opinión

Sembrar redes para cosechar inteligencia



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Luis Enrique Laguna, director de Ingeniería Preventa de Ikusi España

Publicado el 15 may 2026



Luis Enrique Laguna, director de Ingeniería Preventa de Ikusi España
Luis Enrique Laguna, director de Ingeniería Preventa de Ikusi España

Hace más de cincuenta años comenzó a celebrarse el Día Mundial de las Telecomunicaciones y de Internet como una manera de reconocer el papel de las telecomunicaciones y de la tecnología en el desarrollo de las sociedades.

Hoy, en plena era de la inteligencia artificial, su significado es todavía más profundo: nunca habíamos estado tan conectados ni habíamos dependido tanto de la infraestructura digital para entender cómo trabajamos, producimos y nos relacionamos.

Vivimos rodeados de innovación visible. Hablamos de IA, automatización o experiencias digitales cada vez más sofisticadas. Sin embargo, detrás de cada avance existen redes, sistemas y arquitecturas tecnológicas que hacen posible que, tanto las empresas como las personas, puedan operar, innovar y crecer.

La tecnología más transformadora suele apoyarse precisamente en aquello que menos se ve

La tecnología más transformadora suele apoyarse precisamente en aquello que menos se ve. Porque las grandes transformaciones no dependen únicamente de incorporar la tecnología correcta, sino de la capacidad de convertirla en valor real para el negocio y por extensión para el país.

En este sentido, la IA representa precisamente eso: una nueva etapa de innovación y transformación. Tenemos la oportunidad de aprovechar esta herramienta como motor de productividad y competitividad, pero para ello hay que ir más allá del entusiasmo tecnológico. Tenemos que ser conscientes de que la inteligencia artificial no es solo automatización ni una colección de herramientas generativas, sino que se trata de un modelo operativo que exige infraestructuras preparadas para sostenerlo.

La IA es un modelo operativo que exige infraestructuras preparadas para sostenerlo

Todo esto se ve reflejado en el propio mercado. Las organizaciones más avanzadas ya están comprobando mejoras en eficiencia, ingresos y experiencia del cliente gracias a la IA y a la conectividad avanzada. Sin embargo, el verdadero diferencial no está en experimentar con proyectos piloto, sino en conseguir que esas iniciativas lleguen a la producción y generen impacto medible.

Ahí está el reto más importante: la infraestructura.

En nuestra experiencia de más de cinco décadas, las empresas que realmente obtienen retorno de la IA son aquellas que han entendido que la red ya no es solo un soporte tecnológico, sino una plataforma estratégica. La conectividad, la ciberseguridad, la observabilidad y la automatización forman parte hoy de un mismo ecosistema digital.

La red ya no es solo un soporte tecnológico, sino una plataforma estratégica

Existe una paradoja interesante: cuanto más sofisticada se vuelve la inteligencia artificial, más relevante resulta aquello que históricamente ha permanecido ‘entre bastidores’. Una IA útil necesita comunicaciones resilientes, entornos seguros y visibilidad completa de los datos. Sin esa base, la innovación corre el riesgo de quedarse en expectativa sin impacto real.

Porque la transformación digital ya no consiste solo en incorporar nuevas herramientas, sino en construir la capacidad de adaptarse constantemente.

Este 17 de mayo, quizá la reflexión más importante sea que las empresas que liderarán la próxima década serán las que mejor preparen sus redes, sus operaciones y sus datos para convivir con la inteligencia artificial de forma segura, escalable y sostenible.

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