La digitalización empresarial en España ha avanzado de forma desigual. La conectividad está ampliamente extendida, pero la adopción de tecnologías y modelos que permitan ganar eficiencia real sigue siendo limitada. Los principales indicadores recientes muestran que la adopción de cloud y de inteligencia artificial por parte de las empresas españolas sigue por debajo del potencial esperado, incluso en un contexto en el que la economía digital ya representa en torno a una cuarta parte del PIB nacional.
Esta brecha no responde únicamente a una cuestión tecnológica. En muchos casos, tiene que ver con cómo se concibe la infraestructura: como un coste necesario, pero no siempre como un activo estratégico capaz de acompañar el crecimiento del negocio.
En el ámbito B2B, esta reflexión es especialmente relevante. Empresas, operadores y administraciones se enfrentan a entornos cada vez más complejos, donde la continuidad del servicio, la escalabilidad y la eficiencia operativa son factores críticos. En este escenario, disponer de conectividad no es suficiente; lo que marca la diferencia es cómo se accede a ella, cómo se gestiona y cómo se integra en modelos de negocio más amplios.
Aquí es donde el modelo mayorista neutral adquiere un nuevo protagonismo. Frente a esquemas cerrados o infraestructuras diseñadas para un único propósito, la red abierta permite reducir duplicidades, optimizar inversiones y facilitar que distintos actores construyan soluciones sobre una base común. No se trata de competir por la infraestructura, sino de hacerla trabajar mejor.
Desde Onivia observamos cómo esta lógica se traslada progresivamente al segmento B2B. El mercado demanda infraestructuras capaces de adaptarse a distintos casos de uso, con flexibilidad operativa y sin barreras artificiales de acceso. Un enfoque que resulta especialmente relevante en proyectos empresariales, ámbitos multisede o iniciativas público-privadas, donde la escalabilidad y la fiabilidad son requisitos de partida.
Este movimiento no supone un cambio de esencia, sino una evolución natural para Onivia. El mismo modelo que ha permitido impulsar la competencia y el crecimiento en el mercado mayorista residencial demuestra ahora su valor en escenarios B2B, donde la prioridad es acompañar la transformación sin añadir complejidad innecesaria.

Este enfoque se traduce también en una propuesta concreta para el mercado empresarial. Desde soluciones de conectividad “todo incluido” como Fibra Empresas, orientadas a negocios, pequeñas empresas y comercios que necesitan simplicidad operativa y soporte integral; hasta modelos de mayor capacidad y dedicación como Fibra Única, una conexión exclusiva con fibra dedicada pensada para entornos con alta demanda de tráfico: hoteles, centros comerciales o residencias. A ello se suma Fibra Oscura, una solución punto a punto sin señal transmitida, dirigida a operadores y carriers que requieren plena autonomía para iluminar la fibra según sus propias necesidades técnicas. Tres aproximaciones distintas, bajo una misma lógica: adaptar la infraestructura al caso de uso real.

La experiencia demuestra que muchas organizaciones no aprovechan todo el potencial de la tecnología no por falta de herramientas, sino por la ausencia de un enfoque integral. Cuando la infraestructura se concibe como un habilitador, y no como un fin en sí mismo, se abre la puerta a decisiones más ágiles, a una mejor utilización de los recursos y a una mayor capacidad de adaptación.
En un momento en el que la digitalización avanzada sigue siendo una asignatura pendiente para buena parte del tejido empresarial, el papel de las infraestructuras abiertas y neutrales resulta clave. No solo para conectar, sino para crear las condiciones que permitan crecer con sentido.
Porque en la situación actual de servicios de infraestructura para B2B, la diferencia no está en tener más red, sino en cómo se pone al servicio del negocio de los clientes empresariales.








