Los datos siguen demostrando que aún existe una clara desigualdad de género, sobre todo en el sector TIC. Y la situación ha empeorado en este último año: la sociedad española está viviendo un repunte del machismo. Ideas como que las mujeres no están capacitadas para ejercer puestos directivos (y no directivos) en TI porque no tienen inteligencia para ello continúan vigentes. A ello hay que añadir una variable cultural de atribuir a los hombres los estudios técnicos y “complicados”. Factores externos como las redes de relaciones eminentemente masculinas heredadas, los estereotipos y la ausencia de referentes femeninos no ayudan a derribar este famoso techo de cristal y de “cemento”. Como tampoco lo hace el hecho de que haya más hombres CIO y menos cuidadores justo cuando la presencia de la mujer en el entorno laboral es cada vez mayor. Incluso, llama la atención que en sectores profesionales donde hay más presencia femenina, los cargos directivos siguen ocupándolos los hombres. Empoderar a la mujer resulta vital, ahora más que nunca, para no perder el terreno conseguido en la lucha.

Computing, en colaboración con Avanade, HPE, IECISA yNeoris, organizó el VII Encuentro de Mujeres Directivas para descubrir, un año más, que estamos en el mismo punto y aguantando la presión para no dar ni un paso en falso, ni un paso atrás. Las responsables que acudieron a la cita, tanto de la administración pública como de la empresa privada, reconocieron que nos sometemos nosotras mismas a un alto nivel de exigencia y “de puedo con todo” que no nos ayuda. Realmente “no somos multitarea, simplemente sabemos cambiar el foco de atención”. Fruto del esfuerzo que hemos hecho en el pasado, “seguimos pensando que tenemos que ser perfectas para asumir los puestos superiores”. Nos da vértigo dar el salto, por miedo a equivocarnos. “No tenemos interiorizado que los errores son la mejor escuela”. Asimismo, “malentendemos la responsabilidad familiar y cuando nos ofrecen un puesto estudiamos su impacto en el nivel personal, no en el profesional”. Bien es cierto que, en la actualidad en España, resulta difícil conciliar. Para conseguir una conciliación real habría que poner fin a las jornadas largas y tediosas, igualar los permisos de paternidad y maternidad y fomentar el teletrabajo. “Somos nosotras las que tenemos que impulsar este cambio, contando nuestras vivencias personales, de que hemos podido compatibilizar el rol de madre con el del trabajo, porque se puede. Las mujeres somos capaces de cambiar cien por cien, pero el cambio viene por nosotras”.

A nuestro favor, tenemos un potencial impresionante, tomamos decisiones al momento, “trabajamos a full”, valoramos el tiempo y nos dirigimos a los hechos. “Estamos muy capacitadas para hacer este tipo de trabajo y sabemos hacerlo muy bien”, sin embargo, se nos critica y enjuicia: “Hay comportamientos de la mujer que se perdonan mucho menos que al hombre por un sesgo de percepción”. Como el ser ejecutivas y resolutivas. “Nos cuesta que se nos respete. Llega un momento en que cuando tienes que trabajar en proyectos de tecnología te tienes que posicionar en un papel ejecutivo. Y se nos penaliza al ser ejecutivas y resolutivas y llevar equipos de hombres”.

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