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Qué es la tecnología D2D (Direct to Device): Guía completa de conectividad satelital para móviles


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Aunque una de las aplicaciones más conocidas de este avance es la mensajería satelital desde smartphones, también se emplea ampliamente en IoT. En este artículo te contamos todo lo que tienes que saber del D2D y su prometedor desarrollo

Publicado el 22 sept 2026

Cristina Albarrán

Directora de Redes&Telecom



Qué es la tecnología D2D (Direct to Device): Guía completa de conectividad satelital para móviles
Qué es la tecnología D2D (Direct to Device): Guía completa de conectividad satelital para móviles



Quizás te suenen las siglas D2D. Hacen alusión a Direct to Device, un servicio de comunicación global, resiliente y accesible que permite la conexión directa, sin intermediarios, satélite-dispositivo. Su despegue ha venido provocado por la popularización de los satélites de órbita baja (LEO) -encabezada por las constelaciones de Starlink-, las mejoras técnicas de estos sistemas (como los avances en las soluciones de lanzamiento y los propios equipos), y el uso de bandas del espectro móvil. Su aplicación va más allá de los smartphones (D2C, Direct to Cell), encontrando su caldo de cultivo también en los sensores de IoT (D2D).

En este artículo profundizamos en esta tecnología que está suscitando el interés de cada vez más actores, sobre todo en Europa, ya que la licitación de frecuencias en la banda de 2 GHz está a la orden del día. Y es que, en pro de la soberanía digital, el viejo continente quiere retomar el control de unas comunicaciones que se le escapan de las manos.

Sea como fuere, todo hace aventurar que los servicios D2D se expandirán rápidamente a partir de 2027 a consecuencia de varias decisiones sobre espectro que se adoptarán en el seno de la ITU, el 3GPP Release 20 y el otorgamiento de nuevas licencias en la UE en la banda S.

¿Qué significa Direct to Device (D2D)?

D2D (Direct to Device) es la tecnología que conecta dispositivos directamente con satélites. Permite que equipos como smartphones o sensores IoT se comuniquen con satélites de órbita baja (los populares LEO), sin emplear para ello redes móviles o infraestructura terrestre. Esto supone que un dispositivo puede enviar y recibir datos desde prácticamente cualquier lugar del planeta cuando no hay cobertura móvil disponible.

Aunque a menudo se usan como sinónimos, Direct-to-Cell (D2C) se asocia principalmente con servicios satelitales directos a smartphones, y Direct-to-Device (D2D) con IoT y otros dispositivos conectados

¿En qué se diferencia el D2D de la telefonía tradicional?

Direct-to-Cell permite que teléfonos móviles comunes se puedan conectar directamente a redes de satélites en órbita baja, utilizando los mismos estándares celulares (4G/5G) de las redes terrestres. El satélite actúa como una estación base (BTS) flotante. Lleva a bordo un módem eNodeB/gNB similar al de una antena celular, emitiendo señal 4G/5G sobre un área amplia de la Tierra. Bajo este modelo los satélites actúan como nodos de red en el cielo, recibiendo y transmitiendo datos directamente. La señal viaja cientos de kilómetros hacia el espacio exterior con satélites en constante movimiento, lo que puede generar mayor latencia (retraso) y problemas en interiores. Igualmente, dadas sus características, brinda cobertura global donde la red terrestre no llega, como desiertos u océanos, por ejemplo, y funciona como un complemento de emergencia o refuerzo en áreas remotas.

Por su parte en la telefonía tradicional, los terminales se conectan a torres de telecomunicaciones terrestres, utilizando una red de antenas y cableado físico (fibra o cobre) en tierra. Las torres están a pocos kilómetros de distancia, lo que hace posible una comunicación rápida, estable y con gran ancho de banda. Su cobertura se circunscribe a zonas pobladas o con infraestructura instalada y permite llamadas de voz convencionales de alta calidad, navegación web fluida y gran volumen de datos de uso diario sin las restricciones espaciales.

El interés de los reguladores en D2D está creciendo, ya que su uso en el espectro móvil ha sido probado con éxito alrededor del mundo, y se han anunciado planes para lanzar más capacidad satelital para estos servicios

El contexto del D2D en España

Los servicios Direct-to-Device (D2D) en España se encuentran en fase de desarrollo y pruebas por parte de los principales operadores de telecomunicaciones para llevar la conectividad por satélite directamente a los smartphones convencionales, sin necesidad de antenas o tarjetas SIM adicionales.

Hay acuerdos en marcha como los anunciados por Telefónica y Vodafone con Satellite Connect Europepara llevar a nuestro país la conectividad de banda ancha directa del satélite al móvil. O el de Masorange con Starlink que realizaron las primeras pruebas técnicas de conectividad Direct to Cell en Valladolid este verano. Y más recientemente, la alianza de telcos europeas (Deutsche Telekom, Orange, Telefónica y Vodafone), para la creación de un consorcio para licitar por el espectro para servicios satelitales D2D y lanzar una propuesta conjunta.

No obstante, los incendios acaecidos este verano han sido una prueba de fuego de la viabilidad y la necesidad de esta tecnología. Un ejemplo de demo a servicio real.

¿Cómo funciona la tecnología D2D?

El funcionamiento del D2D consta de tres componentes: los satélites, los dispositivos compatibles con esta tecnología y los protocolos de red adaptados. Veamos cada uno de estos elementos en detalle.

El primero de ellos es el satélite. Para que funcione la tecnología D2D ha de servirse de satélites de órbita baja, aquellos que operan a altitudes de entre 500 y 2.000 kilómetros. Aunque los geoestacionarios (GEO, ubicados a 35.000 kilómetros de altura) también puede habilitar estos servicios, los LEO resultan idóneos porque se encuentran más cerca de la Tierra lo que disminuye la latencia (con un retardo inferior a los 30 milisegundos) y mejora la calidad de la señal. A ello contribuye las innovaciones en la tecnología de antenas. Complejas matrices crean haces muy direccionales que aumentan la intensidad de la señal y permiten reutilizar las frecuencias en tierra. La formación de haces hace posible crear células fijas en tierra, a menudo de menos de 100 kilómetros de diámetro. Pequeñas en comparación con la órbita del satélite, pero aún mayores que las células de las redes terrestres.

D2D convierte cada satélite en una estación base que se comunica directamente con los smartphones o dispositivos IoT, sin que sean necesarias antenas terrestres ni equipos

En segundo lugar, están los terminales compatibles, el dispositivo del usuario. No cualquier teléfono o sensor puede comunicarse con satélites, han de tener habilitada esta función, ser compatibles con esta tecnología. En este sentido, algunos aparatos requieren pequeñas modificaciones. Algunos servicios requieren hardware específico, mientras que otros funcionan con dispositivos convencionales, especialmente para funciones básicas como mensajería.

Y, finalmente, los protocolos de red. Para que la comunicación fluya han de emplear tecnologías específicas para gestionar la conexión directa, optimizando el uso del espectro y la energía. Los satélites pueden prestar servicios a dispositivos móviles estándares, utilizando el espectro móvil (bandas específicas de satélites móviles SMS o bandas móviles). Los operadores de telecomunicaciones utilizan frecuencias como las bandas L, S y C, entre otras, para la transmisión de datos y voz. Con la tecnología D2D, los satélites pueden operar en las mismas bandas que las redes móviles terrestres, como las bandas 700 MHz, 800 MHz y 2.6 GHz, permitiendo a los dispositivos móviles comunicarse directamente con satélites.

Ventajas de la tecnología D2D

La tecnología D2D aporta grandes ventajas

Cobertura global

Al estar basado en conexión satelital, el D2D cuenta como gran beneficio el acceso a conectividad en cualquier lugar del planeta.

Reducción de la brecha digital

Asimismo, esta tecnología permite conectar comunidades aisladas o sin infraestructura terrestre o móvil, lo que repercute en una disminución de la brecha digital existente en el mundo. En el presente, un tercio de la población carece de acceso a Internet.

Alta resiliencia

Tradicionalmente, el satélite se ha empleado como tecnología de respaldo. Es un recurso ampliamente utilizado en comunicaciones militares y de defensa por la alta resiliencia que aporta. De ahí su utilidad en situaciones donde las redes terrestres y móviles fallan.

Escalabilidad

Junto a la alta resiliencia, la escalabilidad es otro de los puntos fuertes del D2D convirtiéndolo en un recurso ideal para despliegues masivos de dispositivos IoT.

Bajo consumo energético

Otra ventaja asociada a este avance tiene que ver con la sostenibilidad y la eficiencia energética y es que, en el caso de los sensores, estamos hablando de soluciones que han sido diseñadas para un bajo consumo de energía.

Limitaciones y retos del D2D

Aunque la tecnología D2D tiene sus beneficios, también adolece de limitaciones. Así, por ejemplo, la cobertura en interiores suele ser difícil debido a las pérdidas por penetración en edificios que provoca. También la capacidad que ofrece será limitada dadas las grandes huellas de los haces de los satélites y los anchos de banda alcanzables por haz, con restricciones de complejidad y coste derivadas del diseño de los sistemas. Esto quiere decir que los satélites podrán prestar servicios simultáneos a un número reducido de clientes dentro de las grandes células satelitales, con más obstáculos para los servicios de mayor velocidad.

A ello se suma que las redes por satélite carecen de escalabilidad, además del rendimiento. El caudal es menor y la latencia mayor que en las redes terrestres, por lo que el empleo de la conexión por satélite no resulta adecuado para algunas aplicaciones concretas. Y es que, las constelaciones de satélites tradicionales no fueron diseñadas para manejar grandes volúmenes de tráfico de alta velocidad.

Ante estas limitaciones podemos enumerar una serie de desafíos para los servicios D2D móviles por satélite como la complejidad tecnológica de estos sistemas, sobre todo en lo que tiene que ver con las antenas y su ganancia, directividad y la necesidad de generar un elevado número de haces activos simultáneamente. O la inversión que requiere cubrir todo el planeta con satélites LEO: cientos o miles de unidades que deben renovarse con frecuencia. Esto repercute en la configuración de un mercado controlado por pocos actores, un oligopolio, y las consecuencias que esto acarrea en cuanto a costes para el usuario, adopción y resiliencia.  

Tampoco debemos olvidar los retos regulatorios que atañen a cuestiones como el acceso a servicios de emergencia y localización de dispositivos o la privacidad de los datos, entre otros. Precisamente, con legislación tiene que ver un activo escaso muy disputado actualmente: el espectro. Las comunicaciones satelitales han de operar en bandas de frecuencia específicas y reguladas para evitar interferencias mutuas y con sistemas de comunicación terrestres. Un uso compartido de este activo se plantea como una solución, aunque esto supone una correcta gestión y pruebas rigurosas de mecanismos técnicos. En otras palabras, D2D opera utilizando el espectro de los operadores móviles (MNO), lo que genera conflictos con los marcos regulatorios actuales y las prácticas de gestión del espectro. De esta forma, los operadores pueden seguir dos modelos de negocio diferentes: llegar a acuerdos con MNOs usando espectro en bandas destinadas a usos terrestres o desplegar sistemas nativos MSS (arquitecturas de red donde el servicio se opera directamente sobre el espectro de frecuencias asignado de forma exclusiva a los Mobile Satellite Services) en sus propias bandas. Cada opción presenta ventajas y retos en escalabilidad, interferencias, compatibilidad de terminales y complejidad de la regulación. En concreto, ambas proporcionan capacidades de SOS y SMS, mientras que el servicio D2D que utiliza espectro móvil ofrece, además, datos.

Hoy día es raro que los servicios por satélite lleguen a sustituir fácilmente a las redes terrestres precisamente por las limitaciones que tienen.  Su coexistencia dependerá del uso de las frecuencias, los servicios objetivos y las regiones

Visto lo visto, el crecimiento del D2D dependerá de si existe suficiente demanda para justificar la inversión en infraestructura satelital; de la interoperabilidad, la ciberseguridad y la estandarización global; así como la asignación de espectro y gestión de órbitas que supondrá una colaboración estrecha entre operadores satelitales y redes móviles. Aunque las decisiones que se están tomando a escala mundial y europea van encaminadas a impulsar su despliegue.

La realidad es que la regulación avanza para ponerse al día, aunque la UE aún no ha adoptado un marco armonizado. Estados Unidos introdujo su marco de cobertura suplementaria en 2024, y Ofcom se convirtió en el primer regulador europeo en autorizar el D2D en el espectro móvil en diciembre de 2025. Desde entonces, la Comisión Europea ha solicitado a CEPT que desarrolle condiciones técnicas armonizadas para el uso satelital de bandas móviles, incluido el espectro de 2,6 GHz.

Aplicaciones del direct to device (D2D)

En esa búsqueda de la cobertura y la conectividad universal y ubicua, el D2D tiene un enorme potencial en múltiples sectores.

Mensajería digital desde smartphones

Es una de las aplicaciones más conocidas de esta tecnología en el ámbito de los teléfonos móviles inteligentes. Admite el envío de mensajes de texto, el consumo de datos o la realización de llamadas de emergencia desde zonas rurales, desiertos o alta mar donde no llega la cobertura móvil.

Zonas rurales y remotas

Uno de los primeros casos de uso de la conexión por satélite fue como alternativa para comunicar zonas rurales y remotas. Áreas que carecen de cobertura terrestre y móvil como mares, desiertos, zonas despobladas… El D2D da un paso más al llevar ese acceso directamente al dispositivo, no a una antena ubicada en un inmueble.  

Agricultura de precisión

Otra de las aplicaciones del D2D tiene que ver con la Internet de las cosas y uno de los segmentos que más está tirando de esta innovación en nuestro país es el agroganadero con proyectos de agricultura de precisión que permiten conocer, analizar y monitorizar cultivos -gracias a la combinación con el satélite-, mediante datos parametrizables como la humedad del suelo, la temperatura o las condiciones climáticas.

Gracias a la tecnología D2D los dispositivos de IoT pueden enviar y recibir datos directamente a través de satélites cuando no hay cobertura móvil disponible

Logística y transporte

Otro campo de actividad para el D2D tiene que ver con el sector de la logística y el transporte con propuestas para el seguimiento de activos móviles (camiones, barcos, contenedores) en cualquier parte del mundo, sin depender de redes locales.

Emergencias y desastres naturales

El satélite también ha funcionado históricamente como tecnología de respaldo suministrando cobertura en momento en los que la infraestructura terrestre dejaba de funcionar como en el caso de guerras o catástrofes naturales. Con los últimos avances en este negocio y la eclosión de los LEO, la propuesta de D2D encuentra una gran aplicación en situaciones de emergencias y desastres naturales. No en vano, permite enviar mensajes de texto o alertas cuando las redes terrestres están caídas o fuera de servicio. Su éxito ha quedado más que demostrado. T-Mobile activó la mensajería por satélite durante los huracanes de 2024 y los incendios de Los Ángeles de enero de 2025, además de durante las inundaciones de Texas en julio de 2025. También en el terremoto de Venezuela (junio de 2026) se empleó y en los incendios de España de julio de 2026.

Infraestructura crítica

Unido al punto anterior, el Direct to Device posibilita la monitorización de redes eléctricas, oleoductos o estaciones remotas, garantizando la supervisión continua incluso en entornos hostiles.

El mercado D2D en el mundo: principales empresas

El mercado D2D en el mundo está dominado por un grupo de empresas que continúa creciendo en número. Desde tradicionales proveedores de servicios de conectividad satelital, hasta nuevos actores. El fervor por los satélites LEO, los más adecuados para este tipo de prestaciones directas al dispositivo, sigue en ascenso. Estas son las principales compañías.

Amazon

Ofrece servicios de voz, mensajería de texto, datos móviles y comunicaciones de emergencia conectados directamente a teléfonos inteligentes estándar desde el espacio. En abril de 2026 adquirió Globalstar por 11.600 millones de dólares para reforzar su negocio LEO, además de firmar un acuerdo con Apple para el suministro de conectividad satelital en iPhones y otros dispositivos de la compañía de la manzana como sus relojes inteligentes.

AST SpaceMobile

Colabora con más de 50 operadores móviles a nivel global y mantiene el respaldo de grandes empresas tecnológicas como Google y telcos como AT&T, Vodafone o Verizon. Lanzó sus primeros cinco satélites comerciales en otoño de 2024 y actualmente cuenta con 13 satélites operativos en órbita. A través de ellos ofrece banda ancha móvil, llamadas de voz y mensajería y vídeo.

Eutelsat

Eutelsat está desarrollando su estrategia de conectividad Direct-to-Device (D2D) integrándola con su constelación de órbita baja OneWeb y preparándose para el futuro programa europeo IRIS² del que hablamos antes.

Iridium

Originalmente focalizada en comunicaciones satelitales para sectores críticos, anunció el Proyecto Stardust, con el que busca expandir su estrategia D2D hacia soluciones basadas en estándares 5G para IoT y NTN. El lanzamiento comercial está programado para finales de este año 2026. No tendrá nuevos satélites propios, ya que utilizará la constelación orbital existente de 66 satélites activos en órbita baja (LEO).

Lynk

Con varios satélites y acuerdos con operadores móviles en más de 50 países, proporciona mensajería de texto y alertas de emergencia. Con su reciente evolución y fusión estratégica con Omnispace en agosto de 2026 para crear Elveo Mobile, la red se amplía para procesar servicios de voz, datos de banda ancha e interconectividad global, además de elevar a un total de 9 satélites (los 6 de Lynk junto a 3 aportados por Omnispace), los sistemas operativos.

Starlink

Es el más conocido. Gracias a SpaceX (empresa matriz), ha desplegado más de 650 satélites con capacidad Direct to Cell (D2D o conexión directa a dispositivos móviles) en la órbita terrestre baja. La compañía tiene capacidad para construir y lanzar sus propios satélites ofreciendo servicios como mensajería de texto, voz, datos e IoT, así como comunicaciones de emergencia, en zonas sin cobertura móvil. Su gran paso en este negocio fue la compra de espectro inalámbrico por 17.000 millones de dólares a EchoStar en septiembre de 2025 encaminado a poder lanzar servicios móviles satelitales sin pasar por las operadoras tradicionales.

Viasat

Tras la adquisición de Inmarsat en 2023, la compañíaconsolidó su presencia en el sector satelital. A través de equipos GEO ofrece servicios D2D y conectividad IoT global principalmente utilizando satélites de banda L y banda S. Además, para escalar este servicio con alta velocidad y baja latencia, Viasat se ha aliado con la empresa Space42 para crear una filial llamada Equatys con el objetivo de una arquitectura diseñada para escalar hasta 2.800 satélites de órbita baja. La puesta en marcha comercial esta red está prevista para realizarse en un plazo de tres años desde su anuncio inicial, situando su horizonte de lanzamiento hacia finales de 2028 o principios de 2029.

FAQs sobre el D2D

¿Está disponible el servicio D2D en España?

Está disponible de forma piloto y temporal sólo para emergencias específicas, mientras que su despliegue comercial general está previsto para los próximos años. Las principales operadoras preparan el terreno con acuerdos tecnológicos y estiman la llegada de servicios comerciales masivos a partir de 2027, sujeto a autorizaciones regulatorias.

¿Qué teléfonos tienen conexión satelital?

Ciertos smartphones de último cuño de marcas como Apple, Google, Motorola y Samsung cuentan hoy en día con conexión satelital integrada para comunicaciones de emergencias y envío de mensajes.

También existen teléfonos satelitales dedicados, pero suelen ser específicos para misiones militares o de rescate en montaña.

¿Cómo saber si mi teléfono tiene conexión satelital?

Para saber si tu teléfono tiene conexión satelital, debes revisar el modelo de tu dispositivo, las opciones de red en la configuración o consultar con tu operador de telefonía móvil.

Los modelos iPhone 14 o posteriores cuentan con conectividad satelital nativa de Apple (para emergencias y mensajes). Mientra en el caso de los Android depende del fabricante y la fecha de salida al mercado. Modelos recientes de gama alta (como Samsung Galaxy S21 en adelante, Google Pixel 9 y 10, o Motorola Razr recientes) suelen ser compatibles con tecnologías de conexión directa a satélites como Starlink.

Si no está en este listado, lo más probable es que no tenga esa funcionalidad. Lo puedes comprobar en ajustes-datos móviles. En este menú deberá aparecer la opción de satélite.

Además has de tener en cuenta que la conexión satelital directa requiere que tu operador de telefonía tenga un acuerdo activo y que la función esté habilitada en tu plan. Al encontrarte al aire libre sin señal terrestre, la conexión suele activarse de forma automática y mostrará un icono con la palabra «SAT» o el nombre de la red asociada en la barra superior de la pantalla.

¿Qué compañías tienen Internet por satélite en España?

Las principales compañías que ofrecen internet por satélite en España son Hispasat, Serenae, SkyDSL, Starlink y Viasat, junto con las operadoras de telecomunicaciones que pueden proporcionar esta conexión. Sin embargo, no es lo mismo Internet por satélite que servicios D2D.

¿El D2D reemplazará a las redes móviles?

No. El D2D se presenta como un complemento ofreciendo conectividad donde estas infraestructuras no llegan o no son viables. Es más, en zonas densamente pobladas, no puede sustituir a las redes terrestres por limitaciones de espectro, capacidad de las haces y densidad, pero ambas pueden combinarse. De hecho, 6G fusionará redes terrestres y no terrestres.

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