancia terrestres fijas y aéreas
Las redes de vigilancia para incendios forestales combinan puestos fijos terrestres y medios aéreos para la detección temprana del fuego. Estas redes se dividen principalmente en vigilancia terrestre fija y vigilancia aérea.
La vigilancia terrestre fija consta de puestos de observación (torres, casetas o miradores ubicados en puntos altos del terreno para divisar grandes superficies de bosque); cámaras automáticas (sistemas de vídeo o sensores de infrarrojos instados en torretas para detectar columnas de humo); y cruce de visuales para ubicar de forma exacta la posición de un fuego cuando dos puestos ven el mismo humo.
Mientras que la vigilancia aérea consta de aviones de coordinación que vuelan la zona para guiar a los equipos de extinción y evaluar los daños desde arriba; y medios ligeros y drones, unidades rápidas que patrullan zonas de alto riesgo o vigilan perímetros complejos donde los equipos terrestres tardan en llegar.
Teledetección espacial
La teledetección espacial utiliza sensores a bordo de satélites para la prevención, detección activa y evaluación de daños del fuego, destacando en este campo los sistemas MODIS, VIIRS y Sentinel. Esta tecnología permite vigilar vastas extensiones de terreno y medir la severidad del daño ambiental. En detalle, evalúa el riesgo mediante la estimación de la humedad en la vegetación, el tipo de combustible y la topografía del terreno. Asimismo, identifica focos de calor y anomalías térmicas en tiempo real mediante bandas infrarrojas y térmicas. Y, a posteriori, cartografía el área afectada y calcula la severidad del daño usando índices espectrales como el NBR (Normalized Burn Ratio).
Como dato añadir que hoy día más de 14.000 satélites orbitan alrededor de la Tierra, tomando imágenes y captando datos de forma continua.
Sistemas predictores-correctores
Los sistemas predictores-correctores de incendios son herramientas tecnológicas avanzadas que simulan y actualizan el avance del fuego combinando modelos matemáticos con datos en tiempo real. Sus fases principales son la predicción del comportamiento del fuego y la corrección con datos de sensores.
Sensores de Internet de las cosas
Otra de las innovaciones cada vez más presentes en esta lucha contra los incendios son los sensores térmicos instalados en el terreno y que hacen su función gracias al avance tecnológico que supone la Internet de las cosas. Estos sensores, si se colocan a ras de suelo, pueden medir la temperatura de la tierra y la humedad ambiental y del terreno en tiempo real para asegurarse de que es constante. En caso de que se perciba alguna anomalía se puede alertar con tiempo para que intervengan equipos de extinción y que el problema llegue a mayores.
La gran aportación de la IoT es su capacidad para transmitir información constantemente, en vivo. En concreto, puede llegar a registrar señales anómalas en los puntos más inaccesibles entre un minuto y una hora desde la aparición del mismo. Además, estos dispositivos se unen cámaras al uso o de infrarrojos conectadas a IoT que emiten datos continuamente.
Pero su utilidad también ayuda cuando el incendio se encuentra activo con funciones como la monitorización del estado del agua tras haber recibido ascuas, vegetación quemada y cenizas; así como en el control de la calidad del aire, afectado casi siempre por el humo y por elementos volátiles. Y son capaces de crear modelos meteorológicos que pueden ser comparados y estudiados entre estaciones, o estableciendo patrones o pronósticos sobre las mismas épocas de años distintos.
Cámaras de infrarrojos
Tal y como hemos comentado en el anterior apartado, estas soluciones graban la situación del terreno de manera periódica, a modo de prevención. Además, pueden medir la temperatura y la humedad del ambiente.
IA como herramienta de predicción
Igualmente, la inteligencia artificial se está imponiendo como herramienta para identificar las mayores zonas de riesgo y, a través de diversos modelos predictivos, detectar las áreas con mayor probabilidad de incendio para evitarlo.
Existen diferentes proyectos en este sentido que recurren al análisis táctico del paisaje, reconociendo tanto sus vulnerabilidades como sus grandes aliados naturales y artificiales. En otras palabras, mapean el terreno y aíslan los elementos de alto riesgo para diseñar actuaciones precisas de mantenimiento forestal, otro de los grandes detonantes de estas catástrofes, la falta de esa conservación.
Comparativa de ventajas y desventajas de las tecnologías de detección actuales
En base a este análisis de los principales sistemas y tecnologías de detección de incendios podemos aportar una serie de directrices para elegir el mejor según el proyecto que tengamos entre manos.
Mejores y peores sistemas para edificios y construcciones
Antes de realizar cualquier proyecto de incendios en edificios y construcciones, debemos conocer determinadas características del local o recinto a proteger como la normativa de aplicación, el tamaño de la instalación, la finalidad del detector y el entorno y el tipo de fuego previsible en esa ubicación.
Además, ha de valorarse el nivel de riesgo que tenemos en ese edificio o vivienda, las consecuencias técnicas, económicas o de producción que podría acarrear un incendio en dicho entorno y, por supuesto, cuál es el presupuesto con el contamos.
De acuerdo a estos parámetros se puede seleccionar uno u otro modelo de los que hemos comentado anteriormente como si estamos hablando de instalaciones grandes, si pertenecen a sectores críticos de alto riesgo (industria química, petrolera, de gas…), si son zonas donde se produce mucho humo, etcétera.
Mejores y peores sistemas para detección de incendios forestales
En el caso de los incendios forestales los expertos aseguran que los sistemas más efectivos para la detección de incendios forestales son las cámaras ópticas con inteligencia artificial, las redes de sensores IoT en tierra y la vigilancia humana tradicional, gracias a su alta precisión y rapidez. Por el contrario, los menos eficientes por sí solos son los satélites de órbita polar debido a su baja frecuencia de paso. Son excelentes para mapas globales, pero tardan horas en volver a pasar sobre el mismo punto, llegando tarde al conato.
El futuro de la protección contra el fuego: Innovación tecnológica
Vista la evolución descontrolada de los incendios, cada vez será más habitual estudiar fórmulas de protección contra el fuego y su detección. Hace unos años se puso en marcha el proyecto SeLiF (Sensores Térmicos Móviles de Despliegue Rápido para Incendios Forestales), como iniciativa de investigación y desarrollo tecnológico. Su fase principal de investigación y creación de prototipos se ejecutó en sucesivas convocatorias entre los años 2012 y 2015, con extensiones de análisis hasta finales de esa década. Su labor consistió en el diseño de un sistema portátil basado en mochilas tecnológicas con cámaras térmicas para geolocalizar líneas de fuego desde tierra en tiempo real.
Más recientemente se han desarrollado otros proyectos como, por ejemplo, el de Securitas Seguridad España con la colaboración de Alphanet que recurre a un sistema de alerta precoz basado en la sensórica. Los sensores inteligentes se instalan en los árboles de manera no lesiva para detectar el fuego y emitir una alarma temprana. Los sensores se entrenan gracias al machine learning y afinan su olfato para aprender cuáles son las condiciones normales del entorno, entender qué indicios representan anomalías y excluir falsas alarmas como las emisiones producidas por un vehículo o una vivienda cercana. Se alimentan de placas solares y, con tecnología inalámbrica LoRaWan, se comunican con un dispositivo que traslada la información al centro de control remoto. Funcionan incluso en zonas sin cobertura gracias a dispositivos Border Gateway que garantizan la conectividad. La señal llega al centro de control de manera geolocalizada. Puede ser un centro de control local o uno remoto, como el Securitas Operation Center (SOC) de seguimiento 24/7. Ahí es donde entra en juego el mapa dinámico de la interfaz de AlphaDataManager, que permite integrar las alertas y localizar con exactitud el conato de incendio y movilizar los recursos adecuados.
Otra iniciativa es A fuego, una propuesta de la startup Agro4Data y el Grupo Eulen, que, a través de inteligencia artificial, identifica las mayores zonas de riesgo y, a través de diversos modelos predictivos, detecta las áreas con mayor probabilidad de incendio para evitarlo.
Así como la de Allianz Seguros, de la mano de Satellites on Fire, que ha puesto en marcha una iniciativa para impulsar nuevas capacidades de detección temprana de incendios forestales mediante inteligencia artificial y tecnología satelital que monitorizará este verano en España más de 50 millones de hectáreas y así prevenir los incendios. Entre sus beneficios, esta tecnología permite reducir 35 minutos los tiempos de detección frente a sistemas de la NASA y detectar hasta un 30% más de incendios.
Mencionar igualmente el proyecto PiroSAR, destinado a monitorizar la evolución de los incendios casi en tiempo real con múltiples constelaciones de satélites. Liderado por Telespazio Ibérica, parte de Leonardo Space, este programa cubrirá la brecha de información a la que se enfrentan actualmente los servicios de emergencia cuando la meteorología, el humo o la falta de luz dificultan la observación de los incendios con otros sistemas. Operativo día y noche y en cualquier condición meteorológica, generará informes cada 3 a 6 horas para los organismos de gestión de incendios. Para ello utilizará imágenes SAR (Radar de Apertura Sintética) procedentes de múltiples constelaciones satelitales. A partir de estos datos, ofrecerá servicios especializados para detectar frentes de incendio y monitorizar su evolución, incluso en situaciones en las que otros sistemas de observación se ven limitados por la nubosidad, el humo o la falta de luz. La iniciativa tiene una duración estimada de 15 meses para su puesta en marcha, por lo que estará listo en el verano de 2027.

Existen otros más y seguirá innovándose en este terreno gracias a la tecnología como la utilización de la video detención de fuego y humo mediante cámaras con IA o sensores IoT y redes inalámbricas inteligente. Y con monitorización 24/7.
Aunque la tecnología está evolucionando y contribuyendo en las tareas de detección de incendios, no hay que olvidar que su aplicación se debe acompañar de unos protocolos específicos de actuación en caso de alarma, para garantizar una respuesta rápida, adecuada y efectiva. Sobre todo en el caso de los incendios forestales en los que la colaboración público-privada resulta esencial ya que el 72% de la superficie forestal en España está en manos privadas,aunque la protección de los montes recaiga en las administraciones públicas.






