ambas entidades para posicionarse en uno de los terrenos con mayor proyección tecnológica de los próximos años: las comunicaciones satelitales avanzadas. El acuerdo, formalizado en Barcelona el 25 de marzo de 2026, vincula a una de las grandes multinacionales españolas de defensa y digitalización con un centro que lleva más de dos décadas especializado en investigación aplicada.
El núcleo del pacto no se limita a reforzar la relación institucional. También incluye una inversión de 280.000 euros destinada a proyectos orientados al desarrollo de tecnologías de comunicación espacial de última generación. Entre ellos destaca una apuesta concreta por el diseño de cargas útiles o payloads de comunicación 5G NTN para constelaciones de satélites, un campo llamado a ser decisivo para ampliar la cobertura y asegurar conexiones más estables, seguras y eficientes a escala global.
La alianza nace, además, de intereses compartidos en varios ámbitos tecnológicos y de la colaboración en un nuevo proyecto europeo en el marco de Horizonte Europa, lo que sitúa este movimiento dentro de una estrategia más amplia de captación de conocimiento, transferencia tecnológica y presencia en programas internacionales de I+D.
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Soberanía tecnológica y transferencia al mercado
Uno de los mensajes centrales de la operación es el de la soberanía tecnológica. En un contexto en el que Europa busca reducir dependencias en sectores críticos, el acuerdo entre i2CAT e Indra pretende fortalecer capacidades propias en un segmento especialmente estratégico, el de las infraestructuras y servicios de comunicación desde el espacio.
Desde i2CAT, su director, Sergi Figuerola, interpreta la entrada de Indra como una validación del modelo de investigación colaborativa del centro y como una vía para llevar más rápido la innovación del laboratorio al mercado. Esa idea de transferencia efectiva aparece como uno de los grandes argumentos de la alianza: no se trata solo de investigar, sino de convertir ese conocimiento en soluciones industriales y servicios con impacto económico real.
En la misma línea, Anna Orti, directora del Grupo Indra en Cataluña, subraya que el objetivo compartido es impulsar un ecosistema en el que la excelencia investigadora contribuya a mejorar la competitividad empresarial y, en último término, la vida de las personas mediante servicios digitales más robustos. El planteamiento encaja con una visión cada vez más extendida en el sector: la innovación solo gana valor cuando se traduce en aplicaciones concretas y escalables.
Cataluña y España quieren hacerse fuertes en 5G y 6G espacial
La ambición del acuerdo también tiene una lectura territorial. Tanto i2CAT como Indra sitúan esta colaboración como una oportunidad para colocar a Cataluña y al conjunto de España en una posición de vanguardia en el desarrollo de comunicaciones espaciales y tecnologías 5G/6G. La implicación de la Generalitat, a través de las declaraciones del secretario de Telecomunicaciones y Transformación Digital, Albert Tort, refuerza esa idea de ecosistema en el que administración, investigación y empresa trabajan con una hoja de ruta compartida.
Más allá del anuncio, el mensaje de fondo es claro: el futuro de la conectividad no se jugará solo en las redes terrestres. También se decidirá en órbita. Y ahí, la alianza entre i2CAT e Indra quiere ser algo más que una declaración de intenciones: aspira a convertirse en una palanca industrial y tecnológica para que España no llegue tarde a esa carrera.








