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Internet Segura: entonando el mea culpa



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Internet se ha convertido en un servicio esencial para la sociedad, pero hacer un uso seguro de ella sigue siendo un reto. Desde la protección de los menores hasta la lucha contra el fraude online, la Red mueve mucha información que no está libre de ataques. Asumir responsabilidades y una mayor concienciación de los riesgos…

Publicado el 10 feb 2026

Cristina Albarrán

Directora de Redes&Telecom



Internet Segura: entonando el mea culpa
Internet Segura: entonando el mea culpa

Desde 1997, el segundo martes de febrero -este 2026 corresponde al día 10-, se celebra el Día de Internet Segura con el objetivo de impulsar, informar y educar en un uso responsable, respetuoso, crítico y creativo de la Red de redes. Esta iniciativa va dirigida principalmente a la protección de los derechos de la infancia en Internet, promoviendo un uso seguro de las redes sociales y la salvaguarda del menor en estos entornos.

Recientemente, el Gobierno de España anunció la prohibición del acceso a redes sociales a los menores de 16 años, una medida demandada por la sociedad desde hace tiempo, pero que suscitó protestas principalmente por las grandes tecnológicas -con Elon Musk a la cabeza-, y las reacciones negativas de algunos colectivos. Sin embargo, esta propuesta ya se ha puesto en marcha en otros países y, por lo general, tuvo buena acogida en nuestras fronteras. Y es que, aunque bien es cierto que requiere una reflexión profunda que atañe a temas como educación y concienciación por parte de los adultos, los riesgos que entraña “navegar” por Internet van en aumento.    

Según UNICEF, el entorno digital (no sólo Internet, también las redes sociales, apps y juegos) ofrecen una oportunidad única para que niños, niñas y adolescentes, en función de sus intereses y grado de madurez, ejerzan su el derecho a acceder a la información y a crear y distribuir su propio contenido. Sin embargo, como señala el Comité sobre los Derechos del Niño, este entorno puede incluir información sesgada, con estereotipos de género, discriminatoria, racista, violenta, pornográfica, de explotación y que usa un discurso de odio, así como narrativas falsas, información errónea y desinformación, desvirtuando el derecho de la infancia a la información desde el origen y poniendo en riesgo otros de sus derechos, como el derecho a la protección, la privacidad o la no-discriminación. Lo peor, es que no es una situación excepción que afecta a pocos chicos y chicas, sino que atañe a muchos contenidos que son consumidos -no siempre de forma consciente-, por colectivos vulnerables.

Crece el e-commerce, crecen las estafas online

Pero más allá de la protección de menores, el Safer Internet Day también atañe a otras prácticas del conjunto de la sociedad. Por ejemplo, la compra por Internet. El conocido como e-commerce comenzó como una práctica minoritaria a inicios de los 2000 y actualmente se ha convertido en una de las principales fuerzas económicas del mundo. En España, año tras año, vemos un aumento de las cifras de comercio electrónico. De hecho, según el último informe del Ontsi casi 29,4 millones de personas en nuestro país realizaron compras por Internet en 2024. Es más, el comercio electrónico superó los 110.000 millones de euros, lo que supone un crecimiento del 11,5% respecto a los datos de 2023. No obstante, este ascenso viene acompañado de un incremento de las estafas digitales, que se acentúa, especialmente, en época de rebajas. Es decir, cuando hay más promociones y se aceleran las compras. De acuerdo con los datos de la Guardia Civil, los delitos de estafas online han aumentado casi el 40% en el último año.

Asimismo, el informe del ONTSI subraya que la incertidumbre a la hora de comprar online está muy presente. Aunque más del 90% de los compradores considera que comprar por internet es relativamente seguro, sólo el 50,2% afirma hacerlo con total confianza, mientras que casi uno de cada dos compradores reconoce hacerlo con ciertas dudas o inseguridad. Paralelamente, crece la demanda de fiabilidad en el entorno digital. En España, más del 93% de los compradores online considera seguras sus compras solo cuando percibe garantías claras en el proceso, especialmente en aspectos como la autenticidad de los vendedores, la fiabilidad de las transacciones y la protección de los datos personales. Esta necesidad de fiabilidad convierte la verificación y la transparencia en requisitos imprescindibles para el uso continuado de los servicios digitales.

Verificar la humanidad de las interacciones

Pero esta fiabilidad y seguridad que demandan los internautas topa con la incursión de la Inteligencia Artificial y la automatización de las interacciones en Internet. Se están creando nuevos espacios digitales en los que agentes de IA interactúan entre sí y generan contenido de forma exclusiva. Este avance, el de la IA, está siendo adoptado de forma generalizada por los consumidores, pero a medida que se integra en la vida cotidiana se vuelve más urgente diferenciar entre humanos y máquinas. En este contexto, defensas tradicionales como los CAPTCHAs son resueltos por la IA. La verificación por correo electrónico o teléfono puede duplicarse a gran escala. Los sistemas de reputación en redes sociales son manipulados por millones de bots que ya forman parte de las plataformas. No en vano, como explican desde Tools for Humanity, estos enfoques fueron diseñados para un mundo en el que los humanos superaban ampliamente a los sistemas automatizados en internet. Y ese mundo ya no existe. Ahora se necesita una capa que permita a las personas reales demostrar que lo son, de forma anónima y privada, antes de interactuar en línea. Una manera de corroborar la humanidad en el punto de interacción, para que las plataformas puedan asegurar que las reseñas, los inicios de sesión, las compras, los votos y las conversaciones involucren a personas reales.

Nuevas amenazas, nuevas responsabilidades

Hoy día no hay ningún sector de actividad que pueda presumir de estar libre de ataques en Internet. En los últimos años hemos conocido multitud de casos de robos de información, secuestro de datos y un largo etcétera en empresas nacionales e internacionales, grandes y pequeñas, de diferentes sectores (Banca, Energía, Telecomunicaciones…). Sin embargo, hay un terreno en el que estas amenazas están cobrando una nueva dimensión. Es el caso del de la salud que, con el despliegue masivo de Internet de las cosas, la sensórica y la telemedicina se está convirtiendo este ámbito en un nuevo foco de infección, cada vez más potente, dirigido hacia los datos médicos. Ni que decir tiene que esta información resulta muy apetitosa para los cibercriminales pues puede llegar a valer hasta 10 veces más que una tarjeta de crédito en el mercado negro.

Sea como fuere, los ataques seguirán aumentando y gracias a la ayuda de la inteligencia artificial se intensificarán y serán accesibles a muchas más personas. Y aunque la IA podrá utilizarse también para combatirlos, hay una sentencia que año tras año se repite durante la celebración del Día de la Internet Segura: la importancia de la concienciación del usuario, de la asunción del mea culpa y de las responsabilidades que conlleva un buen uso de la Red de redes. De ahí que cada vez se lleven a cabo un mayor número de iniciativas de formación en centros docentes y empresas, así como talleres de concienciación. Que luego se sigan estas recomendaciones es un tema que debe asumir cada navegante.

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