La operadora de telefonía holandesa KPN y su homónima belga Belgacom han roto las negociaciones que mantenían con el fin de realizar una fusión de sus actividades, que podría haber dado lugar a una operadora con una facturación de 3,09 billones de pesetas (18.610 millones de euros).
El presidente de KPN, Paul Smits, ha afirmado que la cuestión del control en el seno del grupo surgido tras la fusión y la insuficiencia de las sinergias son el origen del fracaso de las negociaciones.
Eramos muy flexibles y estábamos preparados para aceptar una valoración inferior al 50 por ciento con un presidente belga y una sede social en Bruselas, pero el presidente de Belgacom colocaba el poder de un solo lado, afirmaba el directivo.
El anuncio del fracaso de las negociaciones ha repercutido negativamente en la cotización de los valores bursátiles de KPN. Las acciones de la holandesa se desplomaron el viernes tras hacerse pública la noticia y perdían, al cierre del mercado, casi un 22 por ciento de su valor.

