Después de 14 días y 173 pujas, el pasado 17 de agosto concluía la subasta de licencias móviles de tercera generación en Alemania, con Telefónica como una de las compañías adjudicatarias. Tenacidad, persistencia y 1,4 billones de pesetas permitieron a la compañía española y a la operadora finlandesa Sonera, integrantes del Consorcio Group 3G, alzarse con una de las seis concesiones otorgadas por el gobierno alemán. La licencia permitirá a Telefónica entrar a formar parte de uno de los mercados celulares más atractivos de Europa y con mayores expectativas de crecimiento. Actualmente, Alemania presenta una tasa de penetración móvil en torno al 40 por ciento, cifra inferior a la media europea y que se estima supere el 90 por ciento en el 2010.

Respecto al precio pagado por la licencia (1,4 billones de pesetas), que deberá ser abonado en los próximos días, ha sido calificado por Telefónica como muy razonable y comparativamente, más bajo y por lo tanto más atractivo que los de las ofertas ganadoras en el Reino Unido, concurso del que Telefónica decidió retirarse tras estimar que la oferta que estaba dispuesta a realizar por obtener una licencia UMTS (1,01 billones de pesetas) hacia inviable la rentabilidad de la inversión.

Para la operadora española, las circunstancias del mercado alemán son completamente distintas ya que la gran densidad de población y una geografía propicia hacen que la inversión por habitante a la hora de desplegar la red sea una de las más reducidas de Europa. La compañía, que tiene previsto comenzar a operar en Alemania durante el 2002 y obtener más de dos millones de clientes en los primeros veinticuatro meses, ha obtenido un préstamo sindicado de 8.000 millones de euros (1,33 billones de pesetas) con los que financiar las inversiones en licencias UMTS en Europa. El préstamo obtenido tiene como bancos directores a ABN AMOR Bank N.V., Banco Santander Central Hispano, Chase Manhattan Bank, Citibank/Schroder Salomon Smith Barney, Dresdner Kleinwort Benson y BBVA.

La satisfacción de Telefónica tras la adjudicación no se ha traducido, sin embargo, en la Bolsa española, foro en el que la compañía acumula una pérdida de capitalización superior a los 3 billones de pesetas desde que se produjo la concesión alemana.

Italia, próxima meta

A pesar del castigo sufrido por la operadora en el parqué bursátil, Telefónica no piensa retirarse de la carrera del UMTS en Europa y quiere hacerse con una de las cinco licencias de telefonía móvil que subasta ahora el gobierno italiano. Italia, mercado con un elevado grado de penetración de telefonía móvil, sacaba el pasado 24 de agosto un total de cinco licencias de telefonía UMTS a subasta con un precio inicial de 2.067 millones de euros (343. 920 millones de pesetas). Un total de ocho candidatos luchan por hacerse con alguna de las licencias italianas Telecom Italia Mobile, Omnitel Pronto Italia, Wind, Blu, Andala, Ipse, Tu Mobile y Anthill. Ipse, uno de los grandes favoritos según todos los analistas, es el consorcio a través del que Telefónica competirá en la subasta, junto a las empresas Sonera (que ya estuvo al lado de Telefónica en el concurso alemán), Atlanet, Banca di Roma, Goldenegg, Xera y E.Planet.

El caso español

Tras las billonarias cifras obtenidas por los gobiernos alemán y británico mediante las licencias UMTS, en España ha surgido la polémica. Para muchos, los ingresos conseguidos por el Ejecutivo español en la concesión de las licencias de telefonía móvil UMTS (517 millones de euros/86.021 millones de pesetas) podrían haber sido mucho mayores. Ante estas críticas, el gobierno planea ahora implantar una tasa anual fija para las operadoras que se adjudicaron las licencias. Este canon podría reportar al Estado cerca de 240 millones de euros al año (40.000 millones de pesetas).