El instituto Geociencias Barcelona del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (GEO3BCN-CSIC), organismo adscrito al Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, liderará en la comarca de la Vega Baja del Segura (en Alicante) el proyecto Sismovega, que utilizará tecnología láser, fibra óptica y métodos avanzados de cómputo, como inteligencia artificial, para investigar los procesos asociados a la fractura de fallas y la aparición de posibles anomalías precursoras de terremotos.
El estudio se centrará en el análisis continuo de las propiedades sísmicas de la corteza terrestre en esta zona ubicada al sureste de la Península Ibérica. Esta región sufrió en 1829 un terremoto devastador que provocó centenares de víctimas y graves daños materiales en localidades como Torrevieja, Almoradí o Guardamar del Segura.
“Esta comarca de Alicante constituye una de las zonas con mayor peligrosidad sísmica de España, con un riesgo que se ha visto incrementado por el fuerte crecimiento poblacional en la región durante las últimas décadas”, explica Társilo Girona, líder del proyecto e investigador Ramón y Cajal en GEO3BCN-CSIC.
Con un presupuesto de 300.000 euros y una duración prevista de tres años, el proyecto utilizará 50 kilómetros de fibra óptica para registrar las vibraciones continuas del terreno mediante la técnica DAS (detección acústica distribuida, por sus siglas en inglés). Esta tecnología convierte los cables de fibra óptica usados en telecomunicaciones en una red densa de sensores sísmicos virtuales, lo que permite monitorizar de forma continua y a gran escala las propiedades del subsuelo. El sistema DAS ofrece una herramienta innovadora y rentable para estudios sísmicos con alta resolución espaciotemporal.
Sismovega se desarrollará en colaboración con las empresas de telecomunicaciones Elanta y Avatel, a través de su marca asociada, Vega Fibra. “Nos enorgullece contribuir en un proyecto tan relevante aportando nuestra infraestructura de fibra óptica de última generación para impulsar esta investigación transformadora”, señala Andrea Liboreiro, CEO de Elanta. Por su parte, Ángel Pic, fundador y gerente de Vega Fibra, afirma: “Creemos en la responsabilidad social y en usar nuestra tecnología para generar valor comunitario y científico en nuestra tierra”.
Ciencia abierta, colaborativa y educativa
Sismovega transformará la Vega Baja del Segura en un laboratorio científico natural donde probar tecnologías y análisis sísmicos de vanguardia. Con este objetivo, el proyecto también incluye un experimento comunitario para fomentar la ciencia abierta.
Los datos generados estarán disponibles en tiempo real para personal investigador nacional e internacional que quiera participar en el proyecto, promoviendo así el debate sobre diferentes métodos, análisis e interpretaciones de los registros. Esta iniciativa culminará en 2028, en el marco del 200 aniversario del terremoto de Torrevieja, con la celebración en la localidad de Rojales de una conferencia internacional que reunirá a las personas participantes en el experimento. Este evento se complementará con una jornada de puertas abiertas para acercar Sismovega y las geociencias a la ciudadanía.
Asimismo, el sistema DAS se instalará en un espacio de nueva creación en la localidad de San Fulgencio llamado Centro para el Análisis y Monitorización de Procesos sísmicos con fibra Óptica (CAMPO).
En este entorno también se pondrá en marcha una iniciativa pionera de divulgación científica. En colaboración con Soraya Manzanera Quiles y Noelia Sánchez Pardo, docentes especializadas en metodologías innovadoras, se desarrollará la actividad Escape the Quake! Esta actividad está concebida como una experiencia práctica de aprendizaje al aire libre en la que grupos escolares colaborarán para resolver enigmas, descifrar pistas científicas y superar desafíos relacionados con los terremotos y otros fenómenos naturales extremos.
El proyecto está financiado por una Ayuda de Excelencia RYC-MaX, concedida por el CSIC al personal investigador mejor valorado en la Convocatoria 2023 del Programa Ramón y Cajal de la Agencia Estatal de Investigación.








