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España, el número uno en velocidad de internet pero ¿qué pasa con la latencia?



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Thomas King, CTO de DE-CIX

Publicado el 20 oct 2023



Thomas King - CTO DE-CIX
Thomas King – CTO DE-CIX

Hace escasas semanas, conocíamos los resultados del último estudio elaborado por Cloudflare, una de las redes de distribución de contenidos y servicios de Internet dedicados a servidores y dominios más importantes. Allí se muestra que España lidera el ranking de los países que tiene mayor ancho de banda, permitiendo velocidades de carga y descargas de 272,6 Mbps y 179 Mbps respectivamente, por delante de Uruguay y Chile. Los resultados pueden sorprender, pero la infraestructura tecnológica que posee el país ibérico en materia de telecomunicaciones (cables submarinos, centros de datos, regiones cloud, entre otras) son una muestra clara del enorme potencial y la voluntad que tiene de convertirse en el epicentro de la interconexión de datos.

España lidera el ranking en términos de velocidad pero se ubica décimo en términos de latencia, por detrás de Portugal, Bélgica y la República Checa, entre otros

Sin embargo aún queda camino por recorrer y trabajo por hacer en términos de latencia, el tiempo de respuesta necesario para que se realice una acción en Internet y veamos el resultado. España ocupa la décima posición por detrás de Israel, Bélgica, Portugal y República Checa (6º, 7º, 8º y 9º respectivamente), de acuerdo a datos del mismo informe. Mientras que un ancho de banda elevado es sinónimo de buena conectividad, una latencia elevada es justo contrario: cuanto menor sea la latencia, mejor. La distancia que deben recorrer los datos es un factor determinante la latencia. En España se requieren 21.4 milisegundos en transferir datos a través de la red, a diferencia de los 12.1 que se toman en Qatar, país que lidera la tabla. Ahora bien ¿cómo es posible tener un gran ancho de banda, pero una latencia tan alta? ¿Por qué es importante tener baja latencia? ¿Qué impacto tiene en los clientes y usuarios? ¿Cómo podría España mejorar esta variable? A continuación intentaremos dar algunas respuestas.

La latencia en un mundo cada vez más digitalizado

El avance de la tecnología, las redes sociales y las nuevas demandas socioculturales nos obligan a vivir en un mundo más inmediato, donde el flujo de la información debe transitar de un punto a otro en el menor tiempo posible. Sin ir más lejos, en nuestro informe anual, con el resumen de cifras alcanzado en 2022, compartimos que a principios de septiembre del año pasado conseguimos un nuevo récord de tráfico datos de 1 terabit por segundo en el punto de intercambio de Madrid. Ahora se acerca a 1,3 terabits de información, lo que representa un aumento del 30% en menos de un año. Cifras que muestran la creciente demanda en un mundo cada vez más digitalizado.

También, las nuevas herramientas de Inteligencia Artificial (IA), experiencias como el metaverso o mismo la computación en la nube, tendencia actual, requieren contar con la menor latencia posible para cumplir con la demanda de los usuarios y ofrecer el mejor uso posible. Sin embargo, de acuerdo a los datos del estudio no parece que esto sea suficiente, ¿cómo es posible ser los primeros en velocidad y no en latencia? La respuesta es que la velocidad de descarga y subida depende del ancho de banda que tenga cada persona en su casa, pero, como decíamos, la latencia depende de la distancia que tengan que recorrer los datos desde el dispositivo del cliente hasta el centro de datos donde se encuentran los servidores y luego de vuelta al dispositivo del cliente. Este retraso se denomina tiempo de ida y vuelta, RTT (Round Trip Time), y cuanto más largo sea, más latencia provocará. Si los proveedores de internet no intercambian entre ellos sus datos o acceden a redes internacionales en un punto de intercambio local, entonces los datos deben ir mucho más lejos, lo que ralentiza el RTT y causa mayor latencia.

En este escenario, España se ha convertido en un jugador clave para el tránsito de datos y ciudades como Madrid o Barcelona en puntos de intercambio indispensables no sólo para Europa sino también para América, África y Asia. Gracias a estos hubs en España, las redes y datos se evitan el viaje hasta el norte del continente, antes de llegar a las redes europeas y a los servidores de los proveedores internacionales de contenidos, acortando drásticamente la distancia y haciendo que la información esté disponible de forma más inmediata.

Conectarse a un punto de intercambio como DE-CIX Madrid o DE-CIX Barcelona significa que las redes pueden intercambiar tráfico de datos con otras redes dentro de las fronteras nacionales y reducir así la latencia que experimentan los usuarios. De este modo, las empresas de telecomunicaciones pueden ofrecer una mayor calidad de Internet a sus clientes. Si todas las redes españolas adoptaran este enfoque, España podría mejorar sus cifras de latencia y situarse en una mejor posición en lo que respecta a la comparación mundial.

España tiene todo para pasar de la décima posición al liderazgo en términos de latencia

En conclusión, ¿podría España liderar el ranking de velocidad de carga y descarga de información y de latencia al mismo tiempo? La respuesta es sí: a medida que el país incorpore más puntos de intercambio, continúe innovando en infraestructura tecnológica que le permita adaptarse a las nuevas demandas de internet y trabaje en conjunto con los actores interesados en evolucionar hacia una nueva era de la digitalización como los operadores, el país tiene todo para convertirse en líder indiscutible.

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