Andy Burrell, Head of Digital Operations Marketing de Nokia.
Andy Burrell, Head of Digital Operations Marketing de Nokia.

En pocas semanas, la pandemia de la Covid-19 ha provocado una transformación del entorno global de los negocios mucho más efectiva de lo que ninguna empresa que se considere “disruptora” pudiera haber imaginado nunca.

Empresas de todo tipo han tenido que establecer planes para habilitar el acceso remoto y el teletrabajo o han tenido que aumentar rápidamente su escala, reconfigurando los modelos de negocio esenciales para mantener la continuidad y la estabilidad de la empresa. Todo un reto incluso si se dispone de un itinerario de cambio plurianual. Al producirse la catalización de la transformación, nuevas tecnologías cuya adopción puede que se haya estado contemplando durante años se consideran ahora una prioridad inmediata.

Para muchas empresas, así como para sus proveedores de servicios de comunicaciones (CSP), 5G es una de esas tecnologías clave. Algunas empresas contarán ya con planes avanzados para el despliegue de su red y estarán ampliando su uso, mientras que otras estarán acelerando sus planes para adoptarla e integrarla en sus estructuras de negocio.

Con 5G la calidad se define en función de los requisitos de negocio del cliente, no de las capacidades (o limitaciones) de la red

Para ambos tipos de organizaciones, definir y mantener la calidad de la red debería ser una prioridad absoluta. A diferencia de cómo se medía la conectividad en anteriores generaciones de redes, con 5G la calidad se define en función de los requisitos de negocio del cliente, no de las capacidades (o limitaciones) de la red. Dicho de manera resumida, las prioridades las marca el mercado y no la tecnología, y de lo que se trata es de conectar la red a la empresa. Para prestar el servicio y proporcionar la calidad de red que exigen los clientes empresariales, los CSP deben replantearse su definición de “calidad” —y reimaginar por completo sus operaciones de red 5G.

Acuerdos de calidad garantizada (SLA) con instanciamiento de red

Una red 5G extremo a extremo aporta capacidad, fiabilidad y latencia, y cada caso de uso exigirá una combinación distinta de estos elementos. Por ejemplo, un dispositivo de realidad virtual de un ingeniero puede requerir alta capacidad y latencia muy baja, pero tan solo un nivel medio de fiabilidad, mientras que una red que controle un dron autónomo puede requerir baja capacidad, baja latencia y alta fiabilidad. Para permitir estas variantes, una red 5G puede instanciarse en función de las necesidades específicas de cada caso de uso. Una red puede instanciarse en cientos o incluso miles de redes virtuales, cada una de ellas con sus propios requisitos personalizados de SLA de calidad.

Las empresas esperan que los CSP proporcionen calidad garantizada, es decir, un “compromiso de cumplimiento de SLA”

Las empresas que dependen de 5G para sus operaciones de negocio no consideran aceptable un enfoque de “máximo esfuerzo”, sino que esperan que los CSP proporcionen calidad garantizada, es decir, un “compromiso de cumplimiento de SLA”. Además de los casos de uso de los que dependen actualmente las empresas, y de los que llegarán en el futuro, las redes 5G también incorporarán infraestructuras preexistentes en una red híbrida, de manera que, por ejemplo, funcionarán junto a la tecnología 4G (redes LTE), que lleva implantada mucho más tiempo y cuenta con una cobertura superior. Mantener la trazabilidad de todo esto y garantizar que un CSP cumpla múltiples SLA simultáneamente es una tarea demasiado compleja como para que los equipos de operaciones la confíen a procesos manuales.

Transformar las operaciones para transformar el servicio

Puesto que una de las principales ventajas de 5G es su fiabilidad, no sorprende que los acuerdos de nivel de servicio que las empresas esperan de los CSP lleguen a incluir nada menos que “seis nueves” (99,9999%) de disponibilidad —y penalizaciones importantes por el incumplimiento de dichas garantías. Esto constituye un cambio radical con respecto al enfoque de “esfuerzo máximo”. No obstante, esto solo es posible en el caso de CSP que dispongan de una capacidad operativa con un elevado nivel de ajuste.

Los SLA que las empresas esperan de los CSP incluyen «seis nueves» (99,9999%) de disponibilidad

Los múltiples casos de uso, así como la variedad de tecnologías preexistentes y el elevado nivel de exigencia de los SLA generan una nueva complejidad que hace necesario que asegurar la calidad trascienda las meras «comprobaciones de salud» de la red y se convierta en una función operativa plenamente integrada. En la práctica, esto significa que la función de operaciones necesita cambiar para cumplir las nuevas y elevadas expectativas de los clientes. Por tanto, puesto que los CSP deben asegurar que se cumplen sus necesidades y expectativas y que pueden controlar de manera adecuada la calidad de una red híbrida con una diversa gama de casos de uso 5G, asegurar la calidad de la red y de los servicios debe ser un proceso holístico y extremo a extremo, apoyándose para ello en la automatización y la inteligencia artificial (IA).

A nivel básico, los CSP deberían utilizar IA y aprendizaje automático para acelerar el análisis de causas origen (RCA) y el análisis de impacto en el servicio (SIA). Los beneficios inmediatos para los equipos de operaciones son evidentes –por ejemplo, con Assurance Center de Nokia, hemos observado un 90% de reducción en la gestión de alarmas mediante la utilización de filtrado y correlación basados en IA, con un 30% de resolución automática de problemas sin intervención humana.

Utilizar un ecosistema de IA también puede aportar la ventaja de que múltiples empresas y CSP aprendan de la experiencia acumulada. La propia experiencia de Nokia con aquellos CSP que utilizan sus servicios cognitivos AVAasí lo confirma. Por ejemplo, esta experiencia acumulada contribuyó a que las operaciones de Hutchinson 3 alcanzaran velocidades de datos un 75% superiores en Indonesia.

Los CSP y empresas de todo el mundo han dado a conocer a Nokia los retos a los que se enfrentan como consecuencia de la disrupción provocada por la Covid-19. Como consecuencia, ha cambiado su oferta de servicios de operaciones gestionados con el fin de garantizar la mitigación de la nueva presión a la que se ven sometidas las redes y los equipos de operaciones. Hemos constatado que actualmente existe, en situaciones de estrés, una demanda de estos servicios avanzados para operaciones y consideramos que en el futuro se acentuará y mantendrá a largo plazo la demanda de este tipo de capacidades operativas. Los CSP pueden contribuir a mantener en funcionamiento sus redes colaborando con un proveedor de servicios gestionados en tareas de planificación de continuidad de negocio (también conocida como planificación de contingencias). Con este enfoque, la supervisión de alarmas en el NOC (Centro Nacional de Operaciones) del CSP es replicada en los centros del proveedor de servicios gestionados. En caso de caída de la red, el proveedor de servicios gestionados puede utilizar procesos de cambio inmediato en caliente para intervenir y asumir la gestión de fallos y de rendimiento de manera temporal — o incluso asumir todo el ámbito de las operaciones, incluida la expansión de la capacidad de red para atender el aumento del tráfico.

Transformar las operaciones de los CSP para adaptarlas al universo 5G es la única forma de cumplir esas nuevas expectativas de calidad

El cambio en los patrones de uso de redes fijas y móviles ha quedado patente en las últimas semanas. Los cambios han obligado a adoptar planes de transformación y calendarios de implementación. Al igual que otros elementos de la práctica y los procesos de negocio que cambian constantemente, es imprescindible que la infraestructura de comunicaciones sea lo más fiable posible. Transformar las operaciones de los CSP para adaptarlas al universo 5G es la única forma de cumplir esas nuevas expectativas de calidad.