Durante la tercera edición de la Atlantic Convergence 2026 celebrada en Lisboa (Portugal), a finales de septiembre y organizada por DE-CIX, se puso de relieve el potencial de Iberia como un “ecosistema digital único”, preparado para responder a las exigencias de la inteligencia artificial. Y todo gracias a una infraestructura distribuida que interconecta los hubs estratégicos de Madrid, Barcelona y Lisboa, lo que el punto neutro de interconexión denomina “Triángulo Ibérico”.
Redes&Telecom tuvo la oportunidad de entrevistar a Ivo Ivanov, CEO de DE-CIX (en la foto) y profundizar en los principales hallazgos del informe presentado en el evento, así como analizar los grandes desafíos a los que se enfrentan las redes en el nuevo contexto tecnológico y geopolítico que vivimos. Temas como latencia, soberanía digital, seguridad, velocidad, robótica, IA… salieron a relucir durante la charla y una reflexión interesante: la infraestructura todavía no está preparada para atender a las demandas de los nuevos servicios que exigen respuesta en tiempo real. Se precisa una mayor presencia de centros de datos locales y de tecnología de transmisión en todas partes (fibra, 5G, 6G, conexiones satelitales…).
¿Cuál sería la principal conclusión del informe presentado en esta edición de Atlantic Convergence 2026?
Lisboa, Madrid y Barcelona han construido un ecosistema digital distribuido en la península ibérica. Cada uno desempeña su propio rol. El de Lisboa (en el que incluimos Sines con el Start Campus), es el de ser la puerta de entrada al Atlántico debido a los cables submarinos que amarran en Portugal y a los nuevos servicios anunciados como nuestra alianza con EllaLink.
Madrid es, obviamente, el mayor centro de negocios de la península ibérica y desempeña un papel muy importante tanto en la presencia de redes internacionales como en las inversiones en centros de datos.
Por su parte, Barcelona es un centro de conectividad complementario muy interesante respecto a otros -como Marsella-, en el área del Mediterráneo. Es también un nodo muy relevante que concentra empresas no sólo de España y Cataluña, sino también del extranjero.
Todo esto unido crea un ecosistema distribuido excelente con una latencia de un solo dígito de milisegundo (menos de 10 ms). Esto resulta de suma importancia porque sabemos lo sensibles que son ya las aplicaciones al rendimiento y a la latencia, y las exigencias serán mayores en el futuro con la inferencia de IA, las aplicaciones empresariales en tiempo real o casi en tiempo real, la virtualización de procesos de negocio, la gestión de la robótica, la conducción autónoma, las soluciones para retail y para el sector financiero con la detección de ataques DDoS en tiempo real.
Pero estas aplicaciones no van a estar disponibles en todas partes desde el primer día. Este ecosistema permitirá que todos los usuarios, tanto empresariales como particulares, disfruten de todas las aplicaciones dentro de este ecosistema distribuido, independientemente de dónde estén desplegadas físicamente en la península ibérica. Esto también atraerá más inversiones, ya que cuanta más integración veamos en la región, mayor será el atractivo para inversiones en centros de datos, en infraestructura adicional y para empresas que trabajan en el desarrollo de la IA y en la nube para establecer su presencia local en Portugal y España. Esto impulsará el crecimiento empresarial y creará puestos de trabajo. De ahí su gran importancia.
El ecosistema digital ibérico se ha convertido en un polo de atracción y conectividad gravitacional para Europa y más allá
Y este ecosistema de capital digital ibérica distribuida está integrado en el ecosistema mundial de DE-CIX. Eso significa que está conectado con Latinoamérica en Brasil, con EE. UU., con el resto de Europa y con los enlaces hacia Oriente Medio y Extremo Oriente. Por lo tanto, organizaciones de todo tipo empezarán a utilizarlo para habilitar su conectividad regional y global. Empresas manufactureras, bancos o grandes compañías del sector de la moda y del retail con presencia global y múltiples filiales, pueden aprovechar el ecosistema local de su sede central para potenciar su conectividad europea y regional, además de crear sus propios grupos cerrados de conectividad para todo el mundo. Se convierte así en un polo de atracción y conectividad gravitacional para Europa y más allá.
Por otra parte, en la encuesta que presentasteis este verano indicabais que la estabilidad se estaba imponiendo como parámetro de calidad para los internautas frente a la velocidad, ¿qué necesitan las redes para ofrecer esa estabilidad?
Necesitan distribución y redundancia. Cuanto más distribuida esté una red, mayor será el nivel de seguridad y calidad, y menor el riesgo de interrupción de los servicios, ya que, si ocurre un corte o una interrupción en un punto, la ruta redundante seguirá prestando el servicio. Eso es fundamental. Y cuanto más local sea, mejor. El enrutamiento, es decir, el intercambio de tráfico, se puede hacer a través de todo el globo, pero no es seguro porque se recurre a muchos proveedores terceros y genera una experiencia pésima, la peor posible. ¿Tiene algún sentido enviar una retransmisión de fútbol en directo desde Madrid a, digamos, Fráncfort, pero cruzando el océano Atlántico y el Pacífico Norte para volver a Europa? Por supuesto que no; habría riesgo de muchísimas interrupciones en el camino.
Para ofrecer estabilidad, las redes necesitan distribución y redundancia. Cuanto más distribuida esté una red, mayor será el nivel de seguridad y calidad, y menor el riesgo de interrupción de los servicios
Por ello, la virtud de los ecosistemas de interconexión de compañías como DE-CIX —existen otros puntos de intercambio, pero pongo el nuestro como ejemplo— es garantizar que el enrutamiento entre redes se realice por el camino más corto y de la forma más resiliente posible. No es sólo una cuestión de seguridad y soberanía, temas cruciales, sino también de rendimiento. Si un servicio no ofrece lo que el usuario espera es un mal servicio y los clientes terminan cancelando sus contratos. A nadie le gusta que su vecino celebre un gol 20 segundos antes que él, ¿verdad? O en el caso de los videojuegos online —un sector muy popular con miles de millones de personas jugando en todo el mundo—. ¿Quién quiere ser eliminado en la partida sólo por una diferencia de dos milisegundos? Nadie.
El intercambio de tráfico con enrutamiento hiperregional es vital para la seguridad y el rendimiento de las aplicaciones que usamos hoy en día, pero lo será aún más para la nueva era de la inferencia de IA, donde 1 milisegundo marcará la diferencia entre que un servicio funcione o no
Así pues, este intercambio de tráfico con enrutamiento hiperregional es vital para la seguridad y el rendimiento de las aplicaciones que usamos hoy en día, pero lo será aún más para la nueva era de la inferencia de IA, donde 1 milisegundo marcará la diferencia entre que un servicio funcione o no. La gestión en tiempo real de la robótica o la conducción autónoma sencillamente no será posible si no hay un nodo de aplicación de inferencia cerca de donde se encuentra el vehículo o el robot. Y «cerca» significa a una distancia de entre 80 y 100 kilómetros.
Precisamente, el impacto de la inferencia de la IA, los nuevos dispositivos como gafas virtuales, robots o servicios que han de dar una respuesta en tiempo real, están perfilando esta nueva realidad que me comentas y en la que la baja latencia es la reina y el enrutamiento inteligente la solución. ¿Está la infraestructura preparada para dar respuesta a estas demandas?
No, no está preparada. Queda mucho trabajo por hacer. Hemos visto grandes avances en los últimos 10 años, sin embargo, no es en absoluto suficiente para el nuevo tipo de internet que necesitaremos en el futuro. Y nosotros sólo somos un elemento más en este engranaje. Se requiere una mayor distribución de otros tipos de infraestructura, como la presencia de centros de datos, que no siempre tienen que ser gigantescas granjas de servidores. Para la inferencia necesitaremos módulos más pequeños, módulos edge. No hablamos de grandes campus de data centers por todas partes como en Sines, sino de contar en cada lugar con la infraestructura adecuada para cada propósito.
En tecnología de transmisión necesitamos fibra y 5G o 6G avanzado literalmente en todas partes. Porque, ¿por qué los habitantes de la maravillosa costa del Algarve no iban a disfrutar de excelentes servicios digitales sólo por un par de milisegundos de diferencia? ¿O acaso quieres que tu coche autónomo se detenga al llegar a la frontera de Lisboa mientras conduces? Nadie quiere eso. Pero en la práctica esto exige infraestructura distribuida en todas partes.
Además, somos grandes partidarios de lo que denominamos la interconexión orbital. DE-CIX planea establecer el primer punto de intercambio de internet en órbita a través del programa DE-CIX Space Program. Actualmente estamos en conversación con la Agencia Espacial Europea, así como con otros interlocutores en Asia y Estados Unidos. Este paso es muy importante porque ampliará aún más la resiliencia de las infraestructuras. En ciertas zonas no es sencillo desplegar fibra o dar servicio a antenas móviles, pero sí se les puede dar servicio desde el espacio. Y las tecnologías espaciales más recientes ofrecen un gran ancho de banda y una baja latencia gracias a que los satélites vuelan a baja altura.
La conexión entre lo terrestre y lo orbital aportará una gran resiliencia a regiones actualmente desatendidas y supondrá una ventaja incluso para las grandes áreas metropolitanas, donde hemos visto cortes de fibra o de cables submarinos. Contar con una oferta complementaria en el espacio garantizará que el servicio no se interrumpa.
Pido a los responsables políticos que creen marcos regulatorios favorables a la inversión y la colaboración
Y tocando brevemente el ámbito cuántico, la señalización cuántica es otro caso de uso para este ecosistema orbital. Nos aguardan tiempos apasionantes, pero queda mucho trabajo por delante, y pido a los responsables políticos que creen marcos regulatorios favorables a la inversión y la colaboración, como el modelo introducido en Brasil en materia fiscal denominado REDATA (Régimen Especial de Tributación para Servicios de Datacenter), que ofrece incentivos y reducciones fiscales en el equipamiento para redes y CPD para atraer inversión. Asimismo, ciertos trámites -aún muy burocráticos-, para obtener permisos para tender fibra, construir un centro de datos o prestar un servicio deben optimizarse para que inversores y operadores puedan avanzar más rápido. Debemos actuar con rapidez, porque sin ella, la IA y la innovación no funcionan, y terminaremos matando la innovación si no nos movemos rápido.
Terminaremos matando la innovación si no nos movemos rápido
Y hablando de innovación, ¿bajaremos de latencias de un milisegundo?
Es una pregunta estrictamente física que nos lleva a la velocidad de la luz. Siendo práctico, conseguir esa barrera del milisegundo será un logro extraordinario. En cuanto se consiga, pensaremos en lo siguiente. Pero todavía nos quedan muchos pasos por dar en infraestructura antes de llegar a ese milisegundo o dos. Alcancemos primero la era del milisegundo y ya veremos; nuestros nietos se encargarán del resto.
La infraestructura de red ha sido la gran olvidada durante todos estos años, ¿está recuperando su protagonismo?
Sí, por supuesto, y por múltiples razones. Hoy en día no hay negocio que no dependa de lo digital, y lo digital depende de la infraestructura. Mucha gente se está dando cuenta de esto. La aplicación más atractiva que puedas imaginar o la solución de IA más avanzada no pueden prestarse sin los cimientos, y los cimientos son la infraestructura digital. Una infraestructura compuesta por centros de datos, tecnologías de transmisión como 5G/5G avanzado, fibra y puntos de intercambio o ecosistemas de interconexión como DE-CIX. Si eso no está presente, falta la base para el crecimiento empresarial, la prosperidad y para aspectos clave en la coyuntura geopolítica actual, como la seguridad económica y la defensa ante ciberataques.
La infraestructura digital se convierte en el pilar clave del crecimiento económico, la defensa y la construcción de un futuro mejor para las próximas generaciones
La infraestructura digital es la que ayudará a defendernos adecuadamente, ya que los ataques de hoy en día no se libran principalmente en el campo de batalla, sino mediante dispositivos controlados digitalmente como drones o ataques digitales directos como los ciberataques DDoS. Y estos ataques se combaten con una infraestructura digital sólida. Por tanto, la infraestructura digital se convierte en el pilar clave del crecimiento económico, la defensa y la construcción de un futuro mejor para las próximas generaciones.
¿Ha aumentado la demanda de puertos de mayor capacidad? DE-CIX puede presumir de puerto de 800 Gigabit…
Ya hay clientes en DE-CIX utilizándolos como son las grandes redes de distribución de contenidos (CDN). Además, en el ámbito de la IA, veremos, sin duda, aplicaciones con un uso intensivo de ancho de banda que requerirán interfaces de gran capacidad como los puertos de 800 Gigabits.
Por supuesto, ya estamos hablando con nuestros socios sobre los 1,6 Terabits. Está en fase de laboratorio, no operativo aún, pero las conversaciones ya están en marcha.
Seremos los primeros en lanzar los 1,6 Terabits muy pronto, antes de lo previsto debido a la explosión constante en el crecimiento del tráfico, que no va a frenarse
DE-CIX siempre ha sido pionero lanzando el primer puerto de 400 Gigabits —que por cierto ya opera en la península ibérica—, introduciendo el puerto de 800 Gigabits en muchos mercados, y seremos los primeros en lanzar los 1,6 Terabits muy pronto. Creo que tendremos que hacerlo antes de lo previsto debido a la explosión constante en el crecimiento del tráfico, que no va a frenarse. No debemos temerle, sino hacer que suceda de forma altamente eficiente y segura; ese es el mandato. No hay otra alternativa.
¿Para cuándo redes Terabit? No parece tan lejana su llegada…
En la red troncal ya alcanzamos picos de tráfico de Terabits y veremos un crecimiento constante e incluso exponencial procedente de multitud de sectores e industrias. Como mencionaba, en el pasado muchas organizaciones manufactureras, de retail o finanzas no estaban tan involucradas en digitalizarlo todo ni en usar la IA, pero eso ha cambiado radicalmente. Ahora vemos muchas empresas cambiando por completo su estrategia digital, desplegando sus propias redes y creando sus propios grupos cerrados de usuarios para conectarse con DE-CIX. Ya existen numerosos ejemplos en todo el mundo de compañías consolidadas de diversos sectores que construyen su propia capacidad de red, sin depender exclusivamente de un gran operador de telecomunicaciones como se hacía antes.
¿Es una mala noticia para las grandes telcos? No, es una invitación a asumir el reto y adaptar sus servicios. Hay una explicación muy sencilla de por qué bancos, automovilísticas o empresas de logística y fabricación hacen esto: quieren garantizar que el viaje de los datos de su organización y de sus clientes esté mejor controlado y sea más seguro. ¿Y cómo lo consiguen? Tomando el control directo de la infraestructura y gestionando mejor su tráfico. Lo hacen por tres razones muy claras: seguridad, rendimiento y optimización de costes.
La propuesta de DE-CIX es AI Exchange (AIX), ¿qué ofrece este punto de intercambio para el futuro de la conexión?
La inteligencia artificial está cambiando de forma radical el modo en que debe funcionar la infraestructura digital. Hasta ahora, gran parte del tráfico de Internet se debía a que las personas accedían a páginas web, veían vídeos o utilizaban aplicaciones en la nube. Con la IA, estamos entrando en una nueva etapa en la que las máquinas, los agentes de IA, los centros de datos y los recursos informáticos deben comunicarse de forma continua, a menudo en tiempo real. Esto requiere un enfoque diferente de la conectividad. La infraestructura de IA no puede funcionar como islas aisladas. Debe funcionar como un único ecosistema interconectado, incluso cuando los recursos informáticos estén distribuidos en diferentes ubicaciones.
Sumario: La inteligencia artificial está cambiando de forma radical el modo en que debe funcionar la infraestructura digital y esto requiere un enfoque diferente de la conectividad
Esto es precisamente lo que abordamos con AI-IX de DE-CIX, nuestro punto de intercambio de tráfico de IA. Proporciona una conectividad directa, segura y de latencia ultrabaja entre la infraestructura de IA, las plataformas en la nube, los proveedores de GPU y las redes empresariales.

Una aplicación importante es la conexión de recursos de GPU ubicados en diferentes centros de datos. En lugar de concentrar toda la capacidad de cálculo en una única instalación gigantesca, podemos interconectar recursos repartidos por varias ubicaciones, lo que permite que la infraestructura de IA distribuida funcione como un único ecosistema interconectado. Esto resulta especialmente relevante para Europa, donde las limitaciones en materia de disponibilidad energética e infraestructuras hacen que las arquitecturas distribuidas cobren cada vez más importancia.
La segunda aplicación principal es la inferencia de IA, en la que los sistemas deben procesar información y responder casi al instante. Ya se trate de automatización industrial, vehículos autónomos o agentes de IA, la distancia física entre los recursos informáticos cobra una importancia fundamental.
El futuro de la IA dependerá no sólo de la potencia de cálculo que desarrollemos, sino también de la eficiencia, la seguridad y la rapidez con que la conectemos
Por lo tanto, el futuro de la IA dependerá no sólo de la potencia de cálculo que desarrollemos, sino también de la eficiencia, la seguridad y la rapidez con que la conectemos. La IA necesita interconexión, y ese es precisamente el papel de AI-IX.
Ante la Internet de los Agentes, tenéis Multi-Agent Routing, ¿en qué consiste?
Nos estamos encaminando hacia lo que denominamos la “Internet de los Agentes”, donde los sistemas de inteligencia artificial se comunicarán y colaborarán cada vez más entre sí, en lugar de limitarse a responder a las solicitudes individuales de los usuarios.
Imagínate una empresa que utilice múltiples agentes de IA para tareas de logística, de producción, de atención al cliente y de planificación financiera. Estos agentes pueden proceder de distintos proveedores, operar en diferentes nubes y necesitar intercambiar información de forma continua para completar una única tarea. En este contexto, el reto radica en que estas interacciones requieren una conectividad fiable, una latencia muy baja y una seguridad sólida. Si cada comunicación debe pasar por múltiples intermediarios o a través de la Internet pública, el rendimiento puede volverse menos predecible y la gestión de la infraestructura se complica.
El enrutamiento multiagente (Multi-Agent Routing) está diseñado para simplificar estas conexiones. Permite a las organizaciones interconectar a múltiples proveedores de agentes de IA a través de una conectividad privada y directa, creando un entorno en el que estos sistemas pueden comunicarse de forma segura y eficiente a través de diferentes plataformas e infraestructuras. Este enfoque ayuda a las organizaciones a mantener un mayor control sobre cómo circulan los datos entre los servicios de IA, al tiempo que mejora el rendimiento, la seguridad y el cumplimiento normativo.
En última instancia, a medida que la IA se vuelva más autónoma, la red que conecta a estos agentes cobrará tanta importancia como la propia inteligencia de los agentes. Estamos preparando la infraestructura para esa próxima etapa.
Otro tema importante en la interconexión radica en la seguridad y la soberanía digital, ¿cuál es su opinión al respecto? ¿Europa está tomando cartas en el asunto?
Europa debe ponerse al día. La soberanía digital no consiste en aislarse, sino en capacitarse para competir al mismo nivel y jugar en la misma liga que los líderes de Estados Unidos y Asia. Vemos avances, pero aún no son tan evidentes. Necesitamos más proveedores de servicios en la nube puramente europeos. ¿Dónde están? Hay algunos proyectos, pero van con retraso.
A eso me refiero: no puedes aislarte y levantar fronteras, porque si levantas fronteras no habrá innovación digital. El cometido es desarrollar soluciones propias bien integradas porque la soberanía no significa cerrar el paso a los demás, sino ser mejor que ellos y controlar los flujos de datos de forma razonable, fiable y segura.
DE-CIX adquirió en marzo de 2026 una participación mayoritaria en BIX.BG, el principal operador de intercambio de internet neutral de Bulgaria, reforzando la presencia en la región, ¿qué necesidades habéis detectado en esta zona?
La economía digital está creciendo más allá de los centros de conectividad tradicionales del continente, lo que genera importantes oportunidades para reforzar los ecosistemas de interconexión regionales, especialmente en el sureste de Europa. Bulgaria es un mercado importante en este contexto. Sofía ya cuenta con un ecosistema de interconexión bien consolidado, y BIX.BG se ha forjado una sólida posición como el principal punto de intercambio de tráfico de Internet independiente de operadores del país, con más de 130 redes conectadas y más de 11 terabits de capacidad conectada de clientes.
Nuestra inversión se basa en una colaboración de larga duración, que combina la experiencia local de BIX.BG con el alcance internacional y la cartera de servicios de interconexión de DE-CIX. A través de esta unión, tenemos previsto introducir servicios adicionales, como la conectividad y el enrutamiento en la nube, al tiempo que atraemos más redes internacionales a Sofía.
Además, complementa nuestra presencia actual en Atenas y Estambul, lo que nos ayuda a reforzar la interconexión en toda la región. En conjunto, estas ubicaciones crean rutas geográficamente diversificadas entre Oriente Medio, los Balcanes y Europa Central, lo que refuerza la resiliencia digital y proporciona un acceso más fiable a la nube, a los contenidos y a la infraestructura de inteligencia artificial.
Nuestro objetivo no es simplemente expandirnos geográficamente. Se trata de reforzar los ecosistemas de interconexión locales y neutrales y conectarlos a la infraestructura digital global, permitiendo a las empresas acceder a la nube, a las redes y a los servicios digitales a nivel local, al tiempo que se benefician de un alcance global.
Uno de esos ecosistemas es lo que DE-CIX llama el Triángulo Ibérico o Triángulo Mágico compuesto por Madrid, Lisboa y Barcelona. Sigue viviendo un momento dulce… siempre y cuando se supere el reto energético, ¿cree que habrá acuerdo entre Gobierno y operadores de data center al respecto?
Primero es una cuestión regulatoria para actualizar la red eléctrica, algo que debe hacerse de forma prioritaria. Es un reto en España, pero también en otros países como Alemania, donde sufren para distribuir la energía producida en el norte hacia el sur.
Asimismo, deben contemplarse nuevas tecnologías de energía sostenible, no sólo solar o eólica, sino también de fusión nuclear. Hablo de los nuevos tipos de reactores en los que se trabaja y que se estima que estén listos en 2 o 3 años. Esto cambiaría radicalmente la disponibilidad de potencia y resolvería muchos problemas, pero requiere inversión. Los gobiernos y actores clave deben invertir en estas tecnologías innovadoras para solucionar el problema energético.
Gobiernos y actores clave del sector deben invertir en tecnologías innovadoras como la fusión nuclear para solucionar el problema energético
En cuanto al consumo de los centros de datos, no se pueden abastecer únicamente de energía solar o eólica porque requieren suministro ininterrumpido las 24 horas del día. De noche no hay sol y el viento no siempre sopla, por lo que hace falta una mezcla de fuentes de energía permanentes e innovadoras. No me refiero a volver a la energía nuclear tradicional, sino a la fusión, que puede ser la respuesta si se invierte y apoya a las startups para desarrollarla cuanto antes.
Es cierto que los data center son grandes consumidores de energía, pero la sociedad necesita el agua y la electricidad para vivir… ¿cómo se puede lograr un equilibrio? ¿Quizás tengamos que plantearnos como especie que es mejor frenar la “máquina”?
Se trata de una cuestión muy importante, y creo que debemos tomarnos en serio las preocupaciones sobre el consumo de energía y agua. La infraestructura digital se está convirtiendo en algo esencial para nuestras economías y sociedades, pero su desarrollo no puede producirse a costa de otras necesidades fundamentales.
La infraestructura digital se está convirtiendo en algo esencial para nuestras economías y sociedades, pero su desarrollo no puede producirse a costa de otras necesidades fundamentales
La cuestión no es si debemos frenar el progreso tecnológico, sino cómo podemos hacer que ese progreso sea más responsable y sostenible.
El desarrollo de la infraestructura de IA debe ir de la mano del desarrollo de la infraestructura energética. Necesitamos un mayor acceso a las energías renovables, centros de datos y procesadores más eficientes, y una planificación cuidadosa para garantizar que la capacidad informática se despliegue allí donde se disponga de los recursos necesarios.
Al mismo tiempo, no es necesario que toda la potencia de cálculo se concentre en enormes complejos de centros de datos. Un modelo más distribuido puede aprovechar mejor la capacidad en diferentes ubicaciones. La interconexión desempeña un papel importante en este sentido: conectar de forma segura los recursos informáticos con una latencia muy baja permite que la infraestructura distribuida funcione de manera eficiente.
El consumo de agua también debe tenerse en cuenta a la hora de planificar nuevas instalaciones, considerando los requisitos de refrigeración, la disponibilidad local y el impacto en las comunidades circundantes. Encontrar el equilibrio adecuado es, ante todo, responsabilidad de los operadores de centros de datos y de las autoridades locales, que deben colaborar para identificar soluciones sostenibles que satisfagan las necesidades de infraestructura y, al mismo tiempo, protejan los recursos locales.
En última instancia, no creo que haya que elegir entre el progreso tecnológico y la protección de los recursos esenciales. El objetivo debe ser desarrollar una infraestructura digital que sea eficiente, sostenible y equilibrada con las necesidades de la sociedad.
En este sentido, el empleo de la IA sigue aumentando, tensionando las redes, ¿parará este ascenso y escalada? ¿Cómo ve que personalidades como Elon Musk o la oligarquía tecnológica pidan frenar el desarrollo de la IA? En su opinión, ¿no debería frenarse?
Sí, va a seguir creciendo. Sean cuales sean sus motivos, en DE-CIX no creamos modelos de IA, sólo ofrecemos la infraestructura para su uso, pero creo que frenarla no es el camino correcto. La respuesta no es desacelerar la innovación, sino crear el marco adecuado para mitigar sus riesgos. Además, si una parte del mundo frena la IA, no creo que en Extremo Oriente vayan a quedarse de brazos cruzados esperando. No es un enfoque realista.
En cada etapa de la evolución humana han existido riesgos, como ocurrió con la llegada de los automóviles. Había miedo a los atropellos y lamentablemente ocurren accidentes, pero no por ello prohibimos los coches, sino que los regulamos con normas de seguridad estrictas. Lo mismo aplica a las nuevas innovaciones como los agentes de IA: en lugar de verlos como una amenaza, veámoslos como asistentes y utilicemos la propia tecnología e IA para proteger la IA. Hay que mitigar los riesgos, no detener la innovación.
Por otra parte, este año estáis de celebración porque DE-CIX Madrid cumple 10 años, ¿cuáles han sido los principales hitos de este nodo de interconexión? ¿Qué balance hace de todo este tiempo?
Destacaría dos hitos principales: primero, la distribución del ecosistema de DE-CIX entre múltiples centros de datos y operadores colaboradores para permitir que se conecten el mayor número de redes posible. Y el segundo, lograr que redes internacionales, proveedores de nube y redes de contenido y aplicaciones desembarquen e inviertan en España.
Esa es la gran ventaja de un ecosistema abierto y local: atrae inversión extranjera de Estados Unidos, Europa y Asia, lo que genera empleo y riqueza en el país. En estos 10 años hemos demostrado que un mercado que no estaba en el mapa digital mundial hace una década forma parte hoy del club VIP de los nodos digitales globales.
En estos 10 años hemos demostrado que un mercado que no estaba en el mapa digital mundial hace una década forma parte hoy del club VIP de los nodos digitales globales
No nos detendremos aquí. En 2021, en plena pandemia, nos expandimos a Barcelona y el esfuerzo ha dado sus frutos. Nuestro objetivo como DE-CIX es seguir expandiéndonos a otras regiones de España como Valencia o Bilbao, que merecen ecosistemas locales potentes e integrados. Lo mismo aplica a Portugal y a cada mercado en el que operamos, siendo DE-CIX Madrid el ejemplo perfecto de cómo consolidar un ecosistema de referencia.
¿Por qué considera que Madrid se ha convertido en una capital digital? ¿Por todos los centros de datos que tiene y que siguen construyéndose?
En absoluto. Los centros de datos son una parte esencial de la infraestructura digital, pero lo que convierte a una ciudad en una auténtica capital digital no es sólo el número de centros de datos. Es la eficacia con la que están conectados a las redes, a los proveedores de servicios en la nube, a las empresas y a los mercados internacionales.
Madrid se ha convertido en una capital digital no por el número de edificios que albergan servidores, sino por su capacidad para conectar infraestructuras, empresas y mercados, y por su papel cada vez más importante en la economía digital internacional
Madrid ilustra bien esta transformación. Cuando DE-CIX puso en marcha su punto de intercambio de tráfico de Internet en la ciudad hace diez años, en 2016, el ecosistema de conectividad internacional era mucho más reducido. Hoy en día, Madrid se ha convertido en un importante centro de interconexión que reúne redes de Europa, África, América y otras regiones. Sólo en DE-CIX Madrid, contamos ahora con más de 220 conexiones de red, con un tráfico de datos máximo que superará los 1,5 terabits por segundo en 2025. Esto refleja la creciente demanda de servicios en la nube, contenidos digitales y aplicaciones cada vez más relacionadas con la inteligencia artificial.
Pero la importancia de Madrid va más allá de la propia ciudad como destacamos en el estudio sobre la península ibérica en el que presentamos el concepto de “capital digital distribuida”, en el que Madrid, Lisboa y Barcelona funcionan como centros digitales complementarios y altamente interconectados.





