La 113ª edición del Tour de Francia arranca con una red móvil preparada para atender las necesidades de conectividad de los equipos participantes, organizadores y asistentes, aunque con altibajos. Así lo pone de manifiesto un informe de Ookla en el que analiza cómo funcionan las redes en las zonas por las que discurre la carrera a lo largo de la ruta completa de 21 etapas y 3.333 kilómetros. Para ello se ha servido de los datos de su plataforma Speedtest Intelligence recopilados a lo largo de 2025, un estudio con el que establece una línea base del rendimiento subyacente de la red en Francia y España antes del despliegue temporal de infraestructura que llevarán a cabo las operadoras durante las tres semanas que dura la competición.
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El reto tecnológico de “conectar” el Tour
Y es que, este evento supone un auténtico reto para los operadores móviles en tanto en cuanto han de garantizar las comunicaciones en centros urbanos de alta densidad, pasos pirenaicos, poblaciones interiores poco pobladas y ascensos alpinos.
Esto supone una necesidad de cobertura dinámica, que cambia a diario, por lo que los activos temporales han de ser desplegados, operados y reasignados en un ciclo continuo de 24 a 48 horas. Además, el perfil de demanda ha de combinar calidad audiovisual con un uso masivo por parte del consumidor para compartir contenido por redes sociales, ver en streaming… y, a la par, dar servicio a medios de comunicación y equipos ciclistas con flujos de trabajo más intensivos en datos y conectividad a pie de calle, es decir, en el propio enclave.
Y todo ello en un terreno hostil a la propagación por radio atravesando valles profundos y altas montañas y con limitaciones en cuanto al backhaul. Un aspecto, este último, que podría solventarse con satélites LEO.
Subidas y descensos
Así las cosas, en base a los resultados del análisis el informe destaca la existencia de puntos débiles en el centro y suroeste de Francia, pero no en las altas montañas sino en el interior. Las etapas a través de Périgueux, Bergerac, Malemort y Ussel (Etapas 8 y 9) registran puntuaciones de calidad de ruta de 59 a 61 sobre 100, cayendo muy por debajo de las etapas de los Pirineos y los Alpes, donde los operadores suelen anticipar las mayores necesidades de aumento.
Por otra parte, el corredor de la contrarreloj de la Etapa 1 que recorrerá Barcelona obtiene una puntuación de 96, lo que refleja la densa huella de cobertura urbana de cinco operadores españoles. Sin embargo, la calidad cae a niveles más bajos (70) para la Etapa 4 (Carcassonne a Foix) y continúa disminuyendo a través del interior francés, alcanzando su punto más bajo en las tierras altas de Corrèze.
En Barcelona, Movistar lidera con una puntuación de 83, seguido de cerca por Orange con 82 y Digi con 81. Este último lidera respecto a los operadores españoles en la salida de Tarragona con una puntuación de 85.
Pero esta sólida línea cae drásticamente en el momento en que la carrera cruza a Francia. Para el final de la Etapa 3 en la estación de esquí de los Pirineos franceses de Les Angles, las puntuaciones se desploman, con Free Mobile registrando la puntuación más baja en toda la ruta de 21 etapas con solo 50.






