Jon Ortiz de Zárate, managing director de Comunicaciones, Media y Tecnología de Accenture.
Jon Ortiz de Zárate, managing director de Comunicaciones, Media y Tecnología de Accenture.

No se trata sólo de un reto tecnológico. Open RAN es un conjunto de estándares que marcan la primera apuesta seria en la industria de las telecomunicaciones por una red móvil abierta e interoperable, una arquitectura con componentes intercambiables, multi vendor, en el que cada elemento sigue las mismas especificaciones, independientemente del fabricante. El MWC de este año será un foro de conversación clave en este sentido.

En un momento de expansión hacia el mundo de red de los hyperscalers, junto con la crisis financiera generalizada del sector, la adopción de Open RAN es una alternativa real para, a corto plazo, garantizar el despliegue de redes 5G.

"La adopción de Open RAN es una alternativa real para, a corto plazo, garantizar el despliegue de redes 5G"

Para ello, hay que ampliar el tradicional ecosistema. Open RAN conlleva la transformación del modelo de negocio de los fabricantes de red, pero también incluye la incorporación al ecosistema telco de nuevos proveedores -Rakuten, por ejemplo- y otras organizaciones reconocidas hasta ahora por cloud (Google, Microsoft). Bien es cierto que las telcos necesitan marcos de colaboración diferentes, pero también alianzas con partners con los que compiten directamente por el control del cliente final.

Ya no basta con contratar al proveedor de equipos: la integración de componentes se convertirá en la clave del éxito, e integradores de tecnología son la apuesta natural. Nuevos actores desempeñarán un papel clave en la intermediación entre el regulador, las telcos y los proveedores de equipamiento y servicios.

Modelo financiero y de gestión

Hasta ahora, las inversiones en despliegue de red han sido el motor económico del sector. La evolución desde 2G hacia 5G ha permitido mantener la tensión competitiva y alineado a proveedores y telcos hacia una sociedad hiper conectada.

Los nuevos fabricantes se enfrentan a la dificultad añadida de ofrecer equipamientos y servicios gestionados competitivos y atractivos, sin disponer de la escala, experiencia y capacidad de los proveedores tradicionales. Sólo el músculo financiero y de innovación de grandes empresas permitirá afrontar este reto en condiciones. Se requiere, así mismo, de la escala suficiente para hacer el modelo rentable, algo difícil de obtener sin un escenario de compartición de recursos más ambicioso.

Adicionalmente, la tecnología abierta conlleva transparencia en la gestión. Para ello, las telcos deben dotarse de herramientas y capacidades para gestionar lo que antes delegaban en fabricantes sin disponer -a veces- de la realidad operativa de la red. Arquitecturas cloud se imponen como referencia y requieren de inversiones en modelos orientados a open source, aplicaciones cloud native y de servicio digitales.

"Una mayor virtualización de la red conlleva retos de seguridad para los que las telcos deben prepararse"

 Por último, una mayor virtualización de la red conlleva retos de seguridad para los que las telcos deben prepararse. Hay que securizar la infraestructura y el servicio al cliente. El aumento de la ciber-resilencia debe ser el objetivo.

Ninguno de los retos expuestos anteriormente es independiente, ni tiene respuesta sencilla. Todos ellos convergen en una realidad: el modelo de negocio debe cambiar. El network sharing tiene que evolucionar a un siguiente nivel, donde las telcos compartan especificaciones, despliegue y gestión para disponer de la escala necesaria y, así, diferenciarse con el cliente final.

"El modelo de negocio debe cambiar"

Open RAN es una alternativa real y viable. Es cuestión de resolver incógnitas, ser valientes en la apuesta por nuevos modelos e innovación, y asegurarse de que el foco no sólo reside en el estándar tecnológico, sino en la viabilidad y sostenibilidad de un negocio en constante disrupción.