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Más allá del bare metal: por qué la conectividad definirá el futuro de los neoclouds



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Cesar Vega, responsable de Desarrollo de Negocio de Cloud para el Sur de Europa en DE-CIX

Publicado el 17 abr 2026



Cesar Vega, responsable de Desarrollo de Negocio de Cloud para el Sur de Europa en DE-CIX
Cesar Vega, responsable de Desarrollo de Negocio de Cloud para el Sur de Europa en DE-CIX

Los neoclouds han crecido a gran velocidad ofreciendo servicios de GPU rentables para el entrenamiento de IA, pero el mercado está cambiando. La presión sobre los precios, el dominio de los hyperscalers y la rápida depreciación del hardware obligan a estos actores a replantear su estrategia. El futuro ya no depende únicamente de la potencia de cálculo: depende de la soberanía, la agilidad y la conectividad.

El futuro ya no depende únicamente de la potencia de cálculo: depende de la soberanía, la agilidad y la conectividad

Estos operadores independientes de GPU como servicio han irrumpido con fuerza en el mercado cloud, impulsados por la enorme demanda de infraestructura para IA. Según Synergy Research Group, el sector ha crecido más de un 200% en el último año y podría mantener una tasa anual del 69% hasta 2030. Solo en 2026, Forrester estima que los proveedores neocloud centrados en IA generarán unos 20.000 millones de dólares en ingresos.

Sin embargo, este crecimiento convive con presiones crecientes. La caída de precios en el segmento de bare metal, los ciclos de renovación de hardware cada vez más cortos y una depreciación de los chips de IA entre tres y cinco veces más rápida que la del hardware tradicional están comprimiendo los márgenes. A esto se suma una paradoja estructural: los neoclouds no pueden competir directamente con los grandes hyperscalers, pero los necesitan como clientes principales. Estos adquieren servicios bare metal, les añaden valor y los revenden a un precio superior, relegando a los neoclouds al papel de proveedores de infraestructura básica, con precios más de un 50% inferiores a los suyos, según datos de Uptime Institute de 2025. Con AWS, Microsoft Azure y Google Cloud acaparando más del 60% del mercado global de nube, el margen para crecer en rentabilidad es estrecho. Evolucionar en 2026 no es una opción: es una necesidad.

Un modelo de negocio que debe transformarse

Una de las oportunidades más prometedoras es el desarrollo de servicios de nube soberana y, en particular, de IA soberana. Aquí, la independencia frente a los hyperscalers deja de ser una debilidad para convertirse en ventaja competitiva. Como proveedores soberanos, los neoclouds deberán profundizar en el ámbito de las redes: ofrecer control sobre la ubicación del procesamiento de datos, garantizar rutas de interconexión conformes con cada jurisdicción y cumplir con las normativas locales de seguridad y protección de datos.

Como proveedores soberanos, los neoclouds deberán profundizar en el ámbito de las redes

La soberanía de los datos es ya una prioridad para empresas de todo el mundo y, en breve, también será una exigencia regulatoria. En Europa, la propuesta de Cloud and AI Development Act (CADA) podría tener para la soberanía digital un impacto comparable al que el RGPD tuvo en su momento para la protección de datos personales.

Al mismo tiempo, los neoclouds tienen la oportunidad de virar desde el entrenamiento de IA hacia la provisión de servicios de inferencia para empresas. La transformación ya está en marcha: en 2026, las cargas de trabajo de inferencia representarán aproximadamente un tercio de los ingresos del sector, y según ABI Research, para 2028 la inferencia habrá cerrado la brecha y se convertirá en la principal fuente de ingresos.

Este giro ofrece múltiples ventajas: mayores márgenes como proveedor de servicio completo, relaciones más estables y duraderas con clientes empresariales, y menor presión para renovar constantemente el hardware, ya que la inferencia demanda agilidad operativa más que potencia de cálculo bruta.

Esta evolución también empieza a verse en el sur de Europa. En España, proveedores especializados en GPU-as-a-service como CoreWeave han comenzado a desplegar infraestructura para cargas de trabajo de IA en centros de datos de Barcelona y Álava, utilizando instalaciones de colocation para ofrecer capacidad de entrenamiento e inferencia a empresas tecnológicas. Al mismo tiempo, en Portugal el proyecto de campus de centros de datos de Start Campus en Sines está atrayendo inversiones destinadas a infraestructuras preparadas para cargas de trabajo intensivas en GPU. Este tipo de iniciativas está configurando el entorno en el que pueden prosperar los neoclouds europeos: operadores que despliegan clusters de GPUs sobre infraestructuras regionales interconectadas y que, a diferencia de los hyperscalers tradicionales, pueden ofrecer mayor proximidad a los datos, cumplimiento regulatorio y control sobre la conectividad.

La conectividad, factor crítico

Para llevar a cabo esta transición, los neoclouds necesitan tanto alcance geográfico como capacidad técnica de interconexión. Trabajar con operadores locales de colocation les permitirá extender su presencia a nuevos mercados, pero esto debe ir acompañado de un modelo de conectividad más maduro: uno capaz de interconectar centros de datos propios y de colocation, garantizar acceso a las fuentes de datos relevantes y llevar la inferencia al cliente donde y cuando la necesite.

En el mundo de la inferencia, transportar datos de forma masiva ya no es suficiente. La latencia, la resiliencia y la predictibilidad se convierten en factores críticos. Las empresas que buscan servicios soberanos exigen control, observabilidad y seguridad en sus conexiones de red, y necesitan saber con exactitud por qué rutas circulan sus datos, qué redes intervienen y en qué jurisdicciones se procesan.

La latencia, la resiliencia y la predictibilidad se convierten en factores críticos

Sin embargo, muchos neoclouds siguen dependiendo del IP transit para acceder a sus datos. El problema es que Internet fue concebido como una red de «mejor esfuerzo», sin garantías de rendimiento ni control sobre las rutas. Para aplicaciones empresariales donde la latencia, la seguridad o la soberanía son críticas, este modelo es claramente insuficiente.

Peering e AI-IX: el papel de los Internet Exchanges

La alternativa adecuada es el peering en Internet Exchanges (IX). Esta fórmula devuelve el control de la infraestructura de conectividad al propio operador: ofrece transparencia sobre los flujos de tráfico, reduce los saltos de red, mejorando la latencia, y refuerza la protección frente a ataques DDoS. Utilizar IX distribuidos y neutrales, como los operados por DE-CIX, permite además adoptar un enfoque multi-proveedor que incrementa la resiliencia y mejora la posición negociadora frente a proveedores de infraestructura.

Con funcionalidades como AI-IX para casos de uso de inferencia, los neoclouds pueden mejorar su accesibilidad para clientes empresariales. A través de soluciones de interconexión directa a la nube, las empresas pueden conectarse directamente tanto a sus redes como a las de los hyperscalers, facilitando el control de los flujos de datos en entornos multicloud e híbridos.

Soberanía como palanca de crecimiento

A medida que los neoclouds evolucionen hacia plataformas empresariales de IA nativas, podrán construir nuevas fuentes de ingresos y reducir su dependencia de los hyperscalers. La soberanía, tanto en la estructura de propiedad como en el control de los datos y sus flujos, puede convertirse en su principal elemento diferenciador.

La conectividad avanzada no será un componente técnico más, sino el factor que decidirá quién lidera la próxima generación de infraestructura de inteligencia artificial

El camino es claro: abandonar el modelo basado únicamente en bare metal y construir una base de clientes más diversificada y resiliente. El peering en IX es solo una pieza del puzzle, pero con un impacto considerable. Según ABI Research, el mercado de cargas de trabajo de inferencia basadas en neoclouds podría superar los 150.000 millones de dólares para 2030, casi un 300% más de lo que estos actores ingresarán por entrenamiento de IA. En ese escenario, la conectividad avanzada no será un componente técnico más, sino el factor que decidirá quién lidera la próxima generación de infraestructura de inteligencia artificial.

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