Rede Aberta, operador gallego neutro de fibra óptica, está impulsando la configuración de un corredor Atlántico que una Francia, España y Portugal. Una ruta alternativa de transmisión de datos de alta capacidad a las de Madrid y Levante, que no sólo impactará económica y socialmente en las comunidades de Galicia, Asturias, Cantabria y País Vasco, sino que también aportará una mayor resiliencia a la Península Ibérica y en especial a nuestro país. Bajo el nombre de Atlantic Arc, la Unión Europea ha encomendado a la telco el estudio de viabilidad de este proyecto. Una labor que esperan tener lista para mediados de 2027 y que se ejecutaría en 2030.
Paralelamente a esta iniciativa, la compañía lleva dos años promoviendo la creación de una cable landing station en Arteixo (A Coruña), que podría ser realidad para 2029.
Redes&Telecom ha entrevistado a Pere Antenas, CEO de Rede Aberta (en la foto), para conocer un poco más sobre estos proyectos, sus objetivos y retos a la vista.
Rede Aberta desarrollará el proyecto Atlantic Arc, ¿en qué consiste esta iniciativa y por qué es importante?
El proyecto Atlantic Arc consiste en el desarrollo de una autopista de datos con redes de fibra óptica que unirá Burdeos con Bilbao, Santander, Oviedo, A Coruña, Santiago de Compostela, Vigo, Oporto, Lisboa y Sines. Hará un recorrido perimetral atlántico y aportará una alternativa a las rutas que tenemos actualmente en la Península. Ahora los datos que van de Portugal a España o a Francia pasan todos por Madrid o por la ruta de Levante (Barcelona). Ningún sistema de transmisión de datos pasa por el Atlántico.
Ningún sistema de transmisión de datos pasa por el Atlántico
Planteamos esta iniciativa como una autopista de datos viable, de gran recorrido, con una proyección económica muy importante porque realmente en el Atlántico hay un excedente energético. Todos sabemos que la computación y la inteligencia artificial necesitan de energía. Además, el Atlántico es una zona donde amarran los cables submarinos. Este nuevo eje unirá todas las landing cable stations del Atlántico, aportando potencia y resiliencia a todos esos sistemas de cables submarinos que llegan a Francia, España o Portugal. Pero aparte, este proyecto tiene un sentido muy práctico ya que tendremos multitud de datos con zonas energéticamente sobrantes y sobre todo de energías renovables, básicamente eólica y esperemos que a medio plazo también mucha energía offshore con la aparición de nuevas plantas eólicas en el mar.
Atlantic Art, pues, sentará las bases para implementar una red terrestre de fibra óptica que conecte cables submarinos, centros de datos y hubs digitales, ¿un objetivo ambicioso no? ¿De cuántos kilómetros hablamos?
La distancia son unos 1.500 kilómetros, pero lo que queremos es utilizar las infraestructuras ya existentes. ¿Para qué vamos a hacer una canalización nueva? Si hay infraestructura de sobra con capacidad existente, no tiene sentido ni ambiental ni económico hacer una nueva. De esta manera, nuestra idea es utilizar las infraestructuras existentes y sólo construiremos en zonas donde la infraestructura esté saturada o no exista. Para ello contamos con distintos partners en Francia, en Portugal y en España y a través de ellos daremos capacidad a la red.
¿Con que partners contáis exactamente?
Hay distintas empresas que tienen infraestructuras en la zona, que tienen ductos libres o servicios de transmisión, con lo cual se pueden dar muchos teras de capacidad. Con estas compañías tendremos un inventario. Contaremos con partners de todos los lados del Atlántico: el portugués, el español y el francés, de forma que a través de una ventana única que será la marca Atlantic Arc actuaremos como un gestor de infraestructura a través de un portal web. De esta manera, ante cualquier iniciativa que pueda llegar, Atlantic Arc le dará la mejor opción de conectar Lisboa con Sines, Lisboa con Galicia, Lisboa con Burdeos, Lisboa con Bilbao…
A través de una ventana única, que será la marca Atlantic Arc, actuaremos como un gestor de infraestructura a través de un portal web
Me gustaría decirte algún nombre, pero ahora no puedo. Probablemente dentro 5 meses ya estarán maduros. Hay que tener en cuenta que hay partners que quieren exclusividad y hay otros que no. Primero tenemos que evaluar las mejores opciones para realizar la mínima obra posible y, a la vez, alinear los intereses de los socios, velar por esos intereses. A nosotros nos gustaría que estuvieran todos, todas las infraestructuras que transcurren por el Atlántico.
Esta tercera ruta atlántica no será un solo camino, con trasmisión de datos y capacidad de ductos. Vamos a completarlo con un sistema de cable submarino que está construyendo una empresa irlandesa y que se llama Pisces. Esta iniciativa que conectará Irlanda, Portugal, España y Francia en diferentes puntos de la costa atlántica. Porque se necesitan diferentes vías para tener resiliencia, continuidad y seguridad.
Se necesitan diferentes vías de transmisión de datos para tener resiliencia, continuidad y seguridad
Atlantic Arc está evolucionando y ya hay mucha gente interesada en él, sobre todo de la industria de transmisión de datos. Rede Aberta es una compañía gallega, un operador neutro que ofrece acceso Bitstream a otros operadores. Se postula como un puente para que haya una transmisión de datos desde Burdeos a Lisboa. Esto quiere decir que parte de la infraestructura seguramente será nuestra y proveeremos con ella a distintos carriers que lo necesiten, pero también contaremos con partners para cubrir otros trayectos donde no estemos presentes y jugaremos nuestro papel de intermediario y facilitador.
Hay mucha gente interesada en Atlantic Arc, Rede Aberta proporcionará su infraestructura y jugaremos nuestro papel de intermediario y facilitador
Uno de los puntos de esta iniciativa es proporcionar enlaces fiables de alta capacidad, ¿de qué capacidades de fibra óptica estamos hablando?
Estamos hablando de teras. Básicamente de una transmisión de datos DWDM (Dense Wavelength Division Multiplexing), que no te diría infinita, pero casi porque vamos a dar la posibilidad de alquilar ductos. Un cable tiene varios pares de fibras, con lo que cada par de fibra tiene teras y teras. Ya sea un hiperescalar o un operador regional, tendrá la posibilidad de contar con este espacio.
¿Y esto cómo se combina con la participación pública? Porque algunas de estas infraestructuras y canalizaciones serán también de empresas públicas…
Este tema está bastante resuelto. Adif o Reintel, por ejemplo, sacan a concurso licitaciones para el uso de estas infraestructuras, las ponen a disposición de los operadores que las pueden utilizar para desarrollar sus negocios o instalar fibras ópticas.
Otros aspectos destacados de Atlantic Arc son proponer rutas alternativas a las tradicionales y completar la dependencia de los cables submarinos, ¿cómo se lograrán estos objetivos?
La ruta atlántica tiene gran interés porque todos los operadores quieren rutas alternativas, las están buscando, con lo cual es el momento de ponerlas a su disposición. Aparte de esto, hay muchos sistemas de cables submarinos que quieren aterrizar en España y no aterrizan en algunas ciudades españolas, como Santander, porque allí no hay una autopista de datos establecida. La llegada de estos cables supone prosperidad económica y una transformación allí donde amarran, como pasó con Bilbao que transformó su ecosistema digital. O Barcelona que desde que tiene su cable landing station ha multiplicado por tres su capacidad.
Detrás de todo ello hay una demanda empresarial que va a traccionar a que aterricen nuevos cables submarinos que transportan millones y millones de paquetes de datos. Además, llegar a la costa atlántica, donde hay excedente de energía renovable, permitirá computar sistemas de IA con una latencia cero y unos costes más reducidos que tener que recurrir a otros países como Estados Unidos.
Pero no es sólo computación, donde hay un cable submarino florece toda la industria TIC, supone fijación de población, productividad y empleos de alto valor añadido. De hecho, también puedo avanzar que llevamos dos años promoviendo una cable landing station en Arteixo (A Coruña). Un proyecto que tenemos bastante avanzado y que podría llegar en 2029. Todavía no sabemos su ubicación, pues tenemos que lidiar con complicidades regionales. Todo esto requiere planificación, infraestructuras complementarias y tiempo.
Llevamos dos años promoviendo una cable landing station en Arteixo que podría llegar en 2029
Y, evidentemente, esta iniciativa se da a la mano con el Atlantic Arc. Ambos son proyectos con sentido económico y social. Primero necesitas carreteras, cuando las tienes te llegan cables y centros de excelencia de computación.
¿Cuándo se pondrá en marcha Atlantic Arc y qué fases tendrá?
Para mitad de 2027 el estudio estará terminado y promocionado porque es parte del encargo que tenemos de la Comisión Europea. Esta será la primera fase.
La segunda fase será la de ejecución. Para que el proyecto se ejecute probablemente dentro de este año encontremos algún cliente que quiera este servicio. En función del mercado que encontremos, iniciaremos una etapa de adaptación de aquellas zonas donde no hay infraestructura existente. Algo que va muy ligado a si tenemos ya algún cable submarino que anuncie que llegará a las costas atlánticas, en este caso A Coruña. Esto acelerará el proceso porque la llegada de un cable hace saltar automáticamente la demanda de gran transmisión de datos a gran capacidad. Esta fase se desarrollaría en el curso de 2027 y se empezaría una ejecución por tramos, analizando sitios donde haya cuellos de botella. Por ejemplo, conectar la parte de Galicia con Asturias.
La fase tercera consistirá en dar continuidad a esa ruta. Es decir, que desde Burdeos a Lisboa no haya ninguna discontinuidad. Que Portugal y Francia estén conectadas.
Y ya con la autopista en pleno funcionamiento, posteriormente le seguirían más estadios en los que se trabajaría en completar con más capacidad o doblar la infraestructura allá donde se precise.
¿Y aproximadamente estaría operativo…?
Más o menos el objetivo es que Atlantic Arc esté operativo en 2030.
Aproximadamente el objetivo es que Atlantic Arc esté operativo en 2030

Tal y como me has contado la idea es aprovechar las canalizaciones ya existentes, sin embargo, hay ciertas regiones por las que pasará esta futura autopista de datos en las que no se ha desplegado tanta fibra por su orografía… como es el caso de Asturias u otros enclaves. ¿Cómo vais a solucionar esto?
De la forma más fácil posible. Siempre vamos a utilizar las trazas existentes y canalizaciones independientes, no compartidas con gaseoductos, por ejemplo, porque hibridar servicios es difícil. Además, vamos a ofrecer servicios de conectividad esenciales, de continuidad, resilientes. Y este tipo de autopista de datos sólo lo soporta la tecnología de fibra óptica en la que los datos van a la velocidad de la luz. Otras alternativas de conexión, como las comunicaciones satelitales, tienen un tope y no sirven para una gran transmisión de datos. Es estos casos la fibra es el plan A, B y C, siempre.
Para servicios de gran transmisión de datos la fibra es el plan A, B y C, siempre
¿Cuál es la inversión detrás de Atlantic Arc?
Aún no sabemos la inversión. La cerraremos cuando acabemos el estudio porque no tenemos datos todavía. Cuanto más utilicemos infraestructuras de terceros, menos inversión supondrá porque no implicará hacer toda la obra civil que supone mucho dinero y tiempo en la petición de permisos, trámites, etcétera.
¿Estaría subvencionado por fondos europeos?
Depende. Si hay demanda, no. Si no hay la demanda suficiente que justifique la ejecución de la inversión, entonces tendremos que pedir a Europa fondos para llevarlo a cabo.
¿A qué comunidades o regiones beneficiará este despliegue? ¿Cuál será su impacto económico?
El impacto económico no lo tengo calculado, pero sí te puedo decir que esta autopista de datos implicará que haya camiones de datos y que se genere empleo, creándose nuevos centros de datos, de computación. El ecosistema digital emerge.
En otras palabras, el impacto a medio – largo plazo será amplio para las regiones atlánticas: empleo de calidad que se traduce, productividad, desarrollo de infraestructuras de energía renovables porque habrá consumo… y, sobre todo, dará mayor resiliencia a la Península Ibérica y en especial a España porque además de la vía de Madrid y de Levante estará una tercera ruta, la perimetral atlántica. Nuestro país se convertirá en un gran centro de transmisión de datos y un gran centro resiliente en transmisión.
Con esta tercera vía, España se convertirá en un gran centro de transmisión de datos y un gran centro resiliente en transmisión
En cuanto a comunidades autónomas, las que se van a beneficiar más de este proyecto serán Galicia, Asturias, Cantabria y País Vasco al disponer de una autopista de datos de gran capacidad.
Desplegar redes de transmisión de larga distancia es un auténtico reto… ¿a qué otros desafíos os enfrentáis en este proyecto?
Un desafío importante es la ruta entre Cantabria, Asturias y parte de Galicia, porque realmente la orografía es complicada.
Además de la orografía, el permitting se alargará y la ejecución se complica porque hay muchas administraciones con las que gestionarla
Además, desarrollar una autopista de datos, requiere permisos. El permitting (la tramitación de permisos para infraestructuras de cable), se alargará. El estudio definirá un recorrido, pero ejecutarlo será lo complicado porque hay administraciones estatales, autonómicas, locales… con las que hablar y esto dificulta mucho la ejecución de este tipo de proyectos.
¿Qué supone para Rede Aberta que este proyecto haya sido seleccionado por el programa CEF Digital (Conectar Europa)?
Estamos muy contentos porque supone contar con el respaldo de la Unión Europea, pero también es una responsabilidad porque es dinero europeo y tenemos que hacerlo bien. Es una oportunidad también para que conectemos a Galicia otra vez, pero ahora con una autopista de datos.






