Microsoft no acaba de salir de los juzgados. Esta vez el pleito viene de la mano de Bruselas que acusa a la compañía americana de utilizar prácticas monopolísticas para ampliar su posición dominante en el mercado de los sistemas operativos, especialmente en los servidores de gama baja.
Las quejas no se quedan ahí, la Comisión Europea también considera que Microsoft ha integrado ilegalmente el producto Media Player -para ficheros de audio y vídeo- en su sistema Windows.
Desde Bruselas la conclusión es que Microsoft puede estar impidiendo la llegada de nuevos competidores y perjudicando la innovación, lo que implica reducir así las oportunidades de elección de los clientes. A lo que se añade que la empresa americana no ha revelado a los vendedores de los programas alternativos la información clave sobre interoperabilidad para asegurar que los productos puedan hablar entre sí.
El resultado final se ha saldado con la concesión de dos meses de plazo para que Microsoft responda a dichos cargos. Este pliego complementará al expediente abierto el 3 de agosto del año pasado para constituirse como uno solo. Recordemos que Bruselas investiga las posibles prácticas monopolísticas de Microsoft desde febrero de 2000, en un proceso paralelo al abierto en Estados Unidos.

