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Telemedicina en España: ¿revolución sanitaria o amenaza para la atención médica tradicional?



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Aunque ha estado vigente en la práctica médica desde hace décadas, su uso creció exponencialmente a partir del año 2020 como consecuencia de la Covid-19. Gracias a avances tecnológicos como la Internet de las cosas y las nuevas redes 5G, su futuro es prometedor, pero tiene muchas barreras que superar

Publicado el 30 oct 2023



Telemedicina
Telemedicina

La telemedicina experimentó un auténtico boom mundial con la pandemia de Covid-19. En España se ha generalizado el uso de las teleconsultas, las aplicaciones virtuales y la monitorización de pacientes crónicos en remoto, mientras se hacen los primeros pinitos en cirugías gracias al despliegue de redes 5G. Con el avance de la sensorización, la robótica, la Internet de las Cosas y la Inteligencia Artificial, el porvenir de este proceso pinta muy bien, pero ha de salvar muchos obstáculos.

¿Qué es la telemedicina

La telemedicina consiste en la prestación de servicios médicos a distancia. De hecho, la Organización Mundial de la Salud la define como “aportar servicios de salud, donde la distancia es un factor crítico, por cualquier profesional de la salud, usando las nuevas tecnologías de la comunicación para el intercambio válido de información en el diagnóstico, el tratamiento y la prevención de enfermedades o lesiones, investigación y evaluación, y educación continuada de los proveedores de salud, todo con el interés de mejorar la salud de los individuos y sus comunidades”.

La telemedicina es un proceso, no una tecnología

Para su implantación se emplean tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC). La telemedicina, pues, es un proceso, no una tecnología como erróneamente se suele creer. De hecho, la historia de la telemedicina se ha desarrollado en paralelo a la evolución de las TIC.

Tipos de telemedicina

Puesto que la telemedicina ha evolucionado al compás de la tecnología podríamos distinguir diferentes tipos como:

Teleconsulta

Consiste en la aplicación de las TIC para establecer vías de comunicación más efectivas entre pacientes y profesionales sanitarios. Por un lado, los pacientes reciben asesoramiento médico rápidamente y, por otro, los profesionales sanitarios puedan recabar información de valor, estableciendo conexiones más directas con los pacientes.

En función de si esa comunicación se lleva a cabo en tiempo real, o de manera diferida, se distingue entre:

  • Teleconsulta asíncrona. Es una comunicación diferida mediante la cual se envía información -ya sea texto, imágenes, audios…-, para que, posteriormente, se reciba. Lo bueno es que las partes involucradas no tienen que estar presentes en el momento de la transmisión de la información. Suele ser habitual en especialidades médicas como dermatología, oftalmología o neurología.
  • Teleconsulta sincrónica. La comunicación se lleva a cabo en tiempo real. Para realizarla se emplean diversos médicos o dispositivos como la llamada telefónica o videollamada. La gran ventaja es que facilita el acceso a la atención sanitaria.

Teleeducación

Sí, también en medicina tenemos que hablar de teleeducación como medio de formación de los profesionales sanitarios. Seminarios, cursos o eventos online. Es una alternativa que se emplea para ampliar y mejorar conocimientos no sólo teóricos, sino también prácticos gracias a nuevas soluciones tecnológicas que permiten en entrenamiento y experiencias inmersivas.

Telemonitorización

La telemonitorización se basa en el uso de diferentes dispositivos que permiten llevar a cabo un seguimiento más exhaustivo sobre el estado de salud de los pacientes. Estos dispositivos permiten recopilar y almacenar información de valor para poder establecer un control, clave en determinadas enfermedades crónicas como, por ejemplo, la diabetes o la insuficiencia cardíaca.

En la actualidad, el desarrollo y evolución de TIC, han posibilitado el monitoreo de ECG, niveles de insulina u otras variables fisiológicas.

Telecirugía

Es uno de los tipos de telemedicina más novedoso. Consiste en la aplicación de las nuevas tecnologías para efectuar operaciones quirúrgicas a distancia. Desde visualizar la operación en directo, comunicarse con el profesional que la efectúa o, incluso, manipular el equipo robótico empleado para la intervención.

En este sentido, se distinguen dos vías dentro de la telecirugía:

  • Telementoring: se brinda asistencia por parte de un especialista a un cirujano con el fin de desarrollar procedimientos quirúrgicos.
  • Telepresencial: los cirujanos hacen uso de diversos dispositivos (como brazos robóticos, micro cámaras, láser, etc.) para llevar a cabo la intervención.

Ventajas y beneficios de la telemedicina

Gracias a la telemedicina se pueden realizar diferentes prácticas médicas a distancia, lo que supone eliminar las barreras físicas y geográficas.

A tenor de esta particularidad, podríamos destacar los siguientes beneficios de la telemedicina:

  • Formación a profesionales sanitarios
  • Gestión y dirección de sistemas de salud
  • Asistencia y atención remota a pacientes
  • Monitorización y seguimiento del estado de salud de los pacientes

Mediante un análisis más detallado podríamos mencionar que el potencial de la telemedicina en el Sistema Nacional de Salud podría permitir aligerar las listas de espera y la sobrecarga de las consultas, simplificar la burocracia y optimizar los recursos, evitando desplazamientos innecesarios tanto de pacientes como de profesionales. No en vano, gracias a una mayor transformación digital tendríamos que hablar de una sanidad humano-digital en la que robots son los encargados de desinfectar los hospitales, dispositivos inteligentes que monitorizan la salud de los pacientes o el poder obtener prediagnósticos con IA y una mayor ayuda a la investigación.

Funcionamiento de la telemedicina en España

Desde la llegada de Covid-19 el impulso de la telemedicina en nuestras fronteras se disparó. Tal es así que a tenor de varios estudios podríamos decir que España lidera la aplicación de este proceso tras la pandemia.

Una encuesta de la plataforma Capterra de 2021 indica que el 62% de los pacientes ha recurrido al sistema de teleconsulta, por delante de países como Canadá o Reino Unido.

La teleconsulta se ha popularizado en España.

Por otra parte, el V Estudio de Salud y Estilo de Vida de 2022, elaborado por la aseguradora Aegon, detalla que el porcentaje de españoles que ha dejado de ir al médico de manera presencial este último año con respecto al anterior ha disminuido de manera notable. Su informe confirma, por tanto, que ha habido un descenso pasando de un 54,3% en el 2021 del total hasta un 39% el pasado año.

Esta realidad se ha producido por diversos motivos, pero la saturación de la sanidad pública es el motivo principal sumando un total de un 49,1%. Existen otras razones como el uso de la telemedicina (en el último año, un 55,5% de los usuarios ha hecho uso de la telemedicina) o por indicaciones del propio médico que suman un total 26,1% respectivamente habiendo sufrido este último, una reducción de casi un 11% con respecto al año anterior.

Desde otro punto de vista, un estudio llevado a cabo por mediQuoconcluye que las consultas de telemedicina en nuestro país han crecido un 153% desde marzo de 2020, demostrando que esta modalidad se ha consolidado.

De acuerdo con esta plataforma, las comunidades en las que más se ha notado este incremento son Andalucía, Cataluña, Comunidad Valenciana y Madrid. Y las especialidades más solicitadas son pediatría, ginecología, dermatología y psicología.

Tecnologías utilizadas en la telemedicina en España

Ya hemos visto que la telemedicina abarca muchas tecnologías, pero podríamos mencionar las que están teniendo mayor incidencia en este campo.

Equipos conectados: robótica, sensores e IoT

Existen robots que realizan neurocirugías guiados por un cirujano que se encuentra en otro continente y que controlan la temperatura de sus pacientes. Asimismo, las consultas de telesalud durante cirugías virtuales se enriquecen con datos añadidos de dispositivos portátiles que transmiten las constantes vitales del paciente a profesionales dentro y fuera del quirófano en tiempo real.

La próxima generación de capacidades de IA permitirá integrar aún más datos de salud a estos sistemas, ayudando a detectar patrones que señalan posibles problemas. Por ejemplo, los sistemas pueden ayudar a monitorear la presión arterial y los niveles de glucosa diariamente. Tomar la temperatura del paciente de forma regular cuando se está recuperando en su casa después de una cirugía permite que los médicos actúen rápidamente en caso de infección. Todas estas capacidades son especialmente beneficiosas para los pacientes que viven en entornos rurales, en los cuales las visitas de seguimiento presenciales requieren de un viaje significativo.

Nuevos sistemas pueden ayudar a monitorear la presión arterial y los niveles de glucosa diariamente.

Ni qué decir tiene la incorporación de la Internet de las cosas mediante sensores y sistemas conectado. Un claro ejemplo son los wearables que, por ejemplo, orientan los programas de fisioterapia, alertan a enfermeros en caso de caída de un paciente y realizan con más fiabilidad el seguimiento de pacientes crónicos, como los diabéticos.

Redes

Para que todos estos equipos funcionen es imprescindible contar una conectividad de calidad. La sanidad es uno de estos sectores que, gracias a la red móvil de mayor velocidad, está generalizando el uso de la telemedicina, la monitorización y la atención a distancia de pacientes. Puede facilitar el apoyo a enfermeros y médicos que realizan visitas a domicilio para transmitir por vídeo la opinión de un experto, o asistir al personal de ambulancias en el lugar mismo de un accidente, incluso para intervenciones quirúrgicas cuando los cirujanos especialistas o el paciente no pueden trasladarse.

A medida que las operaciones hospitalarias se digitalizan, es esencial disponer de redes inalámbricas que puedan soportar la carga de robots, sensores, soluciones de localización y otras tecnologías conectadas, basadas en el Internet de las cosas (IoT) e inteligencia artificial (IA). La carga de las redes aumentará en el futuro como consecuencia del cruce de información de pacientes de cualquier lugar del mundo con infinidad de estadísticas para predecir resultados y ofrecer planes de atención personalizados.

Es por ello que la última generación de Wi-Fi y 5G han de convertirse en un estándar en centros de salud y hospitales.

Aplicaciones virtuales / digitales

Dos servicios pioneros en este campo: la receta electrónica (emite y transmite prescripciones electrónicas por todo el territorio) y la historia clínica digital (permite que la información clínica de cada paciente pueda ser compartida por los distintos servicios de salud de las comunidades autónomas).

Junto a ellos, cada vez son más habituales plataformas y aplicaciones desarrolladas por los diferentes gobiernos (ya sea nacional, regional o local). En este sentido estarían la Tarjeta Sanitaria Virtual. Pero en la esfera privada, aseguradoras y proveedores de servicios de salud también cuentan con sus propias app.

Ámbitos de aplicación de la telemedicina en España

La telemedicina tiene multitud de ámbitos de aplicación en nuestro país. No obstante, hay ciertas especialidades donde la teleconsulta está teniendo más protagonismo como son Pediatría, Ginecología, Dermatología y Psiquiatría. Sin olvidar, la Atención Primaria, primer eslabón en la cadena.

En el caso de la telecirugía, ya hay varios proyectos en marcha, pero todavía son minoritarios. En estos casos, una de las tecnologías imprescindibles para llevarlos a cabo son las redes 5G combinadas con experiencias inmersivas, realidad virtual y robótica.  

Regulaciones y marco legal de la telemedicina en España

España ha establecido la Estrategia España Digital 2025 y dentro de los ejes sobre los que se articula esta hoja de ruta se encuentra la salud digital. El ámbito de la salud está presente de manera indirecta en el área de Ciberseguridad (servicios para el SNS) y en el de Competencias digitales (capacitación de los profesionales sanitarios) y, de modo indirecto, se verá beneficiado por las medidas de impulso a la conectividad digital y a la tecnología 5G.

Asimismo, dentro de los proyectos tractores de la digitalización de nuestro país se encuentra la salud mediante la innovación, la investigación, la asistencia y el empoderamiento del paciente.

Estrategia de Salud Digital del Sistema Nacional de Salud

La Estrategia de Salud Digital del Sistema Nacional de Salud aspira a contribuir al mantenimiento de un buen nivel de salud en la población española y a fortalecer el sistema sanitario público mediante la capacidad transformadora de las tecnologías digitales dirigida a personas, profesionales de la salud, organizaciones proveedoras de servicios sanitarios y resto de agentes relacionados.

Esta transformación se enfoca como el resultado de un desarrollo coordinado, interoperable, integrado y multidimensional que genere aplicaciones para todo el ecosistema bio sanitario: la salud pública y la epidemiología, la práctica clínica, la gestión sanitaria, las universidades, los centros de investigación y un pujante sector de empresas emergentes e innovadoras alrededor de la salud y los estilos de vida saludables, con claras sinergias entre todos.

Se enfoca, fundamentalmente, a cuatro objetivos estratégicos:

  • 1. Capacitar e implicar a las personas en el cuidado de su salud y en el control de la enfermedad y facilitar su relación con los servicios sanitarios promoviendo su participación en todos los niveles y fomentando su corresponsabilidad.
  • 2. Maximizar el valor de los procesos para un mejor desempeño y rendimiento del sistema sanitario público, apoyando el trabajo de los y las profesionales y facilitando la comunicación entre ellos de manera que se asegure la continuidad asistencial y se refuerce la gobernanza de las organizaciones.
  • 3. Adoptar políticas de gestión y gobierno de los datos que permitan disponer de una información interoperable y de calidad y crear un Espacio Nacional de Datos de Salud para la generación de conocimiento científico y la evaluación de los servicios.
  • 4. Adecuar la evolución del SNS a las exigencias de la sociedad actual, aplicando políticas de innovación orientadas a la medicina 5P (Poblacional, Preventiva, Predictiva, Personalizada y Participativa).

No hay una legislación específica

Aunque se considera la salud como un actor clave en la digitalización del país, no existe una legislación específica que establezca un marco legal para la prestación de estos servicios. Esta situación se complica todavía más debido a que las competencias en materia sanitaria corresponden a las comunidades autónomas por lo que se dificulta una regulación común.

No obstante, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ha pedido a España que impulse una legislación nacional que regule la telemedicina. Al cierre de estas líneas, esta iniciativa todavía está en el aire. Y lo curioso es que nuestro país es un referente en la prestación de servicios sanitarios en remoto, mientras que otros, que están muy lejos del nuestro en esta materia, ya cuentan con un marco regulatorio al respecto.

Desafíos y barreras para la implementación de la telemedicina en España

Así pues, uno de los principales retos de la implementación de la telemedicina en España es que no existe una legislación específica que establezca un marco legal para la prestación de estos servicios. Al estar las competencias transferidas a las diferentes comunidades autónomas, cada región tiene sus propias normas. Un marco común legislativo permitiría compartir historiales y trabajar de una forma cohesionada.

Otra de las barreras es la capacitación digital de los profesionales sanitarios y de los propios pacientes. Todavía falta mucha formación al respecto. Y es que, existen dos velocidades: los fabricantes desarrollan más y más equipos y sistemas capaces de monitorizar pacientes y se crean nuevas aplicaciones a un ritmo tal que no da tiempo a ponerse al día y conocer su funcionamiento.

A ello se suma la necesidad de una mayor inversión para adquirir la última tecnología y contratar a un mayor número de profesionales en el sector. Los impedimentos económicos siempre están ahí, sobre todo en una época en la que se está mermando la inyección de capital en la sanidad pública en detrimento de la privada.

Igualmente, las barreras tecnológicas son importantes. No toda España disfruta de una calidad de conexión que posibilite la teleconsulta o la monitorización mediante soluciones como glucómetros, por ejemplo. Además, las redes no siempre hablan el mismo lenguaje que los sistemas que las usan. Se produce, pues, una falta de comunicaciones entre instrumental médico conectado por IoT, con la Wi-Fi, la 5G o la fibra. E incluso, una falta de conexión entre diferentes equipamientos. No queda ahí la cosa. Se antoja prioritario el procesamiento de los datos en tiempo real.

La IoT en los hospitales y centros sanitarios plantea retos en seguridad y conectividad.

Finalmente, la seguridad. El gran muro. ¿Quién gobierna el dato?, ¿quién posee esa información crítica y cómo se salvaguarda para que no llegue a manos de terceros que puedan comerciar con ella?

En definitiva, junto con las trabas de ámbito legislativo y de seguridad habría que mencionar barreras tecnológicas; humanas y sociales; psico-sociales y antropológicas; de gobernanza y económicas.

Telemedicina post-pandemia: perspectivas y futuro en España

La telemedicina ha estado vigente en la práctica médica desde hace décadas, pero su uso creció exponencialmente a partir del año 2020. ¿Y qué pasó en 2020? La Covid-19, como hemos ido mencionando a lo largo de este artículo. La razón de que este proceso aumentara es clara. Ante la imposibilidad de realizar visitas médicas presenciales en muchos centros sanitarios resurgió el empleo de métodos telemáticos. A raíz de este empuje coyuntural, a día de hoy la telemedicina se ha convertido en una herramienta de apoyo en la práctica médica.

Su evolución sigue en marcha lo que hace augurar un prometedor futuro. Pero para ello, es preciso afrontar los retos que se plantean en el horizonte como una legislación común para todo el territorio nacional y hacerla más accesible al mayor número de pacientes. En este último punto, es necesario avanzar en el despliegue de redes -tanto fijas, como móviles y satelitales-, para conseguir conectar a todos los usuarios. También faltan profesionales médicos y cambios culturales y organizativos, pues el nivel de alfabetización digital tanto de pacientes como de sanitarios sigue siendo, en muchos casos, bajo.

A ello hay que añadir un reto mucho mayor: proteger la información. Últimamente, hospitales y centros sanitarios están siendo blanco de ciberataques y es que la información que manejan de los pacientes es muy valiosa en el mercado negro. La seguridad, pues, es el gran desafío. Sea como fuere, la telemedicina ha llegado para quedarse y convivirá con la atención presencial, será una actividad complementaria como está ocurriendo, por ejemplo, con la banca virtual. Pero, aunque esta nueva dinámica se va imponiendo, no hay que perder el norte y saber claramente cuál es el objetivo: dar a los pacientes la solución médica de salud que necesitan sin dejar de lado el factor humano.

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