La expansión de los entornos híbridos y multicloud ha desbordado la capacidad de muchas organizaciones para controlar su red. La visibilidad se ha convertido en el punto ciego de la ciberseguridad y la eficiencia operativa. El descubrimiento unificado de activos se presenta como una vía para recuperar el control y eliminar las zonas oscuras del ecosistema IT.
Solo el 43% de las empresas tiene una comprensión real de los activos IT que posee y del impacto que estos tienen en su negocio. La expansión descontrolada de la infraestructura digital, entre centros de datos, múltiples nubes y entornos virtualizados, ha complicado hasta tal punto la gestión que muchas organizaciones han perdido la capacidad de ver con claridad qué tienen, dónde está y si realmente lo están utilizando.
Esta pérdida de visibilidad tiene consecuencias directas. Redes más vulnerables, presupuestos desperdiciados y una gestión operativa menos eficiente. Sin un inventario fiable y actualizado, se acumulan recursos inactivos que siguen generando costes, proliferan dispositivos sin control que amplían la superficie de ataque y se dificulta el cumplimiento normativo por la falta de trazabilidad real.
Durante años, las bases de datos de gestión de configuración (CMDB) han sido el referente para el control de activos IT. Pero hoy, en entornos híbridos y multicloud que cambian constantemente, estas herramientas se han quedado cortas. Muchas organizaciones trabajan con datos incompletos o desactualizados, lo que impide tomar decisiones informadas y anticiparse a los problemas. Como advierte Gartner, la mayoría de las CMDB están “mal mantenidas” y no reflejan la realidad operativa de la red.
Esta desconexión entre lo que realmente hay en la red y lo que las herramientas dicen que hay no es solo un problema de eficiencia: es un riesgo. Si un activo no está visible, no se puede proteger. Y si nadie sabe que existe, nadie lo audita. Esa opacidad deja la puerta abierta a brechas de seguridad, configuraciones erróneas y desviaciones respecto a las políticas de cumplimiento.
Frente a esta situación, algunas organizaciones están adoptando un enfoque más proactivo: el descubrimiento unificado de activos. Esta estrategia permite identificar de forma continua todos los dispositivos, aplicaciones y elementos conectados a la red, estén donde estén, en centros de datos, nubes públicas, privadas o entornos virtualizados. A diferencia de los escaneos puntuales, ofrece una imagen en tiempo real del ecosistema IT, lo que permite tomar el control desde una única fuente de verdad.
Una red visible en tiempo real permite detectar activos “zombi”: recursos olvidados o infrautilizados que siguen consumiendo energía, licencias o almacenamiento sin aportar valor. Identificarlos y retirarlos mejora la eficiencia operativa, reduce riesgos y libera presupuesto.
Tener un inventario preciso y actualizado es el primer paso para automatizar, integrar y gobernar la red con datos fiables
La red ha dejado de ser un espacio estático y controlado para convertirse en un entorno vivo, cambiante y, muchas veces, opaco. Recuperar visibilidad no es solo una cuestión técnica, sino una condición indispensable para proteger lo que importa, optimizar el uso de los recursos y tomar decisiones con base real. El descubrimiento unificado de activos ofrece esa claridad necesaria, eliminando las zonas oscuras del ecosistema IT.








