Invertir en tecnología, una prioridad para las pymes

A nadie se le escapa que en un país como el nuestro, con un gran número de pymes, el hecho de que éstas se decidan a invertir en tecnología va a resultar un elemento crucial para asegurar su supervivencia y aumentar la competitividad.

Publicado el 15 Ene 2002

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En España la situación de las pymes no es demasiado diferente con respecto a otros países, principalmente del sur de Europa. Sin embargo, aquí nos encontramos con que los problemas provocados por la falta de una política seria de inversiones tecnológicas es mayor

Por tanto lo primero que tiene que hacer una empresa es desarrollar su propia política en inversiones tecnológicas, atendiendo a sus necesidades y a las previsiones que a medio plazo le marque el mercado. Quienes trabajan en este campo de forma habitual suelen recomendar a los responsables de las pymes que huyan de aquellas empresas de implantación de tecnología que faciliten consejos difíciles o imposibles de entender ya que cualquier cuestión tecnológica se puede explicar con palabras sencillas.

Según Jorge González Moreno, director de Marketing de la consultora Qarana, la característica principal a la que se enfrenta todo tipo de empresa al afrontar inversiones en tecnología es la ausencia de certeza en cuanto a las soluciones que van a triunfar en el futuro inmediato. Por esta razón el responsable de informática de la pyme debería concentrar sus esfuerzos en aquellos sistemas que tengan una mayor repercusión en la cadena de valor de su empresa; es decir, aquellos que permitan automatizar un número mayor de procesos (SCM) o que tengan un mayor impacto en la relación con el cliente como los CRM, por ejemplo.

Por su parte, Carlos Barrabés, presidente de Barrabés Internet, señala que lo fundamental es un empresario con necesidad de crecer y un plan de negocio serio. La base tecnológica debe ser una consecuencia de lo anterior.

Por muy pequeña que sea la empresa hemos de pensar que en ocasiones parte de la inversión en tecnología, principalmente software, puede ver reducido su coste si sabemos donde buscar. Sus posibilidades de desarrollo por módulos permite a las pymes proceder de acuerdo con su cash flow disponible, un aspecto que antes de Internet era muy complicado.

Otra cuestión a tener en cuenta es el equipo medio imprescindible para que podamos considerar que una pyme está bien preparada tecnológicamente. Esto dependerá en gran media del sector productivo en que esté desarrollando su actividad, así como el grado de interacción existente con sus empleados, socios, proveedores, clientes e incluso la administración publica.
Lógicamente estas dotaciones en tecnología tan necesarias para la pyme tiene grandes ventajas. La principal de ellas es la propia ventaja competitiva que supone para la pequeña y mediana empresa. Ahora que los costes de mano de obra han dejado de ser competitivos respecto a otros países como, por ejemplo, la República Popular China, el empresario español debe replantearse la mejor manera de competir en los mercados europeos con sus compañeros de aventura en la Unión Europea y fuera de ésta. González considera que la tecnología supone un componente fundamental para mantener el índice de productividad española por encima de la media y así poder sacar el máximo partido a la creatividad e ingenio demostrado desde hace años por nuestros investigadores. Sin duda esta combinación, investigación y tecnología es la clave, en mi opinión, para desarrollar el tejido industrial español y fomentar las exportaciones, logrando así economías de escala que nos permita posicionarnos en el club de las ocho primeras potencias mundiales en términos económicos.

Entretanto, Barrabés señala que la palabra mágica para la pyme es ser compatible, o integrándose con sus clientes finales o con sus proveedores o con sus revendedores, la pyme debe ser un jugador capaz de integrase con cualquiera y hablar el mismo idioma que los demás. Es decir, que su supervivencia pasa por la tecnología. De todas formas tampoco debemos olvidarnos de alguna posible desventaja, porque una vez tomada la decisión de invertir en tecnología, si los sistemas deben mantenerse y actualizarse continuamente como está ocurriendo de forma interna con los recursos de la compañía, el esfuerzo puede ser tan alto que en algunas ocasiones las empresas pequeñas terminen por quedarse obsoletas en periodos de crisis donde se vean obligadas a recortar las partidas presupuestarias dedicadas a sistemas de información. En estas circunstancias, el modelo ASP se configura como una alternativa barata, sencilla y de alto impacto para aquellas pymes que no consideren a la tecnología como una competencia básica para diferenciarse, pero que sí son conscientes de la importancia de la tecnología para desarrollar las operaciones de la organización. Barrabés también se refiere a estas posibles desventajas. Una de ellas es que el modelo de negocio actual no soporte el cambio. Para ser ágil hay que conocerse internamente, saber si ganas o pierdes si hay que comprar o vender, conocer la empresa en profundidad, la tecnología acelera el proceso hacia la excelencia pero también a la ineficiencia. Todo depende del conocimiento de nuestros proceso y de su reflejo digital.
Uno de los grandes enemigos de la incorporación de tecnología a las pymes españolas es que nuestros empresarios están obsesionados con recuperar su inversión en un corto espacio de tiempo. Esto, unido a la falta de tradición de invertir en tecnología hace que muchas empresas vean esta posibilidad como un gasto superfluo y no como una inversión necesaria, que antes o después se va a rentabilizar dentro del conjunto de la actividad de la empresa. Además, adicionalmente, algunos proveedores de tecnología han aprovechado los tiempos de bonanza para sobredimensionar las necesidades de los clientes, ofreciendo una falsa sensación de precios prohibitivos, en lugar de adaptar los equipos recomendados a las necesidades reales de esas empresas. Otra aspecto de interés se refiere a que muchas de ellas no tienen necesidad, señala Barrabés. Hoy el mercado esta dividido en estratos muy marcados y en muchos de ellos se funciona igual que hace cuarenta años pero en otros se funciona como dentro de cinco, en cuanto a la revolución de la tecnología se refiere.

Otro aspecto a tener muy en cuenta es que, por regla general, en las pequeñas y medianas empresas españolas el empresario español es a la vez propietario y directivo, ha constituido la empresa por si solo desde cero, y a menos que entonces lo hiciera apoyado por una ventaja tecnológica, normalmente no considera este elemento como parte fundamental de su negocio. Por esta razón, el empresario se siente reacio a invertir en tecnología. La progresiva incorporación a la empresa de profesionales de la gestión con nuevas perspectivas y así como el relevo generacional que se produce dentro de ellas ayudan a la toma de decisiones en este sentido, sin olvidar el papel que las asociaciones de empresarios están desempeñando en la creciente toma de conciencia sobre este tema.

Para concienciar al empresario de la necesidad de invertir en tecnología se le suele recordar que al final va a conseguir un importante retorno de la inversión, es decir, tendrá la capacidad de producir más y mejor en menos tiempo y con un servicio pre y postventa superior a los existentes. Esto abaratará los costes y le permitirá acceder a mercados de mayor demanda.

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Redacción RedesTelecom

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