El sector de Defensa ha sido uno de los principales usuarios de comunicaciones inalámbricas. De hecho, algunas de las innovaciones más significativas en las comunicaciones radio durante el siglo XX tuvieron su origen en esta industria. Gracias a avances destacados en la tecnología COTS (del inglés Commercial Off-The-Shelf, productos comerciales listos para usar) durante las dos últimas décadas, ha habido un enfoque creciente en complementar e integrar soluciones propietarias con redes basadas en estándares 3GPP para ofrecer cobertura tanto local como de área amplia para capacidades que van desde operaciones inteligentes y redes tácticas hasta sensores habilitados ISAC (Integrated Sensing & Communications) para protección contra drones. Aunque las redes públicas que funcionan sobre la infraestructura RAN y core propiedad de operadores móviles nacionales se utilizan ampliamente para la conectividad personal y aplicaciones IoT no sensibles, los actores de este sector están fijando cada vez más su atención en redes privadas 5G de uso exclusivo adaptadas a requisitos operativos específicos en términos de seguridad, control de acceso, personalización y soporte especializado de funcionalidades.
Multitud de proyectos en todo el mundo
Hay muchos ejemplos de este foco como el programa FutureG del Departamento de Guerra de Estados Unidos; o el de 5G privada del Ministerio de Defensa Nacional de Corea del Sur para operaciones no tripuladas y remotas; el Proyecto Morpheus del Ministerio de Defensa del Reino Unido; el D-LBO (Digitalización de Operaciones Terrestres) del Ejército Alemán; el BACSI (Base Aérea Conectada, Sostenible e Inteligente) de la Fuerza Aérea y Espacial Española; el DII (Infraestructura de Información de Defensa) del Ministerio de Defensa italiano; 5G COMPAD 2.0 (5G Communications for Peacekeeping & Defense) financiado por la UE, MN5G (Colaboración Multinacional en 5G) y DIANA (Defence Innovation Accelerator for the North Atlantic) de la OTAN…
En definitiva, las fuerzas armadas de todo el mundo están invirtiendo activamente en redes privadas 5G permanentes y transportables para combatientes tanto en unidades tácticas como en bases militares e instalaciones de entrenamiento. En este sentido, el ejército estadounidense, por ejemplo, tiene múltiples despliegues en toda el área continental de Estados Unidos y en el extranjero, incluyendo redes operativas para los mandos Indo-Pacífico y África.
Asimismo, Canadá, Alemania, Reino Unido, Francia, Bélgica, Países Bajos, Suiza, España, Portugal, Italia, Suecia, Noruega, Dinamarca, Finlandia, Estonia, Letonia, República Checa, Hungría, Grecia, Turquía, Ucrania, Rusia, China, Australia, Japón, Corea del Sur, Singapur, India, Pakistán, Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Catar, Jordania, Egipto, Israel y Brasil están entre los otros países donde se han desplegado redes experimentales y operativas operando en espectros de frecuencias que van desde bandas inferiores a 1 GHz hasta las bandas n78 (3,5 GHz), n77 (3,7 GHz) y n79 (4,4-5 GHz), así como en bandas mmWave.
La creciente influencia de las redes privadas también es evidente por el reciente uso de sistemas móviles de rápida difusión para mejorar las comunicaciones en ejercicios militares en otras muchas iniciativas.
A tenor de todas estas iniciativas no es de extrañar que el último informe de investigación de SNS Telecom & IT indique que el gasto acumulado en redes privadas 5G en el sector de defensa alcanzará los 2.500 millones de dólares entre 2026 y 2029, experimentando un crecimiento en los próximos tres años.






